LAS CADENAS, LOS BULOS Y EL CÁNCER

Las cadenas son casi tan viejas como la Edad de los Metales. En los años 70 del siglo pasado, siendo niño, con unos 14 años, recibía cartas postales (escritas a mano con bolígrafo, dentro de un sobre cerrado y exhibiendo el sello del golpista sublevado dictador Francisco I, hoy las recuperaría como verdaderos poemas  dignos de una exposición de Poesía Visual). El contenido no difería mucho de las cadenas actuales: “Reenvia este mensaje a tus amigos y tendrás fortuna, si no lo reenvias serán desgraciado”

Llegó la Era de Internet y los e-mails. Mi pareja falleció de Cáncer tras casi un año de tratamiento que le proporcionó al menos unos meses de vida digna, le dió tiempo a despedirse de sus familiares y amigos, de organizar y reorganizar en varias ocasiones su testamento, incluso de hacer nuevas amistades.

Concretamente estableció amistad con las personas voluntarias de la Asociación Española Contra el Cáncer, quienes le visitaron muy a menudo en el hospital. Ambos nos hicimos socios de la AECC.

Al poco tiempo de su fallecimiento recibí un email muy conmovedor de una supuesta madre que vivía en Valencia y pedía ayuda para su hijo enfermo de leucemia. Que una persona enferma con leucemia (explotan el sentimentalismo de que además sea un niño) necesite sangre y no haya disponibilidad, no es ninguna broma, es una tragedia. Yo había vivido la situación, durante mi estancia en el hospital con Manolo, necesitábamos sangre y no había. El doctor había anunciado por la mañana que iban a ponerle sangre y plaquetas. Por la tarde vimos a la encargada del banco de sangre, le preguntamos y nos informó que la habían pedido a la Cruz Roja y a la Comunidad de Madrid y no tenían. Al día siguiente no fui al colegio porque coincidió que estábamos de huelga, aproveché para ir a donar sangre al autobús que  realiza extracciones en la Puerta de Sol. Desde entonces sigo donando cada cuatro meses en el mismo autobús.

Parece que se trataba de una simple “broma” que llevaba varios años circulando por email. Si llamabas al teléfono que anunciaban te respondía un contestador diciendo que habías llamado a la “puta más cachonda de Valencia”. Varios amigos, tras disculparme por haberles reenviado el “bulo”, me respondieron que esto es como el cuento de “Pedro y el lobo”, al final una vez será verdad y no lo creeremos. Y es muy duro que así sea, que una persona necesite de nuestra ayuda y le ignoremos porque estemos quemados por culpa de unos seres deshumanizados que se divierten a costa del sufrimiento de los demás.

Cuando uno ha vivido la experiencia de la pérdida de la persona a la que más ha querido en la vida, este tipo de “bromas” no hacen ninguna gracia, independientemente de que el objetivo sea más o menos malévolo (intentar pillar direcciones de cara a futuros envíos con fines menos “graciosos”, posiblemente más virulentos).

Con la llegada del Whatsapp y de las redes sociales los bulos han aumentado y siguen aumentando exponencialmente. En varias ocasiones la policía misma ha declarado que difundir noticias falsas puede ser constitutivo de delito (aunque a quienes se persigue y enjuicia es a quienes han elaborado la noticia falsa, no a quien la transmite)  y en cualquier caso es perjudicial especialmente para quien continúa la cadena. Voy a poner aquí un enlace la noticia aparecida en El País en 1916:

https://politica.elpais.com/politica/2016/09/30/actualidad/1475238511_630097.html

Ya me he visto obligado a salir de varios grupos de whataspp porque tras avisar a las compañeras y compañeros que estaban difundiendo un bulo, al poco tiempo esas mismas personas difundían otro bulo peor. Incluso “inminentes atentados yihadistas”.

Recientemente un compañero de uno de esos grupos que había difundido un bulo y yo se lo había recriminado, me respondía que no entendía que dudara en ese caso de su republicanismo, y que lo había hecho sin mala intención y las consecuencias no eran tan perjudiciales. Pues bueno, si ser republicano es defender los derechos públicos (res pública), quien los vulnera difundiendo esos bulos para mí no es en absoluto republicano. Y el daño llega a la pérdida total de confiuanza en el grupo y en el valor positivo de las propias redes sociales. Quien mantiene una cadena falsa sí que hace mucho daño, sobre todo si la difunde en un grupo. Al menos hasta el siglo pasado las cadenas se transmitían de uno en uno, de carta en carta, de email en email, ahora con un simple “compartir” se corrompe a decenas, centenas o miles de personas. Entre ellas familiares y amigos íntimos.

Lo que me ha empujado a escribir este alegato contra los bulos y las cadenas es que un amigo me ha enviado otra cadena. Termina así ” SOLO TE PIDO, POR FAVOR, que compartas esta información con tus amigos y conocidos, es muy valiosa, alguien en algún lugar la necesitará… no te quedes con ella!!!” Típico final de una cadena que yo, desde aquel email de la puta más cachonda de Valencia, NUNCA he vuelto a transmitir.

El tema de la cadena trata también del Cáncer: “La terapia del limón congelado 10.000 más potente que la quimioterapia”. Nos habla de las supuestas propiedades terapéuticas de los limones y critica a los laboratorios farmacéuticos, algo que no voy a discutir, todo el mundo el mundo sabe que la vitamina C es beneficiosa para la salud y que las farmacéuticas son empresas que viven a costa de la salud.

Pero en el mensaje se destaca en negrita: “Los compuestos de este fruto han demostrado ser 10.000 veces mejores que el Adriamycín, fármaco comúnmente usado en el mundo para quimioterapia, para la disminución del crecimiento de células cancerosas” En realidad, cuando se habla de “compuestos” ya se están refiriendo a no limitarse a comer limones, sino a fármacos que contiene extractos de limón. La supuesta demostración no está corroborada en ningún estudio científico, ninguna revista de ciencia y ninguna web de investigación sobre el cáncer.

No es la primera vez que aparecen gurús, místicos, curanderos y quirománticos incitando a los enfermos a que dejen su medicación y se limiten a comer hierbas, limones, hacer ayuno o a rezar avemarías a san Pancracio. La mayoría de las personas que han querido probar las nuevas buenas y han abandonado su medicación han terminado empeorando.

Son mensajes- basura, aunque a mi amigo le parezca excesiva esta calificación. Pero sobre todo son cadenas que generan desconfianza en la Ciencia, en la Investigación Científica, en el Progreso y en los esfuerzos de muchas personas, que con recursos escasos están trabajando para mejorar las terapias y la prevención del Cáncer.

Soy socio de la Asociación Española Contra en Cáncer, y con mi apoyo contribuyo a la investigación contra el Cáncer. Lo siento, amigos, pero quienes difundís este tipo de “terapias alternativas” no solo no ayudáis, sino que entorpecéis la labor de los científicos.

Por supuesto respeto que cada cual coma limones (o rece a san Pancracio) para prevenir. Pero no respeto, sino que me indigna que se pretenda que esa “terapia” en personas ya enfermas deba sustituir a la que todas y todos los médicos prescriben en los hospitales de todo el mundo.

 

 

 

 

 

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