MUSEO NACIONAL DEL ROMANTICISMO

He estado visitando el museo, el edificio es un bello palacio neoclásico. La fachada luce recién pintada. Junto a la escalera el busto en bronce de Benigno Vega-Inclán, esculpido por Mariano Benlliure en 1931. La colección se expone como una casa museo, o más bien un palacio museo, con sus diversas estancias. Mobiliario, pintura, juguetes, vajillas, útiles de aseo… Un itinerario bien indicado con numeración romana para no perderse ningún rincón.

Lo que más me ha interesado ha sido la pintura de Esquivel, Villaamil, Alenza…

"Sátira del suicidio romántico" Leonardo Alenza

Algunas estancias del museo están vedadas, solo se pueden ver tras una valla o cordón, pero incluyen vitrinas cuyo contenido no es posible ver desde la entrada.

En otras salas han colocado alfombras pasilleros y no permiten acercarse a los letreros de las obras expuestas.  Me han dicho que es solo estos tres primeros días gratuitos, que tal vez después las quiten. No estoy muy seguro.

En concreto hay una pequeña estancia con pinturas de Goya a las que lamentablemente no he podido acercarme.

La última estancia incluye una especie de hologramas integrados en una gran maqueta del museo, tras cuyas ventanas podemos ver algunas escenas tridimensionales y móviles de la vida cotidiana. Llama mucho la atención.

Afortunadamente al entrar he tenido que esperar poco, pero a la salida había una larga cola en la calle hasta tres o cuatro edificios de la entrada principal. Esto demuestra la gran expectación que ha causado la reapertura del museo.

Volveré.

He copiado información de la web del museo:

http://museoromanticismo.mcu.es/

HISTORIA

Benigno de la Vega-Inclán

El Museo Romántico fue creado por  Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, II Marqués de la Vega-Inclán (1858-1942)

, por donación al Estado en 1921, después de haber presentado un conjunto importante de cuadros, muebles y objetos de su propiedad, en una exposición organizada por la Sociedad de Amigos del Arte, como anticipo de lo que sería el futuro museo.

Estos fondos se instalaron, desde el principio, en su actual sede, en el número 13 de la calle San Mateo de Madrid, en un edificio construido en 1776 bajo la dirección del arquitecto Manuel Rodríguez. En 1850 el inmueble pasó a ser propiedad del Conde de la Puebla Maestre y después, desde junio de 1921, fue sede de la Comisaría Regia de Turismo, organismo creado por Vega-Inclán.

La inauguración del Museo tuvo lugar en el año 1924, con obras pertenecientes a su fundador, a las que se añadieron donaciones y depósitos de personalidades del momento, como los dos cuadros de Alenza donados por el Marqués de Cerralbo u objetos pertenecientes a grandes literatos como Mariano José de Larra, José de Zorrilla, o Juan Ramón Jiménez.

Inmediatamente, el Museo fue objeto de un vivo interés por parte de los más grandes intelectuales del momento, como José Ortega y Gasset, Francisco Sánchez Cantón o el Marqués de Lozoya. Con posterioridad, durante la Guerra Civil, la importancia de la institución quedó subrayada por el hecho de nombrar como director del Museo Romántico a una personalidad tan emblemática como la de Rafael Alberti, con lo que quedaba garantizada la protección del rico patrimonio custodiado en él.

Con el transcurso de los años, la colección del Museo ha ido enriqueciéndose con todo tipo de adquisiciones, donaciones y depósitos, que logran completar la visión global que la institución quiere ofrecer a sus visitantes sobre el Romanticismo en España, enfatizándose así su condición de Casa-Museo.

El Museo Romántico cerró sus puertas en 2001 para acometer una reforma integral del edificio, que también incluye una reordenación de sus salas y del discurso expositivo. En 2009 se produce su reapertura, bajo la nueva denominación de Museo de Romanticismo, más acorde con sus contenidos.

EL EDIFICIO:

El 11 de noviembre de 1776, el arquitecto Manuel Rodríguez presentó, en el Ayuntamiento de Madrid, la solicitud de licencia para edificar un palacio en la calle San Mateo, en un terreno propiedad del marqués de Matallana. Diseñado en estilo neoclásico, cuenta con dos fachadas de marcada simetría y escasa decoración, limitándose ésta a las molduras de granito que rodean los vanos. La distribución interior se dispuso en torno a tres patios, permitiendo una abundante iluminación.

A comienzos del siglo XIX, el palacio fue adquirido por los condes de la Puebla Maestre.

Es en este momento cuando se introducen algunas renovaciones estéticas, dotando de una mayor ornamentación a la fachada principal, cuyo balcón central incorporó el escudo nobiliario de la familia.

El 21 de junio de 1921, Vega Inclán instaló la Comisaría Regia de Turismo en el palacio. En 1927 el Estado lo adquirió, como sede definitiva del Museo Romántico, que se había inaugurado en 1924.

El Museo ha pasado por diferentes fases de rehabilitación y restauración. En 1944 se acometió una restauración que afectó a la fachada, crujía de la calle Beneficencia, escalera y decoración de las salas, así como el arreglo de los pasillos y del pequeño jardín. Desde este año, la exposición permanente no ha sufrido apenas cambios hasta la actualidad. Posteriormente, en el año 1996, se terminó otra fase de restauración, que afectó especialmente a los espacios bajo cubierta y a la planta baja.

En esta última fase de rehabilitación –bajo la dirección del arquitecto Ginés Sánchez Hevia – se ha intervenido en algunas zonas de la planta baja, como los patios y el vestíbulo, se han ganado espacios para almacenes y vestuarios y, especialmente, se ha realizado el proyecto museográfico de las salas de la exposición permanente.

Con el nuevo plan museológico se ha llevado a cabo toda una operación de remodelación de los itinerarios internos y de racionalización de los servicios, labor que ha estado siempre inspirada por miras de carácter crítico y divulgativo y por una cierta ambición cosmopolita de la que antes carecía el Museo. En su nueva calidad de Museo Nacional, queremos que sea un referente cultural de primer orden, emparejado con otras casas museo europeas de similares características.

COLECCIONES:

El origen de las colecciones del Museo del Romanticismo está muy unido a la figura de  Benigno de la Vega Inclán, II Marqués de la Vega Inclán. En 1921, y como adelanto de lo que sería el futuro museo, la Sociedad Española de Amigos del Arte organizó una exposición con ochenta y seis cuadros y muebles propiedad del Marqués. Esas mismas ochenta y seis piezas serán cedidas al Estado por el fundador y formarán el núcleo más numeroso de la colección inicial del Museo, inaugurado en 1924. A este conjunto inicial también habría que sumarle importantes donaciones y depósitos, como los dos cuadros de Leonardo Alenza sobre el suicidio romántico donados por el Marqués de Cerralbo o los depósitos del Museo del Prado.

La colección del Museo del Romanticismo ha estado siempre en constante crecimiento. Con posterioridad a la Guerra Civil, el museo recibió entre 1942 y 1945 varios lotes incautados por el Servicio de Defensa del Patrimonio  Artístico, conformados por dibujos, estampas, miniaturas y abanicos.

Desde entonces, el Museo ha aumentado progresivamente sus fondos mediante las diferentes fórmulas legales establecidas. Por un lado gracias a donaciones realizadas por personas e instituciones, como Patrimonio Nacional, las Fundaciones Vega Inclán, Mariano Rodríguez de Rivas, Juan Ramón Jiménez o la propia Asociación de Amigos del Museo del Romanticismo que, en 1998 donó un interesante conjunto de piezas, entre las que destacan seis litografías de Francisco Lameyer. Además, el Ministerio de Cultura es el encargado de incrementar las colecciones del Museo, adquiriendo obras con destino a esta institución, que permitan completar la visión global del Romanticismo en España que el museo quiere ofrecer a sus visitantes.

PINTURA

En la colección de pintura del Museo pueden encontrarse obras de importantes pintores, considerados como precedentes del mundo romántico (Francisco de Goya, José Aparicio Inglada y Vicente López Portaña, entre otros). A partir del segundo tercio del siglo XIX, algunos géneros pictóricos, en los que se reflejan los valores e ideas del Romanticismo, adquieren entidad propia. Es el caso del paisaje, desarrollado por artistas nacionales como Jenaro Pérez Villaamil, José Elbo o Francisco Lameyer, y también por viajeros extranjeros que se sintieron atraídos por el fascinante exotismo español. En cuanto a la pintura costumbrista, existe una amplia representación de las escuelas madrileña y andaluza. Otro género es la pintura de historia, testigo de alguno de los acontecimientos de la época o de episodios del glorioso pasado español. En el campo del retrato, el museo posee obras de los artistas más relevantes del momento, como Federico de Madrazo, Carlos Luis de Ribera o Esquivel.

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