CHAMACO

chamaco

Ayer, viernes 10 de octubre de 2014, estuvimos en la Filmoteca (Cine Doré) viendo esta película cubana dirigida por Juan Carlos Cremata Malberti.

Forma parte del festival de cine “El ojo cojo” que seguirá exponiendo en diversos espacios de Madrid y Barcelona hasta el domingo, pero del que ayer, antes de la proyección anunciaron los premios.

http://www.elojocojo.org/test2/festival-cinematografico-internacional/festival-el-ojo-cojo-2014/

La verdad es que la ceremonia de entrega de premios nos pareció muy tostón, nos iban recitando el currículum de cada uno de los jurados de cada sección, algo que no nos interesó en absoluto. Y la directora de la película documental ganadora había escrito varios folios para que se leyeran al entregarle el premio. Arduo. Habría sido más correcto haber realizado esta ceremonia tras la proyección y que se hubieran quedado solo las personas interesadas.

La película me gustó. Es una película realizada con pocos medios, prácticamente con la cámara fija, con dos interiores y un exterior, casi como filmando una obra de teatro.

Me gustó mucho la interpretación del personaje que representa al padre, la escena en que se desahoga con el joven sentados en el banco del parque. Una escena y una interpretación muy teatrales.

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La trama es muy endogámica, una serie de relaciones casi circulares entre pocos personajes, lo que en cierto modo parece un símbolo del aislamiento al que está sometida la isla.

El simbolismo está muy presente, especialmente en los objetos como las dos manzanas,

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también en la partida frenética de ajedrez.

El ambiente homosexual y de prostitución es tal vez una hipérbole también simbólica, que queda muy almodovoriana, pero me hizo recordar cuando estuve en la Habana. Es cierto que la prostitución y la homosexualidad se respiran y existen. Tal vez no tan abiertamente como se muestra (o se reivindica) en la película.

La pobreza queda muy bien reflejada en la habitación del protagonista, donde todo su armario se reduce a una mesilla de noche donde guarda varias camisetas, su cama es un colchón en el suelo y su decoración se limita a las fotos bajo el cristal de la mesilla. Me recordó la realidad vivida durante mi estancia en la Habana. Vi ese tipo de vivienda. Es absolutamente real.

Lo de la corrupción policial que ofrece al protagonista impunidad a cambio de información política tal vez sea una denuncia. Comentamos durante la cena que esta es una práctica que seguramente es habitual en cualquier policía del mundo, y que a menudo se publican casos de policías de cualquier país del mundo implicados en asuntos turbios, con confidentes especialmente relacionados con la prostitución. Pero que de Cuba no tenemos noticias de que exista este tipo de comportamiento, aunque de existir el control político no permitiría que saliera a la luz pública.

Trailer:

 

 

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