The last station

LA ÚLTIMA ESTACIÓN. TOLSTOI Y LOS DERECHOS DE AUTOR

La vi el miércoles 21 de julio de 2010 en los Cines Renoir de Martín de los Heros.

En la película de Michael Hoffman se tratan diversos aspectos de lo que fue el movimiento tolstoiano. Las diversas interpretaciones del pensamiento de Tolstoi defendidas por los miembros de las comunas. Amor y libertad se presentan como los pilares de este pensamiento. El amor a la humanidad excluía, según los más puritanos, el sexo entre dos personas; mientras para otros, la humanidad empieza por la persona a la que amas. Y la libertad significa que no hay porqué dar la espalda a esos sentimientos y deseos. Se presentan las posturas de tres generaciones, la del propio Tolstoi que, ya anciano, se replantea el integrismo de sus propios pensamientos escritos durante su etapa de madurez. La de los representantes del movimiento tolstoiano, principalmente Vladimir Chertkov, que pretenden reglarlo, y el de los jóvenes como Masha y Valentin Bulgakov que se acercan al movimiento guiados por una idea más humanista de amor y libertad.

Pero la trama de la película se centra en el tema de los derechos de autor. Y se plantean aspectos que están actualmente candentes extrapolados a la libertad de difusión a través de Internet.

La pretensión del movimiento tolstoiano de que los derechos de autor de la obra literaria de Tolstoi fueran patrimonio del pueblo, y que, tras su muerte, sirvieran para consolidar el movimiento; frente a la posición de la esposa de Tolstoi que consideraba que el fruto del trabajo del marido debería servir para mantener a sus hijos.

Parece ser que al final el gobierno de Rusia dio la razón a la familia, pero eso fue una disposición legal a favor de la propiedad privada. Tolstoi rechazaba la propiedad privada.

En cualquier caso me recordó la pugna de la Sociedad General de Autores de España por gravar económicamente con cánones cualquier producto relacionado con la industria de la reproducción, Cd’s, grabadoras, etc… y sobre todo por la batalla en torno a que los buscadores de Internet paguen cánones por cada noticia que difunden.

El protagonista de la película, el joven secretario de Tolstoi, Valentin Bulgakov, protagonizado por un guapo James McAvoy, se define como imparcial, confraternizando tanto con el movimiento, con Tolstoi y con su esposa. Movido principalmente por su amor a la humanidad sin prestar demasiada atención a la cuestión económica.

Se ha hablado y escrito mucho en Historia sobre la dificultad de los grandes hombres del pacifismo para mantener buenas relaciones con sus familias, especialmente con sus esposas. Gandhi, Mandela, Tolstoi, tuvieron problemas con sus esposas, ya sean derivados de sus posicionamientos políticos y económicos, ya sean por su abstinencia sexual, ya sean por sus forzadas separaciones temporales a causa de sus actividades políticas, que supusieron en algunos casos largas temporadas de encarcelamiento. Pero, como dice en la película la esposa de Tolstoi cuando lee en el periódico acerca de su relación con su marido: “Eso no le incumbe a nadie”.

En la película, que también pretende ser imparcial en este aspecto, se muestra como el matrimonio, a pesar de sus diferencias y de su edad, se amaban apasionadamente.

A Manolo le habrían encantado los trenes de vapor, el interior de los vagones, y la estación final.

Me emocionó. La recomiendo.

Web oficial: http://www.sites.sonypicturesreleasing.es/sites/laultimaestacion/

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