REGULAR, GRACIAS A DIOS. CITAS

REGULAR, GRACIAS A DIOS

“el más alto, el más rubio y el más holandés de todos sacó una vieja guitarra y cantó ‘La mauvaise reputation’. Me quedé asombrado y le pregunté por el autor: Brassens, me dijo. Y como luego anduvieron varios días más por Casa Marraco, aquel holandés siguió cantendo las más divertidas y hermosas cancones de aquel tipo bigotudo, nacido en Sète” (página 120)

La lectura de este libro ha sido dolorosa y refrescante. Dolorosa por la rememoración de mis experiencias con Manolo en el hospital, con la quimioterapia, con la tristeza. Pero muy refrescante por los recuerdos que Labordeta vierte de la España de la dictadura, la transición y la democracia. Muchos de los años que viví sin uso de razón cultural y política, pero que luego fui construyendo y compartiendo con Manolo. Y numerosas citas de nombres de la cultura y la música que han representado la Historia y nuestra historia.

Voy a destacar algunas citas que transcribo fuera de contexto y de forma incompleta, deberéis leer el libro para completarlas, comprenderlas y reordenarlas en la memoria y la vida de Labordeta.

PARA EMPEZAR CON HUMOR, ALGUNOS COMENTARIOS CURIOSOS:

Lo primero que me llamó la atención fue la expresión “DE LA CÁSCARA AMARGA”

 “Mi padre no lo llegó a saber nunca, pero yo era mucho más de la cáscara amarga que ninguno de mis hermanos. O quizá siempre lo supo” (página 30)

No sé si ha sido una apropiación democrática, pero cuando yo empecé a colaborar con los colectivos gais, ser “de la cáscara amarga” lo traducíamos por ser homosexual. De las múltiples expresiones con las que “los otros” solían nombrarnos, ésta la considerábamos de las más despreciativas. Pero desconocía su acepción izquierdista. Tal vez de haber conocido este contenido semántico la habría aceptado con el mismo “orgullo” con el que en el colectivo “La Radical Gai” proclamábamos por ejemplo que éramos “maricones”.

Otra expresión que me llamado la atención ha sido “LIBIDOS CUASI VEGETARIANOS” (página 143)

No estoy de acuerdo en absoluto con Labordeta en esta expresión donde quiere dar a entender una forma de represión sexual, yo soy vegetariano y vivo el sexo con toda la lujuria de cada momento sin restricciones. En cualquier caso es una expresión con humor y, en el contexto, crítica con la represión eclesiástica.

Por último, y en relación con mi libido, destaco la expresión “MANO PELUDA” en boca de “el primo cura de mi madre”:

“-¡Y vendrá una mano peluda! –le gustaba refrotar el aire moviendo la mano-, ¡y se os llevará al fuego eterno!” (página 38)

Pues eso, que hablando de libido, me gustan los hombres peludos, y por lo tanto con manos peludas, no me importa que me lleven al infierno.

 

LOS TRENES

Estación de Canfranc

Ya he anotado en más de una ocasión en este blog de homenaje a Manolo, que el mundo de los trenes era su pasión (incluyendo tranvías y metros) Cuando era niño vivía en una corrala de la calle Buenavista. En el corredor de la corrala jugaba al metro, se había fabricado los vagones con cajas o latas y a cada puerta de las viviendas que daban al corredor la había bautizado con el nombre de una estación del Metro de Madrid que se sabía de memoria.

En todos nuestros viajes a países y ciudades de todo el mundo, la visita a la estación de trenes era obligada. Recuerdo como especial el Museo del Tren de York en Gran Bretaña y el New York Transit Museum.

Labordeta viajó mucho en trenes, especialmente el de Canfranc y lo deja reflejado en numerosas referencias del libro, destaco solo algunas:

“salió el tren de la Estación del Norte, situada en la orilla izquierda del Ebro y con una hermosa marquesina de las que todavía quedan en las viejas estaciones” (página 61)

“El recorrido, esta vez y siempre mientras hubo máquinas de vapor, resultó entre cómico y dramático, porque el humo de la máquina en los largos túneles se metía de lleno en los vagones…” (página 65)

“Allí desembarqué, concretamente en la Gare d’Austerlitz. Llevaba conmigo el enorme maletón…” (página 80)

“así que de buena mañana estábamos en la vieja Estación del Norte en la que el tren, ahora un automotor, comenzó a deslizarse suave.” (página 82)

“tomaba el tren que debería llevarme a Pau; un buen rato en su vagón restaurante y después de montar en uno de esos trenes circulares que venían desde Burdeos, tenía que coger el tren que me llevaría a Marsella” (página 110)

“así que de Alemania además de carreteras y autopistas, recuerdo ferrocarriles y estaciones de tren” (página 176)

“Casa Emilio… El que persistiera también se debe a que estaba cerca de la estación del tren, lo que permitía que hasta allí llegara ferroviarios de mono azul a recuperar las fuerzas” (página 223)

 

Una referencia al metro de París:

“Así que tomé en metro, algo que para alguien de la Zaragoza de los cincuenta imponía respeto y cierto miedo” (página 84)

 

MALLOS DE RIGLOS

"Los festivos de San Serrano, o el pueblo de Zaragoza rinde homenaje a Louis Buñuel", collage, West 1976

Nuestro amigo, el pintor surrealista Philip West vivió en Zaragoza junto a su compañera hasta su muerte en 1980, de cáncer. Era aficionado a avistar aves, y uno de los lugares que más frecuentaba para disfrutar y hacer fotos a las aves era los Mallos de Riglos. Al fallecer, todos sus amigos subimos a los Mallos para rendirle un último homenaje y esparcir allí sus cenizas como había sido su voluntad. También me he acordado de Philip cuando Labordeta habla del cierzo, a Philip le resultaba insufrible.

“Finalmente el tren comenzó a moverse y mi padre nos fue contando por qué lugares estábamos pasando: los Mallos de Riglos, espectaculares formaciones geológicas…” (página 64)

“No había angustia de humo ni de carbonilla. Todo era más tranquilo y pasar bajo los Mallos de Riglos o casi acariciar las aguas del pantano reverdecían de pronto tantos recuerdos, que de golpe me sentí ya como viejo” (página 82)

“mientras la ciudad del viento, la ciudad del cierzo desgarrado te impedía un agradable paseo con tu chica” (página 142)

 

BRIGADAS INTERNACIONALES

En el libro ha algunas referencias a la guerra civil española y la posterior represión social, política y religiosa de los cuarenta años de dictadura. Voy a destacar sus encuentros con brigadistas:

En Aix- en- Provence: “el decano salió del despacho, y con un sonrisa de oreja a oreja me invitó a sentarme. Mientras charlábamos de España, de la Guerra Civil, de la situación política en España…

Nos despedimos a la manera francesa y me anunció que el 14 de noviembre me invitaba a comer en su casa.

-Le enseñaré fotos de los años que anduve en las Brigadas Internacionales- me dijo.

-Estaré encantado- le respondí.

Sin duda era una persona amable” (páginas 112- 114)

En Alemania: “De los muchos conciertos que dimos en este país recuerdo especialmente uno: el que ofrecimos en Colonia ante un gran número de brigadistas que acabaron entonando ¡Ay Carmela!, mientras recordaban su tierra: Teruel, y nos preguntaban sobre esa España que acababa de despedir a Franco” (página 175)

 

JOSÉ FRANCISCO ARANDA Y EL SURREALISMO EN ZARAGOZA:

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=1155

https://floredo.wordpress.com/category/aranda/

He encontrado algunas citas que me han recordado la biografía de Aranda, quien también había nacido en Zaragoza como Labordeta. Había estudiado en el Colegio Alemán, aunque no tenía que tomar el tranvía porque vivía justo al lado. Se interesó por el surrealismo en Zaragoza y conoció a Luís García Abrines y a Luís Buñuel. Como especialista y crítico de cine creó el primer Cine-Club en Zaragoza, y se interesó por la Nouvelle Vague y por el cine amateur:

“un niño que soy yo con su gorrita, sus guantes, su chaquetita, una cartera de cuero tipo mochila y un grueso abrigo –en mi memoria siempre es invierno-, esperando el tranvía que a diario me llevaba hasta el lugar donde se levantaba el Colegio Alemán” (página 27)

“De golpe un ciudadano me llamó la atención: podía ser un obispo cufi con ramalazos albaneses y ciertas gotas de predicador combatiente.

De repente el hombre aquel se me quedó mirando y me dio una extraña bendición…

‘¡Luís García Abrines!’, exclamé…

Luís era el más surrealista de todos los surrealistas aragoneses; editor del manual de guitarra de Gaspar Sanz, creador del libro ‘Así hablaba el  profeta en sus palabras’ y de magníficos collages” (página 84)

“el colega mexicano, especialista en cine y que había venido a Francia a estudiar esa carrera, nos embarcó con gran entusiasmo en la movida de la Nouvelle Vague…

Dos películas arrasaban en aquel momento en los cines: ‘El año pasado en Marienbad” e ‘Hiroshima, mon amour”… tras ver la película de Marienbad iniciamos una larga discusión sobre la comprensión de lo que se nos contaba allí” (página 123)

“Mi hermano Manolo, que era un enamorado de la fotografía y del cine amateur, decidió, para huir del tedio matinal y esperar hasta que la chimenea anduviera a toda pastilla, rodar una cinta…

Antonio Artero, radical y ácrata, aseguraba que era la película más antifranquista que se había hecho en la España de aquel señor.

La cinta ha sobrevivido a muchos avatares negativos y hoy, cuando se pasa en pequeños festivales de cine amateur y tras explicar a los espectadores el material utilizado, éstos se quedan atónitos ante la calidad plástica de los encuadres y de la iluminación” (página 137)

“En el destartalado salón de actos del sindicato vertical fundamos un cine estudio al que llamamos Luís Buñuel y en el que solo podíamos pasar películas toleradas para menores de catorce años… el gobierno clausuró el cine por el nombre del ‘patrocinador’: don Luís Buñuel” (página 162)

 

LIBERTAD

Todo el libro rezuma el ansia de libertad de quienes, como Labordeta,  vivieron durante la dictadura. Había vivido esta aspiración desde niño, su padre era de Izquierda Republicana y él llegó a ser “mucho más de la cáscara amarga que ninguno de mis hermanos”. Libertad de pensamiento que incluía salvar a unos falangistas de las acciones incontroladas de los inicios de la guerra. Incluía conocer y respetar a los esperantistas. Incluía, como maestro, una concepción cercana a la Institución Libre de Enseñanza y una conciencia ecologista que le lleva a criticar el “bichero” del Instituto Ibáñez Martín. Por supuesto su compromiso musical contra el franquismo, y por la libertad de los presos políticos. Y su trabajo como diputado incluyendo su famoso “A la mierda”:

“Mi padre… También era un hombre cuerdo y así lo demostró la tarde del año 1935, en que unos alumnos suyos vinieron a buscarlo para avisarle de que en una iglesia abandonada…se habían encerrado unos alumnos, también del santo Tomás, que eran de Falange.

-Don Miguel, desde fuera los están asediando con la intención de abrasarlos dentro.

Mi padre no se lo pensó. Bajó la gran escalera y le dijo a mi madre que a esos chavales, pensaran lo que pensaran, no iba a dejarlos solos” (páginas 31- 32)

“-¿Es usted esperantista?

-Sí, aunque en España no estamos bien vistos.

Le hablamos de un colega cuyo padre era uno de los jefes de esperanto, o al menos eso creíamos nosotros, y el hombre se alegró de poder viajar hasta París en compañía de personas de las que se podía fiar” (página 83)

“El edificio del Instituto Ibáñez Martín… Faltaban aulas y sobraba campo de fútbol. Faltaban laboratorios de física y química y sobraba el enorme ‘bichero’, así era como llamaban a una especie de museo de animales disecados” (página 150)

“al final de la actuación salimos a la calle pidiendo libertad… porque todos empezábamos a estar hartos de la mandanga dictatorial” (página 155)

“un día un viejo colega del bachillerato, José Antonio García Dils, emigrante en las tierras de Suecia, me llamó con la idea de dar una serie de recitales para sacar dinero para los presos políticos. El estado de excepción había vuelto a llenar las cárceles” (página 159)

“Eran las fiestas de Torrero, el barrio donde estaba la cárcel, y en los recitales entonábamos unánimemente el ‘Canto a la Libertad’” (páginas 186- 187)

“Todo era violento en aquellos años, y un atardecer unos diputados del PP, mientras yo estaba en la tribuna, se pusieron a incordiar y acabaron sacando a relucir el ‘País en la mochila’ .No pude aguantar, dije unas cuantas barbaridades: los mandé a la mierda” (páginas 188- 189)

 

EL CÁNCER

https://floredo.wordpress.com/category/solidaridad/cancer-solidaridad/

He dejado para el final las citas que más me han llegado al corazón:

“Ahora también me gustaría que algo o alguien tocara mi rostro y calmase mi pena y mi desasosiego” (página 46)

“los hospitales… son ciudades en las que no se construye ni se transforma nada, solo se espera: el alta o la muerte” (página 103)

“respiré tranquilo al comprender que con aquello de las transfusiones podrían devolverme la vida siempre que me faltara” (página 167)

“Siempre hay una nueva pastilla, un nuevo medicamento al que agarrarte antes que pensar que todo está perdido” (página 212)

“Ella me mira y yo sé que cada vez ve mis ojos más vacíos y tristes” (página 212)

 

HERMANO LABORDETA, AQUÍ MI MANO SERÁ TUYA EN MI FRENTE:

https://floredo.wordpress.com/2010/09/20/hermano-labordeta-aqui-mi-mano-sera-tuya-en-mi-frente/

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