EXCUSAS PARA NO PENSAR

EXCUSAS PARA NO PENSAR. CÓMO NOS ENFRENTAMOS A LAS INCERTIDUMBRES DE NUESTRA VIDA. Eduardo Punset

He terminado la lectura del último libro de Punset. He de confesar que no me ha aportado mucho respecto a lo que ya había leído en los tres libros de la trilogía, “El viaje a la felicidad”, “El viaje al amor” y “El viaje al poder de la mente”.

Excusas para no pensar viene a ser un resumen de las principales conclusiones ya recogidas en la mencionada trilogía.

El principal acicate a destacar ha sido el carácter laico del libro, todos los escritos de Punset lo son, pero en este lo explicita constantemente. Desde la dedicatoria: “Dedico este libro a todos los que han descubierto que hay vida antes de la muerte”.

El capítulo “Los secretos del aprendizaje”, dentro del “Itinerario 2. El largo camino del aprendizaje humano” comienza con la declaración: “Ya sabíamos que el alma está en el cerebro”, y es curioso que, esto es una reflexión mía, da la impresión de que los representantes de las jerarquías de las diversas religiones sean unos descerebrados.

En el capítulo “Inteligencia animal”, del “Itinerario 6. Los secretos de la vida en la Tierra” incluye un párrafo muy “Una de las principales diferencias que nos separan de los chimpancés es que ellos sólo saben, no creen. Tomasello explica que lo que no pueden entender los chimpancés, a diferencia de nosotros, son las creencias falsas, es decir, el que alguien crea algo que no es verdad. Esto hace que para ellos la realidad y el saber sean lo mismo, no son capaces de disociar el saber y las creencias, de la realidad concreta”. Lo que echa al traste, entiendo, con todos los presuntos saberes de teólogos y filósofos cristianos de la historia.

Sin explicitarlo concretamente, en el capítulo “El regalo de vivir”, del “Itinerario 7. El poder de los cambios”, todo él de carácter laico, se coincide con el concepto de “vida” que defienden las feministas: “Entrar y salir de la vida constituye una peripecia casi siempre dolorosa y, en todos los casos, muy arriesgada. El feto está dentro del útero en un entorno templado, protegido de la luz y el ruido; oye los sonidos de la madre y el latido de su corazón. Está muy a gusto. Y de pronto, todo cambia a peor. Sale profiriendo gritos de espanto”. Es decir, el feto entra a la vida en el momento del nacimiento.

Pero el título del capítulo “Más ciencia, menos dogmas”, del “Itinerario 10.Fórmulas para ser más felices en un mundo mejor”, lo dice todo, es un alegato laico a favor del conocimiento científico.

Aparte de este carácter laico, el libro contiene algunas declaraciones que a todos pueden ayudarnos a ser mejores, algunos contenidos que me han emocionado y otros con los que me posiciono en absoluto desacuerdo. También hay algunos capítulos que considero que no aportan nada, que son simple paja, o que, como decía al principio, ya estaban recogidos en los libros anteriores.

Siempre me emociona que Punset haga alguna referencia al cáncer, en este caso un capítulo completo: “No podemos separar la vida de la muerte” del “Itinerario 5: Lo que nos pasa por dentro”, destaco la frase: “Y que en la base de cualquier proceso está la eliminación paulatina del miedo como única manera de ser feliz y, por ende, creativo y solidario con los demás”.

También me ha interesado mucho en cuanto a ecologista y vegetariano la relación entre maltrato infantil y animal, en el capítulo “Indicios de maltrato” del mismo Itinerario 5: “Un estudio revela cómo en un grupo de hogares con denuncias de maltrato infantil demostrado, el 88 por ciento de los animales de estos hogares eran maltratados; en otro estudio, el 71 por ciento de un grupo de mujeres maltratadas afirmaba que sus maltratadores también habían agredido o matado a animales de la casa. Existen otros indicios, como que los convictos de cárceles de máxima seguridad condenados por actos violentos tienen más probabilidades que los convictos no violentos de haber cometido en su infancia maltrato animal. En Estados Unidos y en Gran Bretaña, pioneros en estos estudios, se empieza a admitir el maltrato hacia los animales como un indicador útil para detectar maltrato infantil y violencia en el hogar”.

También me ha gustado un capítulo dedicado al deporte: “¿El deporte mejora el ánimo y la memoria?” del “Itinerario 10. Fórmulas para ser más felices en un mundo mejor”: “Estamos descubriendo que los ejercicios físicos y el cuidado de la dieta- los soportes básicos de la salud física- tienen una repercusión en la salud mental y beneficios para la memoria, el ánimo y la capacidad cognitiva.

Lo más asombroso de este nuevo escenario es constatar el impacto positivo de la salud física, o más bien de la cimentación de los pilares sobre los que se asienta la salud física, en enfermedades como el Alzheimer, la dislexia o la depresión”.

He recogido aparte y publicado en el blog Pazuela, las consideraciones que he destacado sobre Educación.

http://pazuela.wordpress.com/2011/08/22/aprender-para-vivir-en-paz/

Estoy en absoluto desacuerdo con la afirmación que hace Punset en el capítulo “Posibles respuestas” del “Itinerario 6. Los secretos de la vida en la Tierra”: “También deberíamos controlar nuestro rechazo a la energía nuclear… la nuclear es la única fuente de energía que no daña la atmósfera”. ¿Se olvida Punset de los daños al resto del planeta, especialmente provocados por los residuos?

El tema de la homosexualidad aparece en el libro, creo que en términos no muy afortunados. En el capítulo “El abandono de las mayorías” del “Itinerario 3. Claves para entender nuestras emociones”, se nos pone como ejemplo de minoría (yo no me considero tal) que sustrae recursos al Estado en detrimento de la mayoría. Se dice que: “Lo peor que le puede pasar al ciudadano corriente, a las mujeres y los hombres de la calle, es formar parte de una inmensa mayoría a la que no le pasa nada. Para que se ocupen de ti, querido lector, te tiene que pasar algo. Debes formar parte de una minoría, no de una mayoría.

Las minorías son pequeñas, pero variadas. Destaca el embrujo que ejercen sobre los medios de comunicación y, muy a menudo, sobre los recursos del Estado, en comparación con los que éste dedica a la inmensa mayoría”. Y acto seguido nos pone como ejemplo a “Los defensores del reconocimiento de los derechos de los gays”. En estos días estamos viendo como en Madrid tras recortarnos las fiestas del Orgullo LGTB, ahora se celebra con honores de Jefe de Estado a un jerarca que ha votado en la ONU en contra de una resolución donde se pedía simplemente que ninguna persona fuera encarcelada por ser homosexual, y que se ha posicionado repetidas veces contra los preservativos y las familias homoparentales, nos inundan las calles con jóvenes ondeando su bandera y cantando sus himnos, y la policía detiene y veja a jóvenes por portar la bandera del Arco Iris, mientras que a los homófobos les permiten ocupar plazas y calles sin ningún control, algunos incluso ondeando banderas del régimen que ya nos reprimió y encarceló durante 40 años. Y los recursos que el Estado ha puesto al servicio de esta supuesta “mayoría” son incomparables con la miseria que se ofrece a los grupos sociales. Creo que Punset en este caso está diametralmente equivocado. Aunque, en cualquier caso, yo considero que ni la comunidad LGTB somos minoría, ni los católicos en España son actualmente mayoría.

En cualquier caso, con fallos como estos incluidos, el libro es recomendable.

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