UN PASO AL FRENTE ( de Luís Gonzalo Segura)

UN PASO AL FRENTE ( de Luís Gonzalo Segura)

luis gonzalo

Conste que como antimilitarista no defiendo ningún ejército ni la continuidad de Luís Gonzalo en esa institución. Pero considero que mientras suframos al ejército cómo único modelo institucional de Defensa, hay que seguir denunciando sus irregularidades y corruptelas y sobre todo la continuidad y propagación de los valores militaristas: machismo, homofobia, obediencia ciega, disciplina vertical, armamentismo, impunidad.

Voy a introducir el libro con un extracto del artículo aparecido en “El País” con motivo de la última detención de su autor, y otro extracto del artículo escrito por el propio autor en su blog.

EXTRACTO DEL ARTÍCULO APARECIDO EN “EL PAÍS” EL 18 DE ENERO DE 2015

El teniente Luis Gonzalo Segura, autor del libro “Un paso al frente” ,en el que novela una trama de corrupción, abusos de poder y tráfico de influencias en el Ejército, encadena cinco meses de arresto desde que, en julio de 2014, ingresara por vez primera en el centro disciplinario militar de base San Pedro, en Colmenar Viejo (Madrid).

 

Tanto por el contenido de su libro como por las declaraciones a medios de comunicación, el teniente ha sufrido un arresto de dos meses el pasado verano, cuya mayor parte cumplió en el hospital militar Gómez Ulla de Madrid, en huelga de hambre, otro de un mes con carácter preventivo en noviembre por no presentarse a dos citaciones en los múltiples expedientes que tiene abiertos y otro de dos meses, que empezó a cumplir el pasado jueves 18 de enero.

 Su abogado ha anunciado que presentará recurso e incluso se estudia plantear un habeas corpus, por considerar que su detención, a partir del 5 de febrero sería ilegal. Si no tiene éxito, su cliente tendrá que cumplir 140 días privado de libertad.

 

El Ejército acusa al oficial de dañar gravemente su imagen. Los dos expedientes gubernativos abiertos al teniente Luis Segura han concluido con la misma propuesta de sanción: la separación del servicio. Es decir, la expulsión del Ejército. La máxima posible. Y ello para “salvaguardar la dignidad militar y la ya gravemente dañada imagen de las Fuerzas Armadas”.

Uno de los expedientes se basa en la novela, pues el instructor cree que “el teniente ha tratado de disfrazar su particular discurso contra el estamento militar de narración dramática revistiéndola de una superficial (e insuficiente) pátina artística, atribuyendo todo ello a un personaje fantástico con el fin de eludir” su propia responsabilidad. Respecto a sus declaraciones, el otro instructor le acusa de “proyectar ante la sociedad una imagen deformada, corrompida, parcial y sesgada del Ejército sin aportar prueba alguna”.

La decisión de expulsarle o no corresponde al ministro de Defensa, Pedro Morenés, a quien el teniente ya ha recusado por considerarlo parcial.

 

http://politica.elpais.com/politica/2015/01/18/actualidad/1421612250_072022.html

 

EXTRACTO DEL TEXTO  DE LUÍS GONZALO SEGURA EN SU BLOG (El subrayado es mío)

Les suplico responsabilidad, les suplico que no me abandonen en las manos de los que me están maltratando (tres encierros, que sumarán más de cuatro meses y una propuesta de expulsión) por contar un problema que atañe a toda la sociedad, incluidos ustedes. No puede ser que no haya una correcta fiscalización en las Fuerzas Armadas o la imprescindible independencia judicial (esto se lo enseñan a cualquiera en la escuela cuando le definen a un estado moderno, no es que me invente absolutamente nada), no puede ser que se hagan compras de armamento que no se necesita por valor de 40.000 millones de euros y no haya un cataclismo en los medios de comunicación, no puede ser que se me persiga, encierre y expulse, y no puede ser por muchas razones.

 

La primera de ellas es que la impunidad que le están otorgando al ministerio de Defensa en sus compras de armamento está generando un perjuicio enorme a toda la sociedad. Ya se debían más de 30.000 millones de euros a finales de noviembre de 2014, cuando se apalabraron compras por valor de otros 10.000 millones de euros más. ¿Cómo se van a pagar? ¿Quién las va a pagar? Es una vergüenza que en un país con más de cinco millones de parados (Estados Unidos tiene nueve millones de parados con casi diez veces más población), la enorme cantidad de desahucios, los 700.000 hogares sin un salario, los enfermos de hepatitis C sin medicación…, y un largo etcétera, se produzcan semejantes gastos. Y no es que esté en contra de comprar armamento o del gasto en Defensa, pero lo que no se puede es comprar por comprar, hay que comprar el armamento que se necesite, para escenarios que se puedan producir y, sobre todo, que se pueda pagar. En una sociedad avanzada, la Defensa es una partida importante pero nunca debe estar por encima de partidas como educación o sanidad, porque la primera es el futuro de los ciudadanos y la segunda es su bienestar.

 

Constantino Méndez (Secretario de Estado para la Defensa) dijo en 2010: “Nunca debimos haber adquirido sistemas que no íbamos a usar, para situaciones de conflicto que no existían y, lo que es peor, con fondos de los que no disponíamos ni entonces ni ahora”. El investigador del reconocido SIPRI (Stockholm Internacional Peace Research Institute) Sam Perlo-Freeman afirmó sobre las compras españolas de armamento que ascendieron a 30.000 millones de euros que “podría decirse que carecían de una clara justificación estratégica”. Ambos dejan en evidencia los 30.000 millones de euros en compras realizados y, por supuesto, los otros 10.000 millones que se han acordado a finales de noviembre de 2014.

 

La segunda de las razones, también es vital. El escarnio y la persecución a la que se me está sometiendo, está sirviendo de ejemplo para el resto de los militares. Si se permite que sea encerrado, que sea expulsado, que sea perseguido, y ello se hace con la impunidad del silencio de los medios de comunicación y, por tanto, de la sociedad, esta batalla no la perderé yo, la perderemos todos nosotros, todos los ciudadanos. Ello se debe a que lo que sucederá en el futuro es que aquellos militares que tengan dudas sobre denunciar o no, aquellos que se encuentren en una situación en la que vean irregularidades o ilegalidades como yo las he visto, no se les pasará por la cabeza denunciar. En una sociedad la protección de los whistleblowers o alentadores es fundamental para la salud de la democracia.

 

En estos días, que a tantos y tantos medios de comunicación se les llena la boca con la libertad de expresión (como a los políticos), debido a los desagradables sucesos acaecidos en París (Je suis Charlie, dice todo el mundo), lo cierto es que en España yo pierdo mi libertad cada dos por tres por denunciar corrupción, el libro Un paso al frente ha sido censurado o saboteado en muchos medios de comunicación o en centros comerciales. Nadie cuenta en los medios de comunicación nacionales que hoy, en España, hay una persona que por escribir un libro, una novela, tiene una propuesta de expulsión de las Fuerzas Armadas. Este hecho debería ser un escándalo en sí mismo.

 

Lo único que pido es que se realice una auditoría externa y pública que demuestre que digo la verdad o miento, algo que por otra parte en una sociedad con unos mínimos de transparencia no debería ser solicitado… Si miento, que me juzguen por calumnias y me condenen a los años de cárcel que sean necesarios, pero si no es así que los corruptos paguen, pero ha llegado la hora en la que los ciudadanos tienen que saber la verdad sobre este tema y los periodistas tienen que ser los encargados de buscarla.

 

Céntrense en juzgar el mensaje, desmóntenlo, demuestren que carece de argumentos, que la intervención funciona de forma correcta en las Fuerzas Armadas o que la justicia hace su trabajo, desnúdenme delante de toda la sociedad para que se sepa el daño que le he hecho a una institución tan importante como son las Fuerzas Armadas. Pero si digo la verdad, si la verdad es lo que cuento, no tengan piedad con los corruptos y rompan ese tabú y ese miedo que hay a hablar de las Fuerzas Armadas, fuércenlas a que cambien, a que sean más transparentes, a que estén mejor fiscalizadas y a que haya justicia en su seno. Transparencia, fiscalización y justicia no creo que le vayan a hacer ningún daño a ninguna institución.

 

http://blogs.publico.es/un-paso-al-frente/2015/01/15/senores-periodistas-estoy-encerrado-de-nuevo-carta-abierta-a-los-medios-de-comunicacion/

 

UN PASO AL FRENTE

Aún no he finalizado la lectura del libro que adquirí hace un par de semanas, pero quiero comentar y destacar ya algunos párrafos leídos.

 

DEFENSA DE LA HOMOSEXUALIDAD EN UNA INSTITUCIÓN CARACTERIZADA TRADICIONALMENTE POR SU HOMOFOBIA

En diversas escenas aparece la palabra maricón, maricona y similares como ataques de mandos superiores a sus inferiores o a la tropa. Pero voy a destacar la defensa de uno de los protagonistas del libro. Encuentro un referente en “The Importance of Being Earnest” de Oscar Wilde.

“Ernesto, al que todos conocían como el capitán Ernesto Vara… Eso hacía que siempre estuviera dispuesto a dejar su macuto en cualquier parte del mundo y también que hubiese insistentes rumores sobre él. Celoso al extremo de su intimidad, no se le conocía relación alguna. Se decía, sobre todo en “radio macuto”, que era gay, pero eso poco importaba. Para los altos mandos, entre los que había bastantes militares de La Obra…, no era algo que agradase mucho, lo que con cierta probabilidad le habría privado de mayores condecoraciones y reconocimiento” (página 207)

 

EL FRANQUISMO EN EL EJÉRCITO

El la Plataforma Contra la Impunidad del Franquismo solemos reivindicar la depuración de los jueces franquistas. También habría que reivindicarla en otras instituciones como en los partidos políticos y desde luego en el ejército. Me gustó mucho este gag:

“En medio de aquel ambiente de tensión sonó el móvil, y el sargento Puig se apresuró nervioso a colgarlo, pero este se movía impaciente en el bolsillo. La vibración dio paso a una melodía y a los pocos segundos pudo discernirse el himno nacional. El sargento Puig se sonrojó y, sin que fuera necesario emitir palabra alguna, se disculpó. Cuando extrajo el móvil de su bolsillo para cancelar la llamada el general Tomás de Urquiola y Salvatierra pudo ver en él una fotografía de Franco con el brazo en alto. Su rostro cambió por completo.

-No me digo que es español de bien –exclamó emocionado como si quisiera levantarse de la mesa- ¿Va usted a misa los domingos? ¿Pertenece a La Obra? –Aquella batería de preguntas paralizó al sargento Puig que no sabía qué responder. Ante la impaciencia del general Tomás de Urquiola y Salvatierra que estaba deseando escuchar sus palabras no tuvo más remedio que abrir la boca.

-Verá… yo… es que… -respondió el sargento Puig. “¡Joder! Ahora qué digo…”, pensó.

-Decídase, hombre, sé que la fe es un asunto personal, pero estamos entre amigos –le espetó el general con fraternidad.

-Bueno, como mi mujer es tan mandona pues le puse el himno nacional y la foto de Franco. No soy creyente, así que no suelo ir a la iglesia –respondió sin levantar la vista del suelo mientras el rostro del general cambió por completo-, Aunque me gustan mucho y las visito para conocerlas. He leído todas las novelas de Ken Follett –añadió- “La he cagado del todo ¡Estúpido!, soy un estúpido!” (páginas 176- 177)

 

NAZISMO EN EL EJÉRCITO

El franquismo y el nazismo van de la mano, y la falta de depuración y compromiso democrático de los militares los fomentan. Una institución que no se rige por la justicia del resto de los ciudadanos sino que tiene sus propios códigos penales militares, sus propios jueces y fiscales y cuya principal premisa en la obediencia ciega y vertical. Donde se prepara a los soldados para defenderse y/o atacar utilizando armas mortales. Donde incluso está abierta la posibilidad de aplicación de la pena de muerte en caso de guerra. (Y ellos deciden que se considera “caso de guerra”)

“El teniente Oswaldo Benedetti, al que allí todos conocían por “Conte”, su segundo apellido… Era frecuente que llamara la atención, tanto de mujeres como de hombres. Ambos le gustaban, cosa que nadie habría adivinado al ver, sobre la parte superior de su espalda, de hombro a hombro, aquellas letras góticas y de clara simbología nazi que rezaban “Nación”, que coronaban una enorme cruz céltica también tatuada…

Temía que sus vicios pudieran llegar a los oídos de algún alto mando, ya que había tenido algún que otro desliz en el pasado, y que algún malintencionado rumor terminase por arrastrarse hasta los oídos de su futura familia política…Esconderse no era nuevo para él porque siempre tuvo que evitar que su doble vida llegase hasta sus amigos, quienes, como el, eran fanáticos ultras. Ellos tampoco supieron nunca nada de sus aventuras con sudamericanas, otra tentación a la que no podía negarse.

Oswaldo –que solía vanagloriarse de sus antepasados italianos y fascistas-, como gran defensor del nazismo y de la raza aria, a la que su tez oscura y su pelo negro no le acercaban, había participado de forma activa en los grandes eventos protagonizados por los suyos en los últimos años: había agredido a indefensos, rociado y quemado a indigentes, apaleado a “rojos” y cumplido cualquier encargo similar, ya fuese originado por su propio trabajo, por dinero o por placer” (páginas 33 y 34)

 

CÁNCER

Una de las muchas denuncias que se vierten en el libro y que me parece profundamente inhumana es la de la soldado que fue expulsada por padecer cáncer. Ya digo que no defiendo que nadie continúe en esa institución, pero es que este despido y sus actuaciones previas una forma delictiva de bullying improcedente, machista, discriminatorio y estigmatizador.

“Sin embargo, su comandante se había empeñado en que fingía su lesión y por ello la sancionó primero, la calificó de forma negativa después y movió todos los hilos que pudo para que no le renovasen el contrato. Helena no entendía el motivo por el que su jefe pretendía que corriese cuando aún tenía un catéter en el pecho, o cómo se suponía que uno podía fingir el hecho de que le extirparan ambos pechos después de un cáncer. Las lágrimas recorrieron el suelo y pensó en presentarse ante su jefe, desabrocharse la guerrera y quitarse la camiseta verde. Quizás entonces, al ver las horribles marcas del cáncer que ocupaban el lugar se sus pequeños, pero hermosos pechos, lo comprendería. Pero desechó la idea. Su inhumana conducta no cambiaría y ella no tenía que desnudarse delante de nadie” (páginas 193- 194)

UN PASO AL FRENTE,  Luís Gonzalo Segura, Tropo Editores S. L.

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