CAPÍTULO IX: FILIPPO BRUNO

LOS CAMINOS DEL HOMBRE DE AZOGUE

CAPÍTULO IX: FILIPPO BRUNO

El Hombre llamado Jardín había leído en la biblioteca de Alejandría dos libros de Frances A.Yates (*), una de las más reputadas estudiosas del Renacimiento.

Ambos trataban de Filippo Bruno. Un tipo que al ser condenado por la Inquisición miró a la cara a sus verdugos y les espetó: “Tremate forse piu voi nel pronunciare la sentenza che io nel riceverla”. Algo así como “Temblad, temblad, malditos”. (**)

Había nacido así su conciencia política anticlerical.

La imagen del asesinato inhumano de  Filippo por la Iglesia Católica en el Campo di Fiori, se convirtió en una imagen del Arte de la Memoria del Hombre llamado Jardín. Una imagen que pasaba por un desechado aislador eléctrico de cristal con el soporte de hierro en forma de interrogación, de duda filosófica, o científica, o política, de duda humanista. Y un ramillete de semillas, la idea del Renacimiento, de la eternidad, de la vida en el universo, de la pluralidad de los mundos y de los significados. Un tenedor doblado y el ojo disecado de un besugo representaban la muerte, la violencia, el dolor, el sufrimiento… pero también la luna, la poesía, la búsqueda de la verdad, o la búsqueda de sí mismo. Porque para el Hombre llamado Jardín el descubrimiento de la Conciencia fue tan bello como el encuentro casual de un paraguas y una máquina de coser sobre una mesa de quirófano. (***).

¿He dicho que el Hombre llamado Jardín había leído en la biblioteca de Alejandría dos libros de Frances A.Yates, una de las más reputadas estudiosas del Renacimiento? No, esto es incoherente, el Renacimiento y Alejandría son dos espacios temporales distanciados, aunque los consideremos convergentes en ideas. Bueno, tal vez no sea una situación tan incoherente. Creo recordar que en realidad había leído estos libros en Madrid, en una biblioteca pública del barrio de Argüelles. Los había leído en el siglo XX, aunque tal vez los recordara de una vida anterior. De un espacio temporal anterior. De un sueño anterior. En cualquier caso anterior al encuentro con el Hombre de Azogue. Anterior al encuentro casual de un aislador eléctrico de cristal desechado con un tenedor doblado en un tablero de ensamblaje.

El Hombre llamado Jardín hablaba de esto con el Hombre de Azogue cuando de pronto recordó que había olvidado algo en la cueva de Juan.

-“¿Cómo vas a haber olvidado algo, si cuando llegamos a la cueva no llevábamos nada?”- Le inquirió perplejo el Hombre de Azogue.

Y sin embargo, el Hombre llamado Jardín recordó que había olvidado algo en la cueva de Juan.

-“De todos modos no será tan grave porque si lo he recordado es que en realidad no lo he olvidado”.

-“Y ese tal Filippo, o Giordano, o como se llamase, creía que podría haber vida en otros planetas?”- El Hombre de Azogue se había interesado por la historia de Filippo. El Hombre de Azogue siempre se había interesado por todo lo que fuera cultura, lo que fuera conocimiento, lo que fuera progreso.

-“Sí, ese fue su sacrilegio, porque en la Biblia dice claramente que “dios” solo creó al hombre en la Tierra y lo nombró rey de la creación. Pero esta idea peregrina de Filippo dio pié a que los científicos intentaran viajar y llegar a mundos lejanos para analizar si hay vida o la ha habido o puede haberla en un futuro”.

-“Pues hasta la fecha no la han encontrado”

-“Lo relevante no es el resultado sino la posibilidad, y esa posibilidad nos hace seguir viajando, seguir buscando. Como decía Gandhi, el fin debe estar presente en los medios”

Mientras el Hombre llamado Jardín y el Hombre de Azogue seguían filosofando, mientras seguían caminando, pasaban las horas, pasaban los días, pasaban los años. Recorrían la vida atravesando paisajes, atravesando ciudades.

Y un día estaban en Roma, en el Campo di Fiori. Se quedaron mirando el monumento a Filippo y unos jóvenes punkis que estaban sentados en la base de su pedestal, se enfrentaron a ellos.

El hombre llamado Jardín se sentía un Perito en Lunas.  

(*) “Giordano Bruno y la tradición hermética” 1964

     “El arte de la memoria” 1966

http://www.lecturalia.com/autor/2780/frances-yates

(**) Más sobre Filippo Bruno:

http://usuarios.lycos.es/spicasc/bruno.html

(***) Conde de Lautreamont 

Lautreamont

Lautreamont

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