MADAMME BUTTERFLY

MADAMME BUTTERFLY

cartel mbEl martes 25 de agosto de 2015 fui con mi amiga María a ver esta ópera de Giacomo Puccini en el Teatro Compac Gran Vía.
La historia de sobra conocida tiene tintes de denuncia feminista. Narra las desventuras de una joven japonesa que tras verse obligada a trabajar como geisha, decide casarse para salir de ese submundo. Pero es víctima de un casamentero japonés sin escrúpulos y de un militar norteamericano con menos escrúpulos. La joven confiesa tener 15 años. El cónsul norteamericano que comprende desde el primer momento el peligro subyacente de esta relación comenta escandalizado en un “aparte”: “¡Quince años, la edad de los juegos!” El militar, machista y militarista no duda en cometer bigamia, abandonando a la mujer japonesa embarazada, volviéndose a EEUU para casarse con una norteamericana. Cuando tres años después este hombre sin escrúpulos vuelve con su nueva mujer a Japón para llevarse a su hijo a Norteamérica, a Madamme Butterfly solo le quedan dos opciones en la vida: o volver al mundo de las geishas o suicidarse. Decide hacer esto último para evitar que cuando el hijo se haga mayor se avergüence de su madre.
La ciudad donde transcurre la acción, Nagasaki, hace que toda esta historia se pueda interpretar como una metáfora de la actuación militar de EEUU en Hiroshima y Nagasaki. Las secuelas de las bombas atómicas fueron transmitidas a los hijos y nietos de las personas que sufrieron el bombardeo. Tanto Madamme Butterfly como su hijo se sienten estadounidenses tras haber roto y haber sido repudiados por sus familiares. Ella muere y el hijo es enviado a EEUU.
Hay muchas maneras de maltratar y asesinar a las mujeres. Y los ha habido en todas las culturas y en todos los tiempos.
Puccini denuncia esta violencia y nos la muestra en toda su cruda realidad para crear conciencia y que todos nos posicionemos.
Aparte de la cuestión argumental. La interpretación tanto de la soprano Zanna Vanat (Madamme Butterfly)

Zannacomo del tenor Carlos Silva (Pinkerton) me parecieron magníficas.

a_silvaAlgunos arias me emocionaron. Especialmete la archiconida “Un bel di vedremo”.


Como anécdotas, Carlos Silva es magífico como tenor, pero no da para nada el perfil físico de soldadito ligón norteamericano. Y desde luego Raúl Escobar, el niño con pelo largo liso y moreno, que hace el papel de hijo, no es en absoluto el chico “con rizos dorados” que comenta Madamme Butterfly para justificar que es hijo de Pinkerton.
Lo vimos muy bien, ya que no había muchos espectadores y pudimos cambiarnos de asiento y colocarnos más centrados. Lo pasamos muy bien.

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