Las leyes de la frontera (y II)

Las leyes de la frontera (y II)

las leyes

La verdad es que no soy muy asiduo lector de novela, en realidad leo en general poco y prefiero leer poesía. Pero eso sí en cuanto abro un libro lo devoro. Éste me ha durado 11 días y eso que habitualmente solo leo en los tramos de viaje en metro de casa al colegio y del colegio a casa.

Al principio la historia de El Zarco me recordaba, por algunos detalles superficiales, la vida de El Lute.

Eleuterio

En ambos casos se hicieron películas sobre sus peripecias,

ellute

en ambos casos se pasaron muchos años en las cárceles sin haber cometido delitos de sangre, básicamente por sus afanes de escaparse continuamente de las diversas prisiones en las que se les encerraban, en ambos casos los protagonistas escribieron libros y se escribieron libros sobre ellos,

camina o revienta

ambos fueron casos con mucha repercusión en los medios, incluso fueron utilizados como banderas por los defensores de la democracia, la libertad y los derechos de los presos. En ambos casos había unas leyendas y unas personas reales detrás de los personajes de las leyendas.

eleuterio sánchez

Y el mito sigue alimentando la creatividad actualmente y aún encontramos estrenos de películas como “Carmina o revienta” que parafrasea el título del libro de Eleuterio.

carmina-o-revienta

¡Ah! y ambos son quinquis. Recuerdo que cuando comencé a conocer la vida de Eleuterio Sánchez tuve que investigar sobre la diferencia entre quiqui y gitano, que para los payos corrientes solía significar lo mismo. Más que una diferenciación étnica veíamos a ambos colectivos humanos como una forma de vida ambulante, marginal, paupérrima, con leyes propias, además ambos colectivos se entendían mejor entre sí que con el resto de españoles payos.

Por otro lado, como ya conté en la primera entrada que hice sobre el libro, resulta que además esta historia está protagonizada por un joven de mi misma edad, el Gafitas, el ambiente sociohistórico es el mismo que yo he vivido estos años, las películas, la música y más tarde la defensa de la mejora de las condiciones de vida dentro de las prisiones, especialmente la denuncia de la facilidad con que conseguía heroína y por consiguiente el peligro mortal de contraer el sida. Como comisión de Gais Antimilitaristas, del Movimiento de Objeción de Conciencia, colaboré varios años con diversos colectivos antisida repartiendo jeringuillas y preservativos en las puertas de las Carabanchel.

https://floredo.wordpress.com/2009/07/13/gais-antimilitaristas/

Voy a transcribir un par de citas del libro que me han hecho reflexionar:

“A mi edad, no hace mucho, la gente ya era vieja, o casi. Mi padre murió a los cincuenta y siete años; mi madre con poco más. Ahora todo el mundo quiere ser siempre joven; lo entiendo, pero es un poco idiota. A mí me parece que la gracia de todo esto consiste en que uno es joven cuando es joven y en que es viejo cuando es viejo; o sea, en que uno es joven cuando no tiene recuerdos y en que es viejo cuando detrás de cada recuerdo encuentra un mal recuerdo. Yo hace tiempo que los encuentro”. (página 188)

En mi caso, estoy a punto de cumplir los cincuenta, hace casi cinco que perdí a la persona que más he querido en mi vida, salgo con otro hombre de la misma edad que Manolo, pero con quien comparto mucho menos. Y desde luego tengo muchos recuerdos, buenos recuerdos, detrás de ellos el único mal recuerdo que encuentro es que Manuel ya no está, no es un mal recuerdo es la pena que nunca voy a superar, que no quiero superar. He pasado durante varios años una semi-depresión emocional, el duelo; pero ahora me acerco a una crisis de edad. Vaya que sí que me estoy sintiendo viejo. Mi horizonte de vida siempre ha estado alrededor de los 80 años, ha se gastado el ecuador y un cuarto más del resto… Siento que me canso mucho más que antes al subir escaleras por ejemplo, he perdido bastante audición y estoy perdiendo visión a ritmo de una dioptría por año, a partir de ahora deberé llevar siempre gafas como el protagonista del libro…

“Cuando terminé de leer el libro me acordé de que una vez le oí a un profesor en televisión que un libro es como un espejo y que no es uno el que lee los libros sino los libros los que lo leen a uno, y pensé que era verdad” (página 381)

Me he acordado de “El huracán de los espejos”, una poema- novela sin terminar (sin fin) que comencé a publicar por capítulos en mi blog Forjador de Lunas

http://forjadordelunas.wordpress.com/category/6-general/el-huracan-de-los-espejos/

Precisamente el último capítulo lo titulé “La vejez”.

Esta cita también me hizo reflexionar sobre algo que también comenté en la primera entrada, no fui yo quien escogió este libro, el libro me escogió a mí, y resultó ser, en muchos aspectos como espejo de mi historia.

Porque es que además la vida, especialmente la infancia, del Gafitas tiene bastante que ver con la mía, podría considerarse un espejo literario de la mía.

Primera entrada en este blog sobre Las leyes de la frontera:

https://floredo.wordpress.com/2013/02/14/las-leyes-de-la-frontera/

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