GIORDANO BRUNO O EL ESPEJO DEL INFINITO de Eugen Drewermann, 2

El día 19 publiqué una primera aproximación al libro:

https://floredo.wordpress.com/2010/09/19/giordano-bruno-o-el-espejo-del-infinito-de-eugen-drewermann/

Cuando me quedan ya menos de 100 páginas, hago otro alto en la lectura para compartir las ideas que me están parecido más relevantes.

“Vivir verdaderamente es ser veraz y decir la verdad, incluso cuando se escucha con horror o cuando amenaza con resultar demasiado perjudicial para los propios intereses” (página 116)

De esta formulación deriva el SATYAGRAHA, desarrollado por Mahatma Gandhi.

http://es.wikipedia.org/wiki/Satyagraha

“Una soberanía divina del querer y del mandato exteriores –que los padres de la iglesia acariciaban como ideal- significa pura y simplemente el fin del humanismo” (página 117)

Expresa exactamente lo que en términos antimilitaristas entendemos como obediencia ciega a la conscripción. La insumisión, como oposición a la obediencia ciega, supone precisamente la reafirmación del humanismo.

“En ese universo infinito pongo una providencia universal, en virtud de la cual cada cosa vive, alienta, se mueve y se mantiene en su perfección” (página 122)

Esta frase forma parte de unos de los párrafos que en el texto de Drewermann se destacan por ser literalmente escritos por Giordano Bruno. Nos habla el filósofo de PANTEÍSMO, la única doctrina religiosa con la que Manolo estaba de acuerdo, como me repitió en múltiples ocasiones. En realidad creer en el Panteísmo, es creer en la Naturaleza, y por lo tanto en la Ciencia.

“Desde luego, y es algo que debo admitir, se contó con la ignorancia de las masas; donde no había nada que conocer, más era lo que había que venerar y adorar, y en el puesto de una visión racional de las fuerzas de la naturaleza con todas las posibilidades de su aprovechamiento al servicio del hombre entró la magia más estragada, con lugares de peregrinación, imágenes de santos, agua bendita, reliquias milagrosas, fórmulas de oraciones con patente eclesiástica y mil desatinos más capaces de impresionar a los borregos” (página 128)

Lo que no alcanzo a comprender es como en nuestros días, cuando se supone que la población, al menos en los países desarrollados incluidos España, tiene un nivel aceptable de cultura, sigue siendo multitudinario el peregrinaje en el “año santo compostelano”, por poner solo un ejemplo.

¿Acaso unas páginas después en “La expulsión de la bestia triunfante” no manifesté incluso mi disgusto por la insensata aniquilación de los animales? ¿Y no dije que los príncipes en sus cacerías, con el furor cuasi religioso de su actividad venatoria, se transforman en corzos y jabalíes haciéndose por completo animales salvajes? Más aún, creen que con su victoria sobre los animales pueden demostrar su poder contra los enemigos. Degollar un novillo es a sus ojos una actividad degradante, que realiza un vulgar matarife, pero acosar a caballo y entre los aullidos de sus jaurías de perros a los indefensos zorros y liebres resulta a sus ojos una acción heroica” (página 129)

Y 400 años después sigue siendo legal la caza de animales por deporte, la tortura de toros por fiesta “nacional”, y cada año se extienden más por los pueblos de España todo tipo de correbous y encierros en los que hasta niños se divierten torturando animales y llevándolos a las plazas donde van a seguir siendo torturados y asesinados por los “adultos”.

Y que conste que yo también me considero “cazador”, pero…

¿a qué captáis la diferencia?

Hubo un tiempo en el que yo admiraba a mi padre cuando regresaba de sus ejercicios militares; pero, cuando comprendí de qué se trataba en concreto, algo se quebró en mí… Sin duda he continuado siendo el hijo de un soldado: mi gusto por la lucha, mi placer por el florete y mi satisfacción por la disputa lo confirman claramente. Pero todo ello ¡solo en el plano mental! Luchar con argumentos, combatir con la ironía y la palabra, abatir con buenas razones y vencer en el enfrentamiento verbal era para mí un placer” (página 130)

Creo que no necesito comentar lo que, como objetor de conciencia, supone para mí este párrafo. Mi padre no es militar sino músico. Pero he conocido a algunos antimilitaristas cuyos padres eran militares. Y desde luego, yo, en el sentido del texto, también me considero hijo de un soldado.

“Pero incluso el tipo de destrucción que se practica en el cristianismo desde hace siglos se parece a una corrupción y podredumbre, a una putrefacción lenta, más que a una acción de voluntad y fuerza” (página 136)

Esta frase me ha traído a la memoria a “Los putrefactos” de Dalí, Lorca y Buñuel

Catálogo de la exposición "Los putrefactos" en la Residencia de Estudiantes

 

Fotograma de "L'age d'or" de Buñuel

“Hoy en día los libros no sólo se imprimen de modo mecánico, sino que inducen también a una mecanización inerte y a un archivamiento puramente externo del saber. Me gustaría prevenir contra ese peligro. ‘Retened únicamente lo que a vuestro parecer merece ser retenido’… era mi deber despertar en los alumnos un interés vivo por la respectiva materia de aprendizaje, pues estaba convencido de que cualquier tipo de contenido podía grabarse sin esfuerzo en la memoria con tal de que subjetivamente se considerase lo bastante importante” (páginas 212 y 213)

Como maestro me reafirma en la necesidad de asegurar un aprendizaje significativo como criterio metodológico, y de la organización de los objetivos y contenidos por Proyectos Educativos como metodología. Los libros de textos de las editoriales comerciales siempre inducen a una mecanización inerte.

“…sino que la Tierra gira alrededor del Sol… Lo que existe es un universo infinitamente abierto en todas direcciones con infinitos soles y planetas, semejantes a los nuestros, habitados por infinitas inteligencias, semejantes a las nuestras…” (página 238)

La más famosa de las teorías de Bruno, derivada de los descubrimientos científicos de Copérnico y Galileo, es la de la pluralidad de los mundos y de la vida en el universo. No tenemos porqué estar solos ni porqué considerarnos los reyes de la creación. De hecho el ser humano no es especialmente inteligente, como demostró después Einstein, solo utilizamos una pequeña parte de nuestro cerebro. En esto se basan las sondas que actualmente viajan por el espacio en busca de seres inteligentes.

Con mensajes jeroglíficos o modo de Ars Memoriae:

Placa enviada al espacio en la sonda Pionner

O con música de The Beatles: “Across the Universe”:

http://www.nasa.gov/home/hqnews/2008/jan/HQ_08032_NASA_Beatles.html

“En ninguno de tus libros darás instrucciones y trazarás directrices sobre cómo esclarecer un orden de convivencia pacífica entre las naciones, confesiones, religiones y pueblos; pero combatirás la estupidez, la vanidad y la ignorancia, que impiden cualquier solución racional de los grandes problemas de los hombres” (página 251)

Este dictamen puesto en boca de John Florio dirigiéndose y refiriéndose a la obra de Bruno muestra como, en el fondo, el filósofo fue también un pacifista.

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