SÉNECA, ¿UNA ÓPERA GAY???

SÉNECA, ¿UNA ÓPERA GAY???

Estuvimos el domingo 26 de marzo en el Teatro Valle Inclán viendo esta obra escrita por Antonio Gala y dirigida por Emilio Hernández.

Al terminar la obra, mientras salíamos capté un comentario de unos jóvenes a quienes al parecer no les había gustado la representación. “A mi es que las óperas gay…” Me sorprendió el comentario porque es verdad que en la representación se incluyen varios números musicales, pero tanto como para llamarlo “ópera” sería demasiado benevolente. Y es verdad que, sobre todo al principio, hay un par de escenas gays, pero de ahí a considerarla una obra gay sería bastante intolerante.

De hecho me llamó la atención que a pesar de la supuesta homosexualidad de Nerón, en la obra se le adjudican hasta cuatro mujeres amantes: Agripina, su propia madre;

Claudia, su primera esposa, que no aparece en escena; Acté, la esclava siria

y Popea, su segunda esposa.

Y no parece que se limitasen solo a “hacer la tijera”.

Lo que sí está claro es que la obra rezuma libertad, libidinosidad y reivindicación.

Y no solo se reivindica el sexo sino tanto la poesía, la filosofía, el antimilitarismo, la política en positivo… a la vez que se denuncia la corrupción, las guerras, las censuras.

No me gustó demasiado la interpretación del protagonista, Antonio Valero, en el papel de Séneca.

Me pareció excesivamente discursivo, recitativo, poco natural. Me gustó más la interpretación de Esther Ortega en el papel de Agripina. Un papel difícil de mujer conspiradora, sin escrúpulos, exigente, inflexible y a la vez libidinosa, concupiscente. Diego Garrido, en el papel de Nerón, me pareció muy buen actor, pero el personaje se muestra en algunas escenas excesivamente melodramático.

La música de Marco Rasa a mí sí que me gustó mucho,

no puede considerarse una ópera, pero sí que busca un efecto musical para cada personaje. La obra comienza con una canción de Nerón (muy gay). Pero sobre todo me gustó la interpretación musical de Carmen Linares, en el papel de Helvia, madre de Séneca.

Contextualiza muy bien los orígenes cordobeses de Séneca.

La obra no es nada condescendiente con el personaje de Séneca. El papel de Petronio, interpretado por Ignasi Vidal, se presenta como abogado del diablo y le airea los trapos sucios.

Por ejemplo le recuerda que aunque como filósofo había escrito que se oponía a la guerra, sin embargo como político le organizó una guerra a Nerón, ya que a Nerón solo le interesaban el arte y la poesía. Séneca se defiende diciendo que las guerras de liberación son buenas, a lo que Petronio ironiza puntualizándole que se ocupó Britania para evitar que la ocuparan los britanos. Se queda claro que ninguna guerra tiene ningún tipo de justificación.

Me gustó la defensa que Séneca hace de la necesidad de que los filósofos participen de la vida política. Eso es muy necesario y positivo siempre que los filósofos entren en la política para transformarla y no para acomodarse. Petronio precisamente la reprocha a Séneca que se enriqueciese con la política.

En el posterior teatro- fórum durante la cena, analizamos la necesidad de la filosofía para enseñar a la ciudadanía a pensar. Algo que a los dirigentes políticos no suele interesarles y hacen todo lo posible por eliminar la filosofía de los planes de estudios, no solo los universitarios sino también los de Educación Infantil y Primaria. Uno de los fines de la educación que propugnaba la LOGSE era “Enseñar a pensar”, para ello se introdujeron las áreas y temas transversales: educación para la paz, igualdad entre los sexos, interculturalidad, medio ambiente… Más tarde se eliminaron estas áreas y la filosofía se circunscribió a la Educación para la Ciudadanía, un único curso en Primaria. Actualmente, al menos en Madrid, se imparte en la mayoría de los centros en inglés. Un idioma bastante más limitado que los originarios Latín y Griego con los que la filosofía se extendió por el mundo. Y es que a los dirigentes políticos no les interesa que la ciudadanía aprenda a pensar. Y mientras la ciudadanía no tenga formación tampoco tendrá verdadera libertad para pensar. Y no podremos hablar de sistema político democrático.

Afortunadamente no sólo aprendemos a pensar en la escuela, también leyendo poesía y viendo obras de teatro y cine, viajando y conociendo otras culturas… Una vez oí decir, refiriéndose a la lectoescritura, que el alumnado aprende a leer y escribir “a pesar de la escuela”. También estoy convencido que aprendemos a pensar “a pesar de la escuela”.

Un último apunte que nos llamó la atención. El actor Aka Thiémélé interpreta a un esclavo, lo sabemos porque el actor es negro, pero no tiene ni una sola frase en el guión, ni se le nombra en ningún momento.

 

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