LUÍS CERNUDA, antología de “El País”

Como cada miércoles, el 1 de abril, el diario EL PAÏS, publicó una nueva entrega de su Colección de Poesía. Y como siempre el martes 31 de marzo había reseñado la publicación, con el título “El poeta de la soledad”.

Me animé a comprarlo y lo he estado leyéndolo aprovechando las vacaciones del Equinoccio de Primavera.

 

El 15 de noviembre de 2008 publiqué una entrada sobre Luis Cernuda, había estado releyendo el libro “Antología poética, Luís Cernuda”. Introducción y selección de Rafael Santos Torroella, Editorial Plaza y Janés, 1978:

 

https://floredo.wordpress.com/2008/11/15/poemas-de-luis-cernuda/

 

Decía en esa entrada que siento que sus palabras expresan, de forma limpia, coherente y dolorosa, lo que siento en estos momentos de angustia, entre la realidad de la ausencia de Manolo y el deseo de mantener viva su memoria.

 

Destacaba y transcribía algunos de los poemas de aquella antología, de los cuales algunos están ausentes en la de El País, concretamente hecho en falta “XVI” del libro “Donde habite el olvido” de 1933, “El intruso” del libro “Vivir sin estar viviendo” de 1941 y “No intentemos el amor nunca” del libro “Un río, un amor” de 1929.

 

Por otro lado hay otros poemas que ahora me han emocionado y aunque no los voy a transcribir todos, voy a referenciarlos y transcribiré alguno.

 

Ante todo quiero protestar por un error gramatical que veo en muchos libros de poemas, también lo tenía mi antología de Torroella, es que se inicia cada verso con mayúscula, cuando en la mayor parte de los casos no corresponden con inicio de frase, ni tan siquiera con pausa. En poesía un reglón se corresponde con un verso y un verso no se corresponde con una frase. Es error gramatical iniciar el verso en mayúscula y dificulta la lectura y comprensión del lenguaje poético. Sobre todo en los casos de versos cabalgantes, donde la frase termina o hace una pausa, en medio del verso. Ejemplos:

 

“Nuestra palabra anhela

el muchacho semejante a una rama florida

que pliega la gracia de su aroma y color en el aire cálido de mayo”.

(de “La gloria del poeta”)

 

“Desnudos cuerpos bellos que se llevan

tras de sí los deseos

con su exquisita forma, y sólo encierran

amargo zumo, que no alberga su espíritu

un destello de amor ni de alto pensamiento”.

(De “A un poeta muerto (F:G:L”).

 

Por supuesto yo voy a transcribir todos los versos de acuerdo con el sentido gramatical.

 

Algunos versos me han devuelto el recuerdo de Manolo:

Su pasión por el mundo del ferrocarril.

“Por los caminos de hierro

pasa el dolor y la alegría”.

(de “Nevada”)

 

Su presencia:
 “Tu fluyes en mis venas, respiras en mis labios,

te siento en mi dolor;

Bien vivo estás en mí, vives en mi amor mismo,

aunque a veces

pesa la luz, la soledad.”

(de “Mi arcángel”)

 

Su mirada:

”El amor nace en los ojos,

adonde tú, perdidamente,

tiemblas de hallarle aún desconocido,

sonriente, exigiendo;

La mirada es quien crea,

por el amor, el mundo”

(de “Cuatro poemas a una sombra; I La ventana”)

 

Mi llanto:

“Mi amor así visible me pareces,

por mí dotado de esa gracia misma

que me hace sufrir, llorar, desesperarme

de todo a veces, mientras otras

me levanta hasta el cielo en nuestra vida,”

(de “Poemas para un cuerpo. Sombra de mí”)

 

Uno de los poemas que me han emocionado ha sido “Si el hombre pudiera decir”, donde expresa la angustia de tener que ocultar su deseo homosexual y la determinación de proclamarlo:

“Yo sería aquel que imaginaba:

Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos

proclama ante los hombres la verdad ignorada.

La verdad de su amor verdadero.”

 

Este poema pertenece al libro “Los placeres prohibidos”, casi todo este poemario es reseñable, en mi entrada sobre la antología de Torroella incluía completos “No decía palabras” y “Te quiero”,

 “Unos cuerpos son como flores” fue el poema que había destacado para la exposición y performance poética que realizamos el 14 de abril de 2007, recomiendo leer la entrada que he escrito para celebrar el Día de la República, donde transcribo este poema:

 

https://floredo.wordpress.com/2009/04/13/dia-de-la-republica-juegos-de-la-memoria/

 

Aquí voy a transcribir “Los marineros son las alas del amor”, que más que un poema es un baño de luz (entre la mística y el homoerotismo):

 

“Los marineros son las alas del amor,

son los espejos del amor,

el mar les acompaña,

y sus ojos son rubios lo mismo que el amor

rubio es también, igual que son sus ojos.

 

La alegría vivaz que vierten en las venas

rubia es también,

idéntica a la piel que asoman;

No les dejéis marchar porque sonríen

como la libertad sonríe,

luz cegadora erguida sobre el mar.

 

Si un marinero es mar,

rubio mar amoroso cuya presencia es cántico,

no quiero la ciudad hecha de sueños grises;

Quiero sólo ir al mar donde me anegue,

barca sin norte,

cuerpo sin norte hundirme en su luz rubia.”

 

Del poema “Soliloquio del farero” me ha interesado el panteísmo y la adoración solar que entronca con una espiritualidad basada en el paganismo y el humanismo:

“El sol, mi dios, la noche rumorosa,

la lluvia, intimidad de siempre,

el bosque y su alentar pagano

Tú, verdad solitaria,

transparente pasión, mi soledad de siempre,

eres inmenso abrazo;

El sol, el mar,

la oscuridad, la estepa,

el hombre y el deseo,

la airada muchedumbre,

¿qué son sino tú misma?”.

 

En “Las ruinas” es más radical y declara que dios no existe:

“Mas tu no existes. Eres tan solo el nombre

que da el hombre a su miedo y su impotencia,”

 

Del libro “Desolación de la quimera” destaco el homenaje a Rimbaud y Verlaine: “Birds in the night”:
”vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron,

durante algunas breves semanas tormentosas.

Pero la libertad no es de este mundo, y los libertos

en ruptura con todo, tuvieron que pagarla a precio alto.

 

Sí, estuvieron ahí, la lápida lo dice, tras el muro,

Presos de su destino: la amistad imposible, la amargura…”

 

También de este libro destaco “Díptico español”, donde se duele de la situación política, religiosa y cultural en España:

 

“Un pueblo sin razón, adoctrinado desde antiguo

en creer que la razón de soberbia adolece

y ante el cual se grita impune:

Muera la inteligencia, predestinado estaba

a acabar adorando las cadenas

y que ese culto obsceno le trajese

adonde hoy le vemos: en cadenas,

sin alegría, libertad ni pensamiento”.

 

De este mismo libro un poema esperanzador “Peregrino” que recuerda a Machado “al volver la vista atrás/ se ve la senda que nunca/ se ha de volver a pisar”:

 

“Sigue, sigue adelante y no regreses,

fiel hasta el fin del camino y tu vida,

no eches de menos un destino más fácil,

tus pies sobre la tierra antes no hollada,

tus ojos frente a lo antes nunca visto”.

 

Y para terminar voy a transcribir completo el último poema del libro dedicado a un brigadista de la guerra civil: “1936” (por cierto con bastantes versos cabalgantes)

 

“Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,

cuando asqueados de la bajeza humana,

cuando iracundos de la dureza humana:

este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.

Recuérdalo tú y remuérdalo a otros.

 

En 1961 y en ciudad extraña,

más de un cuarto de siglo

después. Trivial la circunstancia,

forzado tú a pública lectura,

por ella con aquel hombre conversaste:

Un antiguo soldado

en la Brigada Lincoln.

 

Veinticinco años hace, este hombre,

sin conocer tu tierra, para él lejana

y extraña toda, escogió ir a ella

y en ella, sí la ocasión llegaba, decidió a apostar su vida,

juzgando que la causa allá puesta al tablero

entonces, digna era

de luchar por la fe que su vida llenaba.

 

Que aquella causa aparezca perdida,

nada importa;

Que tantos otros, pretendiendo fe en ella

solo atendieron a ellos mismos,

importa menos.

Lo que importa y nos basta es la fe de uno.

 

Por eso otra vez hoy la causa te aparece

como en aquellos días:

Noble y tan digna de luchar por ella.

Y su fe, la fe aquella, el la ha mantenido

a través de los años, la derrota,

cuando todo parece traicionarla.

Más esa fe, te dices, es lo que solo importa.

 

Gracias, Compañero, gracias

por el ejemplo. Gracias porque me dices

que el hombre es noble.

Nada importa que tan pocos lo sean:

Uno, uno tan solo basta

como testigo irrefutable

de toda la nobleza humana.”

 

Sirva también como homenaje a todas las personas que con las ideas, con la nobleza y con la poesía mantuvieron y defendieron la República Española.

 

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