El amor es extraño

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El viernes 5 de diciembre fuimos a ver esta película de Ira Sachs en los Cines Golem.

Reconozco que no me sentía muy bien porque me dolía mucho la garganta y había dormido mal la noche anterior, por lo que en algunos momentos mi atención decaía y me sentía somnoliento.

Sin embargo el argumento es muy interesante, cuando se legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en Nueva York, dos hombres que llevaban 39 años juntos se casan y poco después comienzan a tener problemas.

Surge el tema de la religión, uno de los contrayentes daba clases de música en un colegio católico y es expulsado. En España se han dado varios casos de maestras y maestros de religión que por estar divorciados, casados en segundas nupcias, o vivir en pareja sin casarse, etc, han sido despedidos. Nunca he entendido a los homosexuales católicos. Si todas (o casi) las religiones condenan las relaciones homosexuales, ¿porqué sigue habiendo homosexuales que se confiesan creyentes religiosos? Claro que todos necesitamos creer en “algo”, pero ¿no es más coherente, para un homosexual, creer en la conciencia humanista, en la investigación  científica, en la declaración universal de los derechos humanos… ¡en el sexo!?

el amor es extraño 2

Otro aspecto que me llamó la atención fue la pareja de policías homosexuales. Cuando en julio de 2005 estuve en Brighton, estudiando en la Universidad de Sussex, para habilitarme como maestro de bilingüismo, asistí al desfile del Gay Pride en Londres. Fue impresionante ver como el Pride lo encabezaban un grupo de policías, hombres y mujeres, de uniforme, desfilando marcialmente. También en España, en los últimos años, han ido saliendo policías, guardias civiles y militares del armario. Sin embargo, al igual que con la religión, considero que estas no son profesiones dignas para personas homosexuales. Son profesiones que exigen obediencia ciega al poder de turno, y este poder puede ser más o menos progresista, más o menos homófobo. Cuando a un policía se le ordena disolver una manifestación, ya sea en defensa de los derechos LGTB, ya sea antimilitarista, ya sea pro derechos laborales… un homosexual debe plantearse si es digno reprimir estas protestas o, por el contrario, lo digno es sumarse a ellas y dejar que sean los homófobos quienes se pongan los uniformes. Para defender los derechos de las personas LGTB y los derechos humanos en general, lo más digno es participar en asambleas, colectivos, asociaciones, sindicatos. O trabajar en profesiones que impliquen educar en el respeto, investigar contra el sida, generar corrientes de opinión homófilas, a través de la literatura o el periodismo, defender nuestros derechos a través de la abogacía, la fiscalía o la judicatura, incluso modificar las leyes represoras a través de la participación política.

Id a verla y ya comentaréis.

Trailer:

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