Yo nos les respeto, me cago en dios

Dos artículos- proclamas- manifiestos en favor de la Libertad Sexual, de Expresión y de Conciencia. Los subscribo.

YO NO LES RESPETO

Artículo de Beatriz Gimeno

http://beatrizgimeno.es/2011/03/19/yo-no-les-respeto/

http://www.confluencias.es/blog/2011/03/19/no-les-respeto/

“Cuando me enteré de la provocadora acción de unas estudiantes lesbianas y feministas en una capilla que por lo visto existe en el campus de la universidad complutense, lo primero que sentí fue una punzada de nostalgia por la juventud perdida. Después me di cuenta de que gracias a este acto me he enterado de varias cosas. La primera es que convivimos con capillas católicas en las universidades públicas, la segunda que hay estudiantes (sobre todo de económicas)  que rezan por las mañanas y la tercera y, para mí la más grave, que se puede cometer un delito contra el sentimiento religioso. Acabáramos, por eso están tan chulos.

Se desató una feroz campaña en los medios reaccionarios, incluido el fascista sindicato Manos Limpias contra esta actuación que fue en todo momento pacífica, reivindicativa, legítima y que no hizo daño a nadie ni a ninguna propiedad. Lo que parecía que acabaría en una  multa a las estudiantes o en un expediente administrativo terminó con la policía deteniendo a las participantes en sus propias casas. Y no les han aplicado la ley de partidos, la ley antiterrorista o lo que sea porque a Manos Limpias o al arzobispado de Madrid no se les ha ocurrido, que si no las incomunican y después las ilegalizan. Ya hemos visto lo que ha ocurrido con Garzón, que les tocó un poco las narices.

Antes de que detuvieran a las estudiantes, mucha gente supuestamente de izquierdas se lamentaba diciendo que la acción de las estudiantes era una “provocación innecesaria” y que hay que respetar el derecho de cada cual a sus creencias bla, bla, bla… Ya estoy más que harta, aquí sólo se les respeta a ellos. Yo no les respeto. No respeto a quien no me respeta. No respeto a quienes se enorgullecen, y además pretenden extender, la ignorancia, la incultura, la estupidez, el fundamentalismo, el permanente cuestionamiento a derechos humanos y democráticos que son básicos, a los derechos de las mujeres y de las minorías sexuales. No exagero si digo que la iglesia, todas las iglesias, si pudieran acabarían conmigo, me perseguirían, me prohibirían ejercer mis derechos, me impedirían vivir, como hacen con las mujeres donde aun tienen poder y como han hecho a lo largo de toda la historia. A ellos les gustaría acabar conmigo, a mí me gustaría acabar con cualquier manifestación religiosa en el ámbito público. No les respeto y me encantaría que una ola de indignación popular nos llevase a la ciudadanía a ocupar todas las capillas que están donde no deben; a quitar las cruces de colegios y hospitales públicos, de todos los lugares desde donde me ofenden.

Porque esa es otra. Resulta que existe un delito que es el de “ofensa a los sentimientos religiosos” como si los sentimientos religiosos fueran más respetables de por sí que los sentimientos ateos, no religiosos. Yo soy atea y tengo un fuerte sentimiento ateo que se siente profundamente herido y ofendido cada vez que un cura dice alguna barbaridad de las que suelen decir, cada vez que insultan mi inteligencia o mi dignidad, mi libertad o mis derechos de mujer feminista atea y lesbiana. Que exista ese delito es parte de los incalificables privilegios que disfruta la iglesia católica y su discurso, que goza del privilegio legal de ser intocable.

Nos encontramos ante el sinsentido de que un discurso ideológico basado en valores directamente contrarios a algunos valores constitucionales y democráticos, es especialmente protegido por la ley, mientras que el discurso contrario, el del ateismo, el laicismo, la defensa de la aconfesionalidad,  de la igualdad, no goza de protección alguna. Es decir, ellos pueden celebrar una misa en Colón, en un espacio público, para insultarnos pero si les insultamos a ellos, cometemos un delito. Así nos va.

Y todo esto ocurre con la complicidad del PSOE que en sus ocho años de gobierno nos deja una Iglesia empoderada, con más privilegios que nunca, con más dinero que nunca, más intocable que nunca. Ayer mismo cuando el rector Berzosa criticaba los incidentes de la capilla pero tenía la decencia, al menos, de señalar que es una anomalía que existan capillas en las universidades públicas, el Ministro de Educación salía corriendo al quite para defender a la iglesia exigiendo al rector que “se ciñera a los hechos nada más”, es decir, a la terrible acción estudiantil, y que no dijera nada de la anómala existencia de una iglesia en la universidad. El PSOE hace mucho que se dedicó a cavar su propia tumba política pero lo hacen con tanta dedicación que no dejan de sorprenderme cada día.”

¡ME CAGO EN DIOS! (Y EN LA VIRGEN MARÍA)

Artículo de Don Ricardo

http://www.asueldodemoscu.net/?p=6023

“1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Artículo 525 del Código Penal

Ayer, por la mañana, cuando pensé escribir esta entrada, sólo tenía claro el título, fruto del inmenso enfado que me produce el hecho de que la policía de un estado laico y aconfesional se pueda presentar en las casas de unas personas a detenerlas porque unas horas antes se han semidesnudado en una capilla católica sita en dependencias públicas de la Universidad Complutense, bajo la terrible acusación de haber cometido un delito de ofensas al sentimiento religioso. Hay nada menos que cinco delitos en nuestro código penal destinados definir delitos de ofensas a los sentimientos religiosos.

Después de pensar el título de la entrada que leen, y que inicialmente iba a ser bastante más breve, he tenido que salir a la calle, y en el autobús 202, mientras observaba por la ventanilla a la gente paseando por la Gran Vía, pensé: «vaya pasada, don Ricardo –ya saben ustedes que yo siempre me trato a mí mismo de usted y con don, en señal de respeto y la consideración que me tengo- ¿cómo vas a escribir esa barbaridad?». Pero casi inmediatamente puse coto a los filtros que inocularon en mi mente desde pequeñito los jodidos curas, y entré en razón. ¿Y por qué no?

En primer lugar, Dios es un ser imaginario, y por lo tanto, puedo cagarme en él con la misma tranquilidad de conciencia con la que me cagaría en Pinocho o en Ángela Channing, por poner dos ejemplos simpáticos.

En segundo lugar Dios es un ser imaginario que representa la pulsión innata, cobarde y fácil que tenemos los seres humanos por mantenernos en la ignorancia, y huir de la tentación de llegar a saber por nosotros mismos cómo funciona el mundo y lo que está bien y lo que está mal. Y yo me cago en esa pulsión.

Y en tercer lugar, porque me parece increíble que en un país que se presenta a sí mismo como democrático, avanzado y laico pueda ser delito algo que como mucho –y según en qué circunstancias- podría ser considerado una falta de educación, y que grupos integristas católicos cercanos a la cúpula eclesial y al Partido Popular, con la connivencia y la colaboración necesaria del PSOE, puedan estar utilizando este desfasado delito para acallar la libertad de conciencia y de participación política de aquellos ciudadanos que pensamos que en las dependencias públicas no debe haber capillas católicas, ni de ninguna otra confesión.

Contrasta además la actitud que mantienen estos grupos ahora, con la pasión con que defendieron en su día los valores democráticos, cuando el integrismo musulmán quiso evitar que en occidente se pudieran publicar caricaturas de Mahoma, un personaje al que es posible ofender, por cierto, porque –a diferencia de Dios- existió realmente. Mi posición actual sobre los delitos de ofensas al sentimiento religioso es necesariamente coherente con la que mantuve entonces sobre las caricaturas de Mahoma.

Por estos motivos, he decidido blasfemar en público, y hacerlo con la intención clara, declarada, manifiesta y expresa de ofender el sentimiento religioso de aquellas personas que profesan la religión católica que son incapaces de comprender que yo, como ciudadano, no tengo por qué sufragar con mis impuestos las capillas católicas que hay en las universidades públicas y en algunos hospitales públicos (y supongo que habrá otros lugares, pero los citados son los que conozco), y lo hago mediante la violación del artículo 525 del Código Penal.

Así que lo dicho: ¡Me cago en Dios y en la Virgen María!”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: