DIFERENCIA ENTRE ORIGINAL Y COPIA

Una amiga me envió por e-mail el pequeño relato de los monjes que abajo transcribo con este título.

Reflexionando sobre él, comprendo como a lo largo de la historia ha debido ser tan frecuente este tipo de confusión entre Original y Copia o entre Realidad y Deseo, que los poetas y pensadores tuvieron que plasmar en poemas y hasta dibujarnos la idea para sacarnos del error.

En el poema “Qué ruido tan triste” Luís Cernuda escribe “mientras las manos llueven” (verso 4º), pero en el mismo poema nos aclara, para evitar confundir la metáfora o imagen poética con la realidad que “ni tampoco las manos llueven como dicen” (verso 15º).

Magritte nos pintó una pipa de fumar con el subtítulo aclaratorio: “Ceci n’est pas une pipe”, para que distinguiéramos entre la imagen pintada y el objeto representado. No existe el arte real, todo arte es representación y por lo tanto irreal, es lo que ve, siente, delira, deduce, profetiza o desea el poeta o artista.

Pero todavía me encuentro a muchas personas adultas que dicen que no entienden el surrealismo o que no entienden el arte contemporáneo, porque no ven a la mujer de Julio González que supuestamente está ante el espejo.

Llevándolo la reflexión a la noticia de hoy mismo, me encuentro en el periódico “El País” el titular “Rechazo a bajar el límite de velocidad”, acompañado de un sondeo de la empresa metroscopia donde se le pide a los ciudadanos opinión sobre si están de acuerdo o no en que bajar el límite de velocidad reducirá el consumo de carburante o disminuirá el número de accidentes.

 “El 80% opina que no reducirá el consumo de energía y el 71% que tampoco disminuirá los accidentes de tráfico”.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Rechazo/bajar/limite/velocidad/elpepuesp/20110306elpepinac_1/Tes

Interpreto que a ese 80 por ciento de españoles no le afecta la crisis, nunca se han puesto a pensar, ni a comprobar, si ahorran carburante o no reduciendo la velocidad.

O más bien es que somos analfabetos en cuanto a mecánica, tráfico, estadísticas, economía y encuestas. Yo desde luego lo soy.

Pero es que la misma encuesta encierra una trampa mental, para que confundamos una vez más la Realidad y el Deseo. El hecho de que reducir la velocidad se transforma en ahorro de carburante es un hecho constatable científicamente, no es opinable. Es como si a un fumador le preguntan si “opina” que fumar puede aumentar el riesgo de contraer cáncer. La respuesta se ajustará más al Deseo que a la Realidad. “No quiero dejar de fumar”, “No quiero reducir la velocidad”. La pregunta ajustada debería haber sido “¿Está usted de acuerdo con reducir la velocidad para ahorrar carburante?”. Y la respuesta podría haber sido: “No, porque no quiero ahorrar carburante, porque aunque España no pueda pagarlo, yo sí puedo”.

En cuanto al relato que dio pié a esta reflexión, entiendo que (y esto sí que es opinable, no constatable científicamente), la principal función, interés o voto de las diferentes religiones, como de las diferentes ideologías políticas, instituciones y organizaciones sociales, debería ser la caridad. Es decir el acercamiento a los demás, el diccionario de la Real Academia define “obra de caridad” como aquella “que se hace en bien del prójimo”.

La castidad no se hace en bien de nadie, es una forma de castración, una tortura heredada de un pasado de “castratis”, inquisición y oscurantismo. Debería haber sido abolida por las Naciones Unidas, cuando se proclamaron los Derechos Universales.

“Un  joven novicio llega al monasterio. La tarea que se le  asigna es la de ayudar a los otros monjes a transcribir  los antiguos cánones y reglas de la Iglesia. Le  sorprende que esos monjes efectúen su labor a partir de  copias y no de los manuscritos originales. Va a ver al  Padre Abad y le explica que si alguien hubiese cometido  un pequeño error en la primera copia, ese error se  propagaría a todas las copias posteriores y de  generación en generación.

El Padre Abad le  responde:

–  Hace siglos que procedemos así y copiamos a partir de la  copia precedente, pero tu puntualización es buena,  hijo.

A la mañana siguiente, el Padre Abad  desciende a las profundidades del sótano del monasterio,  una caverna donde están preciosamente conservados los  manuscritos y pergaminos originales, donde hace siglos  que nadie ha puesto los pies ni abierto los cofres  que los contienen.

Se pasa allí la mañana entera,  después la tarde, después la noche, sin dar señales de  vida. Las horas pasan y la preocupación crece hasta el  punto de que el joven novicio se decide a ir a ver qué  es lo que pasa. Baja y encuentra al Padre Abad  completamente ido, las vestiduras desgarradas, la frente  ensangrentada y golpeándose sin parar la cabeza contra los venerables muros.

El joven  monje se precipita sobre él y le pregunta:

-Padre  Abad, qué le sucede?.

– !!!! CARIDAD !!!!, ¡¡¡¡  CARIDAD !!!!.

¡¡¡  Eran votos de CARIDAD los que teníamos que hacer,  no  de CASTIDAD !!!”

Anuncios

1 Response so far »

  1. 1

    Mariana Gonzalez Grau Bassas said,

    Es muuuy buena tu publicación!!! me encantó la intertextualización!
    Ah, qué trabajo da que” se den cuenta” en el arte moderno, no?


Comment RSS · TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: