Educación Pública de tod@s para tod@s (fin del libro)

Educación Pública de tod@s para tod@s (fin del libro)

educación pública 1

El mes pasado publiqué una entrada sobre este libro que da voz a diversas personas relacionas con la Escuela Pública, profesorado, sindicalistas, estudiantes…

https://floredo.wordpress.com/2013/05/15/educacion-publica-de-tods-para-tods-las-claves-de-la-marea-verde/

Ya he finalizado la lectura, tiene textos con los que estoy más de acuerdo, otros con lo que no estoy muy de acuerdo, otros con detalles a destacar.

Monserrat Galcerán, catedrática de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid critica en su capítulo “Enseñanza y Comunidad, ¿De qué enseñanza pública estamos hablando?” la reforma educativa del PSOE, la LOGSE, por considerar que ya ponía los cimientos para la desculturalización, no estoy de acuerdo, al menos en cuanto a las etapas de Educación Infantil y Primaria. Ella contrapone la “Pedagogía del Oprimido” de Paolo Freire, destaco un párrafo:

“…empieza por poner en valor las experiencias y los conocimientos de los educandos. Sostiene que la educación es básicamente comunicación, por tanto, no puede basarse en la contraposición entre el saber y a ignorancia, sino en el reconocimiento de los saberes compartidos y de las ignorancias mutuas, en un esfuerzo por reforzar las prácticas creativas de conocimiento como un recurso común. La realidad se torna entonces un marco en continuo devenir, abierto a la imaginación. La educación se configura como investigación de lo que todavía no se sabe, del conocimiento que hay que crear”

El caso es que esto es lo que yo aprendí con la metodología de la LOGSE en Educación Infantil y Primaria y lo que he puesto en práctica siempre en mis aulas a través de los Proyectos Educativos. Los Proyectos se basan en la investigación, en compartir conocimientos, en los cambios y los nuevos descubrimientos científicos. En la LOGSE se prescribía “Partir del nivel del conocimientos y de las ideas previas del alumnado”, “afianzar aprendizajes significativos”, “desarrollar técnicas para aprender a aprender”…

Enrique Javier Díez Gutiérrez, profesor de Didáctica de la Universidad de León, comienza su capítulo “Defender la educación pública frente a la privatización neoliberal” con un muy revelador documento sobre los perversos objetivos de la política educativa neoliberal, la doctrina de la ley Wert ya estaba configurada en Estados Unidos en 2005:

“Nos cuenta Naomi Klein, en su conocido libro La Doctrina del Shock, que Milton Friedman, gran gurú y líder intelectual del capitalismo de libre mercado, a sus 93 años escribía en The Wall Street Journal que las inundaciones y la catástrofe provocada por el huracán Katrina en 2005 era una tragedia porque la mayor parte de las escuelas de Nueva Orleans estaban en ruinas, teniendo que ir el alumnado a escuelas de otras zonas, pero “también es una oportunidad para emprender una reforma radical del sistema educativo”.

La reforma radical que proponía Friedman era que, en lugar de gastar una parte de los miles de millones de dólares destinados a la reconstrucción y la mejora del sistema de educación pública de Nueva Orleans, el gobierno entregase cheques escolares a las familias, para que éstas pudieran dirigirse a las escuelas privadas, y que éstas recibieran subvenciones estatales a cambio de aceptar a este nuevo alumnado. La administración de George W. Busch apoyó sus planes y en menos de diecinueve meses, en contraste con la parálisis con que se repararon los diques y la red eléctrica, las escuelas públicas de Nueva Orleans fueron sustituidas casi en su totalidad por una red de “escuelas chárter”, es decir, escuelas originalmente creadas y construidas por el Estado que pasaron a ser gestionadas por instituciones privadas según sus propias reglas. Antes del huracán Katrina, la junta estatal se ocupaba de 123 escuelas públicas; después, sólo quedaban cuatro.

Los maestros y las maestras de la ciudad solían enorgullecerse de pertenecer a un sindicato fuerte, Tras el desastre, los contratos del profesorado quedaron hechos pedazos, y los 4700 miembros del sindicato fueron despedidos. Algunos de los profesores más jóvenes volvieron a trabajar para las escuelas chárter, con salarios reducidos. La mayoría no recuperaron sus empleos (Klein, 2007)

Nueva Orleans era, segú The New York Times, “el principal laboratorio de pruebas de la nación para el incremento de las escuelas chárter”, mientras el American Enterprise Institute, un think tank de inspiración friedmaniana, declaraba entusiasmado que “el Katrina logró en un día lo que los reformadores escolares de Luisiana no pudieron lograr tras varios años intentándolo”. Mientras, os maestros de escuela, que eran testigos de cómo el dinero destinado a las víctimas de las inundaciones era desviado de su objetivo original y se utilizaba para eliminar un sistema público y sustituirlo por otro privado, tildaban el plan de Friedman de “atraco a la educación. (Klein, 2007)”

De Rosa Cañadelll, psicóloga y profesora, no destaco nada, porque todo su capítulo “Acoso y derribo de la educación pública” es muy interesante, es quizás el capítulo con el que más de acuerdo estoy.

De Carlos Fernández Liria, profesor de filosofía en la UCM, de su capítulo “La nueva Edad Media”, destaco el párrafo que más me ha gustado del libro, de enmarcar, gracias desde aquí a Carlos Fernández Liria:

“En cuanto a la enseñanza concertada es, desde luego, el cáncer que nos ha llevado al desastre actual. Los colegios concertados han encontrado mil maneras de burlar la ley y filtrar la extracción social de sus alumnos exigiendo tasas y donaciones o declarando tener cubierta la ratio de alumnos prescrita. Ello ha abierto en el mundo de la enseñanza el abismo de las clases sociales, dejando a la enseñanza pública la parte más conflictiva. Mientras tanto, estamos pagando con nuestros impuestos una plantilla de profesores nombrados “a dedo” por empresas y sectas privadas, como si nunca hubiera existido la Ilustración y viviéramos de nuevo en el Medievo feudal. Todo en nombre de la libertad de los padres para elegir la enseñanza de sus hijos, como si la cuestión no fuera, más bien, exactamente la contraria: el derecho que deben de tener los hijos a librarse de los prejuicios y de la ideología de sus padres, gracias a un sistema de instrucción pública controlado por la sociedad civil mediante oposiciones y tribunales bien legislados. Los hijos no tienen por qué cargar sin protección alguna con el  peso de haber tenido unos padres talibanes o testigos de Jehová o del Opus o de ETA, Hace ya mucho que existió algo llamado Revolución Francesa y que se comprendió que un sistema público de enseñanza servía precisamente para eso. En un colegio estatal los alumnos tienen profesores de izquierdas y de derechas, ateos y creyentes, homosexuales y heterosexuales, tienen profesoras con pelos en las axilas, profesores con corbata, hippies o pijos, en fin, tienen delante un material humano de lo más normal, porque ha sido elegido por tribunales independientes en virtud de su competencia en una determinada disciplina, y nadie tiene derecho a exigirles otra cosa que no sea precisamente la competencia para enseñarla. Bien sabido es que todo lo contrario ocurre en ese desierto de libertades que es la enseñanza privada y concertada”

En total son doce capítulos más la introducción y 16 autores y autoras con una breve reseña biográfica de cada uno al final del libro. Merece la pena leerlo. Gracias a mi “amiga invisible” por regalármelo.

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