CARAS Y LUGARES

El domingo 27 de mayo fuimos a los Cines Golem para ver esta película documental de Agnes Varda y Jean René (JR).

Conocí la obra de Varda cuando estrenó “Los espigadores y la espigadora” en el año 2000. Ahora Varda tiene 90 años y con esta película donde se pone de manifiesto sus dificultades de visión y su propia vejez parece querer despedirse con un homenaje al Arte Urbano.

El Arte Urbano surgió como otros muchos movimientos artísticos como rechazo a la comercialización del arte. El Dadaísmo y el Surrealismo también surgieron con ese mismo objetivo. La instalación y la performance como expresiones artísticas también surgieron con ese mismo objetivo. A lo largo de la historia del arte y más especialmente a lo largo del siglo XX y XXI han ido apareciendo generaciones de artistas con propuestas de Revolución Cultural, creando obras para denunciar no solo los sistemas sociopolíticos (recordemos que el Dadaísmo fue una respuesta a la I Guerra Mundial)  sino también el propio sistema de canalización artística, rechazando la comercialización,  la musealización, el coleccionismo. En muchos casos incluso el individualismo, por lo que se propone que la obra de arte debe ser colectiva para que de verdad sea reflejo de la realidad social. Un grafitero puede escribir él solo una frase en la pared, pero un fotógrado como JR necesita todo un equipo de montadores que le ayuden a pegar las obras en la pared, necesita la participación de todo un pueblo para hacer una foto en unas ruinas abandonadas,

necesita la inspiración de una mujer feminista como Agnes Varda para feminizar los modelos de sus fotografías en los astilleros donde habitualmente solo trabajan hombres.

Las obras de Arte Urbano, al contrario que las del arte clásico, son efímeras, más pronto que tarde el mar arrastrará y hará desaparecer la obra.

Mas pronto que tarde alguien pegará algo encima, alguien rasgará parte de la fotografía, y al cabo de varios pegados y rasgados alguien como yo irá a fotografiar el decollage resultante. El Decollage, otra expresión artística efímera de arte urbano que yo habitualmente voy descubriendo (y fotografiando) en todos mis viajes.

Si Van Gogh no vendió una obra en su vida y no pudo vivir dignamente de su pintura, nadie tiene derecho ahora a enriquecerse con la subasta de sus obras. Nadie tiene derecho a cobrar una entrada por ver sus obras. Sus obras debría estar en la calle como las de los artistas urbanos.

El arte en la calle, en el entorno, como el Land Art, obras que se crean en el propio paisaje. Obras que cualquier transeunte puede completar, transformar, reinterpretar, que cualquier golpe de  viento puede tumbar, que la lluvia puede decolorar. Arte efímero que muestra la verdadera cara del artista. Frente al galerista, el subastador, al negociante, el artista que vive el arte y deja que el arte viva.

Todo esto me inspira “Caras y lugares”, pero de todos modos me sigue gustando más “Los espigadores y la espigadora”. Con aquella película me descubrí a mí mismo como espigador artístico, con el gozo de encontrar el arte en la calle, en los contenedores de obras, en las marcas que deja el tiempo en las paredes. El concepto de “espigador” lo he asumido como propio y eso ya no era fácilmente superable.

Pero recomiendo la película. Aunque seo solo por ver a Agnes. Está encantadora, tierna, siempre pedagógica  e incansablemente activista.

Trailer:

 

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