VACIOS, UNA RETROSPECTIVA

En el Centre Pompidou  de París se expone la muestra « Vides, Une rétrospective », hasta el 23 de marzo.

En la muestra participan ocho artistas con sus obras. Son Art & Language (1968), Robert Barry (1936), Maria Eichhorn 1962,  Bethan Huws 1961, Robert Irwin 1928, Yves Klein 1928-1962,  Roman Ondák 1966 y Laurie Parson.

 

Cada uno de estos artistas se volvió hacia el vacío, por razones diferentes – rechazar los límites de la acción ilustrada, reconsiderar el objeto de arte y su contexto, poner en cuestionamiento el principio incluso de exposición,…, -,

El pionero en este tipo de obras fue el francés Yves Klein, que influido por el budismo Zen, sorprendió en 1958 al vaciar una galería de París, una invitación a vivir una zona inmaterial.

A mi me ha hecho reflexionar sobre el principal objetivo de algunos movimientos de las vanguardias.

El Dadaísmo surgió en1916 en Suiza como un movimiento de protesta. Estaba formado por un grupo de artistas, entre los que se incluían pintores (Marcel Duchamp), poetas (Tristan Tzara) y escultores (Jean Arp), a los que les unía como sentimiento común “el horror a la guerra”. Decidieron formar un movimiento denominado Dadá que ponía en cuestión todos los valores de la cultura occidental

En 1917, Duchamp presentó su famosa “Fuente” en una gran exposición de artistas independientes de Manhattan. Era una forma de atacar el arte.

Después vinieron el surrealismo, y el resto de las vanguardias, pero siempre subyació en muchos de los colectivos el rechazo:

Al museísmo como consagración “burguesa” de lo que consideraban que debería ser popular y accesible, máxime después de que el nazismo condenara a muchos artistas y sus obras como “arte degenerado”.

A la mercadería del arte que lleva a sinsentidos como que Van Gogh sólo vendiera una pintura en vida y tras su muerte sus obras se coticen por miles o millones de euros. Este rechazo llevó a nuevas expresiones como la instalación o la performance que resultaban invendibles.

Al esteticismo, el arte no debe ser algo bonito sino algo que nos haga reflexionar sobre nosotros mismos (introspección) y sobre lo que nos rodea.

A lo largo de la historia del arte, se han ido realizando progresivos avances hacia el vacío, desde la creación de obras efímeras, elaboradas con materiales degradables, hasta lo que se denomina deconstrucción (actualmente hay en cartel una obra de teatro que ridiculiza esta tendencia), pasando por minimalismos y conceptualismos.

En definitiva me parece una idea interesante, que puede ayudarnos a reflexionar sobre la historia del arte, las funciones o disfunciones del arte, la libertad de expresión y de no expresarse y sobre todo sobre nosotras y nosotros mismos, nuestro rol de espectadores pasivos consumistas de imágenes, nuestra capacidad o incapacidad creativa, nuestros propios vacíos (afectivos, sociales, culturales, ideológicos…), nuestra soledad, nuestros silencios (voluntarios o impuestos), nuestra voz (o su ausencia).

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