GISELLE, Danza Contemporánea.

GISELLE, Danza Contemporánea.

Fui a verla ayer, domingo 28 de noviembre de 2010, a los TEATROS DEL CANAL (Sala roja). Era el último día de representación y la sala estaba abarrotada, lleno total. Muchas personas de hablas europeas. Público de todas las edades. Aplausos y ovaciones a una magnífica obra interpretada con precisión y sinceridad.

Mats Ek creó esta coreografía en 1982. Creo que, al menos en España, la Danza Contemporánea estaba comenzando a popularizarse. De hecho podemos ver muchos movimientos propios de la Danza Clásica, aunque también muchos otros de los que más tarde hemos podido admirar en numerosas representaciones de Danza Contemporánea.

La música sinfónica de Adolphe Adam también ayuda a crear un ambiente de transición entre la Danza Clásica y la Contemporánea.

Algunas escenas de los labriegos en el primer acto resultan dulcemente viriles y humanistas. También tienen algo de folclorismo y humorismo.

El telón del segundo acto representando el manicomio es muy interesante. Incluye una nariz, un pecho de mujer, un dedo con su uña y otros dos miembros casi inidentificables. Me recordaron algunas pinturas surrealistas de Philip West.

Me emocionó.

He extraído unos párrafos de la web oficial de Madrid en Danza:

“El sueco Mats Ek, en su relectura de Giselle en 1982 para el Ballet Cullberg, ha tenido la audacia de llevar al paroxismo lo que era ya latente. Manteniendo el “guión” de origen (el libreto escrito por Théophile Gautier) y la música de Adolphe Adam, Mats Ek acentúa lo trágico de la situación, haciendo de Giselle la tonta del pueblo, engañada por un Don Juan llegado de la ciudad decidido a pasar un buen momento con sus amigos. Desestabilizada, Giselle pierde la razón. No morirá por ello pero terminará en un manicomio: las telas y los tutús largos de las Willis dejan su lugar a las blusas de las enfermeras y a las camisas de fuerzas. Hilarion, el amigo de infancia, no abandona a Giselle y trata de traerla de vuelta a la realidad. En vano. El espíritu de la joven ha dejado este mundo de manera definitiva.

Albrecht, el play-boy seductor, muy atraído por esta criatura, tan distinta a su frívolo entorno, volverá a encontrarse con Giselle en el hospital. Una visita iniciática que le abrirá las puertas de otra vida; el amor de Giselle le hará descubrir la vanidad de las cosas y la verdad del corazón. La transposición de Mats Ek no tiene nada de facticio: la puesta en escena visionaria conlleva una violencia y un expresionismo moderno que siguen conmoviéndonos profundamente.”

http://www.madrid.org/madridendanza/2010/fichas/giselle.html

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