MUERE MERCEDES SOSA

Video de Mercedes Sosa cantado “Alfonsina y el Mar”, en su gira por España en 1983:

MUERE MERCEDES SOSA, LA VOZ DE AMÉRICA LATINA

LA FOLKLORISTA ARGENTINA, DE 74 AÑOS, POPULARIZÓ LA MÚSICA POPULAR LATINOAMERICANA EN TODO EL MUNDO

Soledad Gallego-Díaz – Buenos Aires – 04/10/2009      

La Negra, la cantante folklorista de América Latina por excelencia, Mercedes Sosa, ha fallecido hoy domingo en una clínica de Buenos Aires, a los 74 años, víctima de una enfermedad hepática. Miles de seguidores en América Latina y en España (donde estuvo exiliada cuatro años durante la dictadura militar argentina) cantaron con ella su extraordinaria interpretación de Alfonsina y el mar, y otras zambas, chacareras, milongas y tonadas que popularizaron en los años 70 y 80 el folklore latinoamericano en todo el mundo y la convirtieron en una de las mejores y más famosas intérpretes del continente.

Su muerte ha sido acogida con dolor también en los medios rockeros y de música pop de América Latina, a los que siempre prestó su generoso apoyo y colaboración. Su relación con los músicos jóvenes argentinos fue constante: era ella la que les buscaba para ofrecerles incorporar algunas de sus canciones en los álbumes de música folklórica que iba produciendo (más de 40 a lo largo de su carrera). En su último álbum doble, Cantora, ya enferma, fueron muchos de esos músicos quienes se ofrecieron a cantar duetos con ella: Shakira, Fito Paéz, Charly García, Caetano, Soledad (la actriz de La promesa de sus ojos), Julieta Venegas, Drexter o los españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina colaboraron para lanzar un disco que ahora esta nominado como mejor álbum del año para los Grammys Latinos 2009. “La Negra era la mejor cantante de Argentina y la voz de América Latina”, ha asegurado Fito Páez. Ella, sin embargo, rehusó siempre el apelativo de “la voz de América Latina”, que le parecía excesivo.

Michelle Bachelet, presidenta de Chile, que se encontraba el viernes visitando precisamente el pueblo natal de la folclorista chilena Violeta Parra, expresó su cariño y su admiración por Mercedes Sosa y recordó la amistad que mantuvieron ambas cantantes. La Negra Sosa cantó insuperablemente algunos de los temas más famosos de Parra, entre ellos su Gracias a la vida. “Ella era, quizás, la voz mas vigorosa de América Latina”, lamentó Bachelet.

“Mercedes fue un ser bondadoso, sin ningún tipo de maldad y su presencia era una necesidad para todos los que actuamos o grabamos con ella”, ha resumido el letrista Antonio Tarragó Ros, en nombre de los músicos argentinos.

Mercedes Sosa fue siempre una cantante comprometida con causas políticas y sociales. Formó parte de la bohemia que acompañó el folklore argentino en los años 70-80, el llamado Movimiento del Nuevo Cancionero, y participó en cuanta marcha, manifestación o encuentro hubo en esa época a favor de las comunidades indígenas, luchas sindicales o encuentros políticos sobre los derechos humanos. Durante un concierto celebrado al inicio de la dictadura militar fue detenida, junto con buena parte de su público. Al recobrar la libertad, marchó al exilio (España y Francia), de donde no regresaría definitivamente hasta la llegada del presidente Raúl Alfonsín y la democracia. En una reciente entrevista comentó aquellos momentos de intensa lucha política: “Antes, los sueños eran más radicales; perfectos. Ahora, se hace lo que se puede”.

Viuda, con un hijo y dos nietas, Mercedes Sosa se distinguió por su magnífica voz, con registros de soprano y de una belleza muy singular, y su conexión con todas las grandes figuras del folklore latinoamericano, desde Atahualpa Yupanqui a Violeta Parra. Sus interpretaciones de la Cantata Suramericana o la Misa Criolla recibieron premios internacionales. Sin embargo ella siempre se consideró una “negra petisa (una mujer pobre, morena y pequeña), sin glamour, tal y como se refiere a mí la oligarquía de mi país”. “Este es un país de negros”, decía con ironía, “en el que todos son rubios”.

En los últimos tiempos, cansada y enferma, aseguraba encontrarse feliz, rodeada de afecto. “Tengo suerte”, decía, “…pero me ha costado mucho”. La Negra Sosa luchó hasta el final por cumplir los objetivos del Manifiesto del Nuevo Cancionero que firmó en Mendoza, en 1964, cuando sólo tenia 28 años, y en el que se proponía renovar la canción argentina popular para conseguir que “se integre en la vida de todo el pueblo, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas”.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Muere/Mercedes/Sosa/Voz/America/Latina/elpepucul/20091004elpepucul_1/Tes

Manolo nunca fue fans de la música popular. Creo que mi compañía le ayudó a valorar a Victor Manuel, Ana Belén, Joaquín Sabina (su favorito), a Javier Krahe… Hace unos años, asistimos en Úbeda a un concierto de Pasión Vega. En realidad no sabíamos muy bien quien era, pero la crítica por la radio decía que era muy buena. Y fue, en verdad, un recital magnífico, con coplas, canciones populares, folclore…Cuando presentó la historia de Alfonsina Stormy, tomé a Manolo del brazo y le susurré: “Esta canción es muy bonita, escúchala bien”. No pude evitar ir tarareándola al compás de Pasión. Fue lo más memorable del concierto.

Tanto Manolo como yo salimos emocionados por la voz tan cristalina y envolvente, y por la belleza de la poesía de las letras escogidas por Pasión.

ALFONSINA Y EL MAR. Intérprete: Mercedes Sosa.

Compositores: Ariel Ramirez / Felix Luna

“Por la blanda arena que lame el mar

su pequeña huella no vuelve más.

Un sendero solo de pena y silencio llegó hasta el agua profunda.

Un sendero solo de penas mudas llegó hasta la espuma.

Sabe Dios qué angustia te acompañó,

qué dolores viejos calló tu voz,

para recostarte arrullada en el canto de las caracolas marinas.

La canción que canta en el fondo oscuro del mar la caracola.

Te vas Alfonsina con tu soledad.

¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?

Una voz antigüa de viento y de sal

te requiebra el alma y la está llevando.

Y te vas hacia allá como en sueños,

dormida, Alfonsina, vestida de mar.

Cinco sirenitas te llevarán

por caminos de algas y de coral.

Y fosforescentes caballos marinos harán una ronda a tu lado.

Y los habitantes del agua van a jugar pronto a tu lado.

Bájame la lámpara un poco más,

déjame que duerma, nodriza, en paz.

Y si llama él no le digas que estoy,

dile que Alfonsina no vuelve

Y si llama él no le digas nunca que estoy,

di que me he ido.

Te vas Alfonsina…”

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