2009 LISBOA

Este ha sido el primer viaje a Lisboa que he hecho sin Manolo, por ese motivo he tenido altibajos, momentos en que me encontraba muy feliz sobre todo por volver a ver a los amigos y otros momentos en que estaba muy triste preguntándome qué hacía yo paseando solo por la ciudad. Muchas veces sentía la voz de Manolo nombrándome los barrios, los nombres de las calles, los tranvías y elevadores…

 

Salí el jueves 19 de marzo de 2009 en un avión de la compañía TAP a las 12:30, atención rápida, puesta en marcha del avión cinco minutos antes de la hora prevista, tentempié gratuito,  y llegué prácticamente a la misma hora, ya que en Portugal es una hora menos y el vuelo tarda unos 50 minutos. Casi no da tiempo a recoger las bandejas del catering.

 

Me alojé en el Hotel Amazonia, 3 estrellas. No está mal. Lo mejor la situación entre la plaza del Marques de Pombal, el Parque de las Amoreiras y el Largo de Rato, pleno centro desde el que pude caminar a cualquier punto de la ciudad. Además tiene paradas de metro en Pombal y Rato, aparte de autobuses y tranvías. Buen servicio, agradable decoración, ningún fallo en la habitación. Como suele ocurrir en todos los hoteles de Portugal (y de Gran Bretaña), el suelo está enmoquetado ¿Quién lo desenmoquetará para limpiarlo? porque se veía bastante “usado”. Como el pequeno almoço no estaba incluido solo lo tomé el último día, es un buffet bastante bueno, no super pero suficiente, con fiambres, huevos, queso, cereales, yogures, panes variados, tés variados, café, chocolate…por 8 euros no se puede pedir más. Tiene servicio de Transfer a varios lugares, yo lo pedí para la vuelta al aeropuerto, pero no merece la pena, sale más caro que un taxi.

 

Comí en un restaurante Nepalés que hay en la Rua Artilheria, cerca del Hotel, muy bueno, bastante cantidad, carta variada con una página toda de platos vegetarianos, y barato. El mismo problema con la moqueta que de rojo pasaba a casi negro.

 

Por la tarde estuve paseando por los alrededores.

Visité la exposición de la obra de Cruceiro Seixas en la Galería Sao Mamede en la Rua da Escola Politécnica, cerca de Rato. Buena selección con obras desde 1948 hasta casi nuestros días, sobre lienzo, sobre papel, sobre madera. Im- presionante.

 

Entré a ver una exposición en la sede central del Diario de Noticias en la plaza del Marqués de Pombal. Al margen de la obra temporal lo más relevante es la decoración interior del edificio. Me interesaba principalmente por su relación con nuestro amigo Eduardo Tomé que trabajó para este diario (aunque creo que en otro sede) durante muchos años. Además Aranda también publicó algunos artículos en este diario.

 

Había quedado con la viuda de nuestro amigo Eduardo Tomé, pero como suelo llegar muy pronto, y más con el reloj en hora española, paseé por su calle y descubrí Un Jardim Pela Paz. Es un rincón pequeño, bien cuidado y delicado, el motivo parece que lo inauguró el dalai lama, es lo de menos, pero el lugar me pareció encantador. Ya había oscurecido y las cuatro farolas que lo iluminan daban un aire de intimidad.

 

Con la familia Tomé estuve cenando en el restaurante italiano La Trattoria en la Rua da Artilharía, muy agradable, decoración, luz y música contemporáneas, intimas y suaves, carta variada y buena cocina, me gustó hasta el baño, el precio tampoco es caro, repetí el sábado con otros amigos.

 

En la sexta feira (viernes 20 de marzo), estuve paseando por la Avenida da Liberdade, hasta la Praça do Municipio donde está la Galería dos Paços do Concelho, se expone “A cidade de Lisboa elege a sua 1ª veraçao republicana”. A partir del cuadro del mismo nombre de Veloso Salgado de 1913, se va analizando el momento histórico a través de fotografías de los personajes representados, de las noticias en la prensa del momento, y las esculturas que representaron a la República. Interesante.

 

También había una exposición de fotografías históricas de Lisboa al aire libre, junto al ministerio de Marina frente al mar, algunas muy interesantes como la de la manifestación anticlerical.

 

Fui a comprar unos discos de canciones populares infantiles en el FNAC, y regresé al hotel porque había quedado con nuestro amigo Artur Cruceiro Seizas, su ayudante Carlos nos llevó en coche para visitar la exposición de la Fundación Cupertinho de Miranda en la Cordoaría Nacional. Se trata del Surrealismo en los fondos de la Fundación,  Inmensa, completísima, y deliciosa para ser paladeada con los comentarios de Artur, quien me iba presentando a los pintores, haciéndoles la crítica, recordando anécdotas inconfesables, desechando a los del grupo pionero del que Artur con Mario Cesariny fueron disidentes…

 

Después fuimos a ver la exposición de la obra de Raúl Perez en el Museo Berardo, también inmensa. Es un pintor con una sensibilidad y una imaginación transgresora y lúdica muy inteligente e impactante. Una vez más los comentarios de Artur ayudaron a paladear la muestra deliciosamente y con  buen humor.

 

Estuvimos comiendo en Sintra y me llevaron a Estoril a ver la Residencia donde habita, estuvimos charlando y me volvieron a llevar al hotel en Lisboa.

 

Después salí a dar un paseo, subí hasta la Avenida de Berna y llegué a la Avenida da República donde hice algunas fotos en memoria de las que hice hace unos años con las que compuse el fotopoema “Azeñas da Republica”. Pero también descubrí la cartelera de una película titulada “Mao Morta”. Manolo solía utilizar esta expresión con sentido homoerótico, entones me vino su voz, su recuerdo, su ausencia.

 

 Regresé para cenar en el restaurante Mezzaluna en la rua Artilharia, cerca del Hotel. No está muy mal. La cocina es buena y la presentación contemporánea, pero como suele ocurrir en muchos restaurantes portugueses de entrada te ponen en la mesa un plato de quesos que parece un regalo de la casa, pero después cobran a 4 euros, más 1,50 del cubierto, se supone que el cubierto es el pan, pero yo les devolví el pan porque no lo iba a tomar y me lo cobraron igualmente. También te abren sin consultar una botella de agua y después te preguntan si vas a tomar vino. O sea que cuidado con los timos, que la cuenta parece ajustada en carta y se dispara sin darnos “cuenta”. A la salida me extrañó que una pareja de una chica blanca y un chico negro iban a entrar y el maitre les dijo que no había sitio, sin embargo había varias mesas libres incluida la que yo acababa de dejar. ¿racismo?

 

El sábado también caminé mucho.  Llegué hasta la Feria da Ladra, mercado de objetos de segunda mano de  lo más variopinto, desde libros viejos, fotografías, antigüedades, hasta herramientas, muñecas rotas, discos, juguetes…los famosos pies de madera (ormas), los gallos de Barceló…

 

De vuelta tuve un percance con la dueña de una tienda de recuerdos cerca de la catedral (Sé), que no me dejó entrar, me dijo que qué quería, dije que solo ver, y me echó diciendo: Ya está tudo visto, entao vase embora!. Supongo que estaba loca aunque tal vez se tratara de otro episodio de racismo, porque justo en la puerta de la tienda un joven negro me preguntó la hora y posiblemente la señora me vio hablar con él y por ese motivo no le parecí de fiar.

 

Visité la Sé que tiene algunos grandes cuadros del siglo XVII muy interesantes y bien cuidados.

 

Caminé hasta el Museu da Marioneta en el convento das Bernardas en la Rua da Esperança. Me pareció fantástico, “gosté muito” del convento y de las marionetas de todo el mundo y todas las épocas, sobre todo las primeras de Birmania, Indochina, Bali, Vietnam. Las de Vietnam son marionetas de agua, las vimos en Madrid hace unos años en el teatro de Lavapies antes de la reforma, en el patio de verano. Habían hecho una piscina y los manipuladores estaban dentro con botas hasta por encima de las rodillas. Vuelta a recordar y sufrir la ausencia.

 

Volví a la Baixa donde fotografié el elevador de Santa Justa y retomé la Avenida da Liberdade, pero descubrí el funicular de Gloria que sube hasta Principe Real. A Manolo le gustaban especialmente los tranvías, los funiculares y el elevador de Santa Justa.

Tomé el de Gloria y desde Príncipe Real caminé hasta Rato y volví a comer en el restaurante nepalés y fui a descansar al hotel hasta las 17:00 que me llamó nuestro amigo Miguel Carvalho y quedé con él en una feria de libros antiguos de alfarrabistas que hacen todos los sábados en el Chiado, Rua de Anchieta. Punto interesante donde podemos encontrar libros antiguos y de segunda mano de poesía, de historia, novelas… escritos incluso en español (yo compré).

 

Quedamos con Raul Perez y fuimos a buscarle a su casa, junta a ella hay un monumento “esquisito”, dedicado a un santero del siglo XIX alrededor del cual todos sus devotos agradecidos por haberles concedido sus “pedidos”, han ido depositando lápidas con textos de agradecimiento. Una anciana vende velas que se encienden y depositan en una alacena de metal. Parecía de la película Haxan. ¿siglo XIX?, pero si parecía siglo XV. Y los devocionarios son del XXI (¡).

 

Fuimos a cenar y departir sobre lo divino y lo humano incluida la crisis económica actual y posibles soluciones, al restaurante La Trattoria de la Rua Artilharía. Cerca del hotel.

 

Hoy domingo he tomado el avión para Madrid. Compañía EasyJet. Sin reserva de asiento, el que llega antes escoge el mejor sitio. Media hora de retraso porque no les autorizaban antes la salida. Nada gratuito a bordo, mucha autopropaganda para que cmpres taxfree, compres snacks. Pero buen vuelo y el azafato es guapo.

 

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