JUAN LARREA, POESÍA Y REVELACIÓN (Antología)

Selección y prólogo de Gabriele Morelli.

Fundación Banco Santander. 2009

 

El martes17 de febrero de 2009 se publicó en el periódico “El País” un artículo titulado “El místico de la generación del 27, Una antología rescata al visionario Juan Larrea, pionero del surrealismo” (firmado por Javier Rodríguez Marcos), donde se exponía una amplia reseña del libro “Poesía y revelación”.

Inmediatamente fui a buscarlo a La Casa del Libro y me dijeron que como acababa de ser publicado no lo tendrían al menos hasta la próxima semana, volví el lunes 23 de febrero y ni lo tenían ni (según el dependiente) tenían previsto tenerlo. Probé entonces suerte en el FNAC con idéntico resultado, y decidí pedirlo por encargo, me dieron un plazo de 10 días y hoy, 5 de marzo, por fin, lo he conseguido.

 

En la introducción, Gabriele Morelli se queja de que este escritor “ha quedado al margen del interés de sus representantes editoriales y de los lectores en general”. En cuanto a las editoriales, parece que no le hacen mucho caso, a la vista de lo difícil que es conseguir un ejemplar de esta edición. En cuanto a los lectores me gustaría contribuir con esta entrada a evitar que siga ocurriendo.

 

En el libro de José Francisco Aranda “El surrealismo español” (Editorial Lumen, 1981), se le destaca bastante a pesar de que la primera frase del propio Larrea que se transcribe es “No salí de España atraído por el surrealismo, sino por otras razones, de orden poético, sí, pero peculiar y muy maduramente mías. Claro que aproveché del surrealismo aquellos elementos que a mi personalidad resultaban útiles”. Sin embargo la declaración pocas líneas más debajo de Buñuel es tajante: “Existe un surrealismo literario español porque existe Larrea”.

 

El capítulo segundo de este libro de Aranda comienza tratando sobre su obra poética:

“Juan Larrea. Un muchacho recién llegado a Madrid de Bilbao en 1918, amigo del poeta Gerardo Diego, publica enseguida este asombroso poema en Grecia:

 

Yo   

que ayudé a bien morir las olas en tu nuca

y descorché volcanes sobre los días expósitos

postulo ahora

un póstumo calor de los ahorcados

que cuelgan de mi vida

como frutos afónicos.

Es ya tarde

y aún no suena la diana de sus cuernos

el arco iris

en su concha guarnecido.

Sin embargo

el diluvio termina en este instante.

Todos los hombres se han ahogado

sobre los lechos flotan los cadáveres.

 

No se trata de un precursor avezado a lo Reverdy sino de un “surrealista hasta la punta de los pelos”, como le califica Bodini. Aunque las huellas del creacionismo y el Dadá estén presentes, el poema es ya una perfecta muestra de lo que había de ser la poesía surrealista. Bastaría este documento para probar la falacia de los que han afirmado que el surrealismo en España fue una imitación tardía del francés.

 

Claro que no todos sus primeros versos tienen esta calidad. Ya hemos visto como el poeta pasó por el creacionismo y el ultraísmo, y él mismo califica de ultras los seis primeros poemas de su Metal de voz, que abarca los años 1919 a 1925, seleccionados por él para la edición italiana, suprimiendo otros ocho, y donde no figura, por cierto, el que (por ese motivo, entre otros) hemos transcrito. Este ejemplo nos da idea e la calidad del autor y de lo preparada para aflorar que estaba la poesía surrealista en España.

 

No es este el lugar para glosar la obra de Larrea, ni de ningún otro poeta, estudiados con autoridad en obras monográficas, y nos limitamos a indicar la obra poética sucesiva del autor (ya que sus libros no contienen su poesía con rigor cronológico): Ailleurs (1926- 28, aproximadamente, inédito hasta la edición italiana trilingüe de 1969, escrito en francés), Oscuro dominio (1926- 27, publicado en México en 1934), Pure Perte (1928- 30?) y Versión Celeste (1930- 32), también casi todo escrito en francés y parcialmente inédito hasta la citada edición, que llevó el título genérico de Versión Celeste.

 

Esta obra, no muy extensa, escatimada a la prensa por la puntillosa sensibilidad del autor, basta para situarlo entre los primeros poetas surrealistas mundiales, si no el primero, tanto en sentido cronológico como de ortodoxia y calidad. Él solo justificaría que las letras surrealista españolas quedasen en lugar preeminente dentro de este movimiento. Por otro lado, el hecho de no haber salido sus libros en su momento no impidió que su poesía ejerciese una inmensa y decisiva influencia en toda la poesía surrealista española, como así lo han declarado casi todos los poetas del grupo: los pocos poemas aparecidos en revistas y antologías y los inéditos que circulaban de mano en mano fueron suficientes para dar vida y forma al caudal poético surrealista español, que pronto asombraría al mundo. Reencontraremos a Larrea en breve como ensayista.”

 

A lo largo del libro se vuelven a hacer diversas referencias a Larrea como poeta y ensayista, en relación con Vicente Huidobro, Gerardo Diego y la generación del 27.

 

Aquí solo he querido transcribir esta introducción como presentación de este gran poeta, y a continuación voy a destacar algunos versos y estrofas que más me han impresionado de esta lectura (confieso que de momento solo he leído la parte de poesía, el libro contiene muchos trabajos en prosa como ensayista que iré leyendo y podré reseñar más adelante):

 

En principio destacaría la primera estrofa del ya transcrito poema Diluvio que considero de una inmensa profundidad y dramatismo introspectivo.

 

Continuaría con:

“…Mis alas se otoñaron hace tiempo.

Pero aún hay charcos de mis ojos

y un poco de mi voz entre los álamos

 

…y los tranvías, la cayada al hombro,

arrastraban rielantes

las cintas de las sandalias.”

(Cosmopolitano)

Estos versos parecen casi describir mis sentimientos en la primera estrofa en relación directa con una pincelada de los intereses de Manolo en la segunda.

 

“… de fusil que ha soñado toda una noche con rosas”.

(Centenario. En el de Don Luís de Góngora)

Destaco este verso por su innegable carácter de simbología antimilitarista.

 

“…Mi frente abriga la corteza del pan que llevo adentro

cortado a pico sobre un pájaro inseguro.

 

…Mis cabellos se llenan de peces de penumbra

y de esqueletos de navíos forzosos.”

(El mar en persona)

Me ha recordado el cuadro de Philip West “Derail sea”, Pero los peces en el cabello también me traen la imagen de mariposas en la barba de Walt Witman.

 

“…El hombre es la más bella conquista del aire”

(En la niebla)

Imagen deliciosamente historicista y con ligera carga erótica.

 

“Suéñame suéñame aprisa estrella de tierra

cultivada por mis párpados cógeme por mis asas de sombra

alócame de alas de mármol ardiendo estrella estrella entre mis cenizas.

 

Poder poder al fin hallar bajo mi sonrisa la estatua

de una tarde de sol los gestos a flor de agua

los ojos a flor de invierno.

 

Tú que en la alcoba del viento estás velando

la inocencia de depender de la hermosura volandera

que se traiciona en el ardor con que las hojas se vuelven hacia el pecho más débil.

 

Tú que asumes luz y abismo al borde de esta carne

que cae hasta mis pies como una viveza herida.

 

Tú que en selvas de error andas perdida.

 

Supón que en mi silencio vive una oscura rosa sin salida y sin lucha”.

(Espinas cuando nieva. En el huerto de Fray Luís)

He transcrito completo este poema por el agradable recuerdo que me ha traído de la velada poética que tuvimos en casa tras la exposición “Juegos de la Memoria” que organicé en Taller de Lunas el 14 de abril de 2007, día de la República, y que inició, en la voz de nuestro amigo y poeta Ángel Rodríguez Abad, la performance que yo había ideado con manuscritos de poemas destacados de todas las épocas y autores. A destacar especialmente la construcción verbal “alócame”. En el último verso creo descubrir un secreto filomasónico.

 

“…que tus inclinaciones son a tus brazos lo que la rapidez es a los trenes.”

(De una vez para siempre)

Otra referencia a los trenes que me acerca a Manolo.

 

“…entre los trigos capricho de una cárcel florida.”

(Un color le llamaba Juan. A la memoria de Juan Gris)

Una imagen simbolista de carácter social anticárceles.

 

“…Aquel que juguetea con los siete puñales del arco iris

se condena a sí mismo

y sus tobillos presos entre las cuatro sílabas

tiemblan como gotas de exilio.”

(En alguna parte)

Una imagen liberadora sobre el mundo del exilio y la cárcel.

 

“…tus ojos más dulces que las vocales de mi nombre de navío.”

(Asunto terminado)

Una imagen de belleza, ensoñación y erotismo.

 

“…(Una mirada nos separa

un día hermoso nos enluta

porque edificas tu casa

con todo lo que de mí mismo ignoro)”

(El corazón viene a encallarse en su forma habitual)

Me ha llegado al corazón por lo que una vez más parece tener de mi propia biografía y mis sentimientos y de introspección.

 

“…Para amarte en silencio

la carne no es indispensable.”

(Regreso a la fuente)

Sin comentarios.

 

“…no a los pies dispuestos a la persecución”

(Punto de referencia)

Otro grito de libertad, es casi una pancarta, en realidad todo el poema lo es.

 

“…iríamos sin llamamiento a engendrar el desorden”

(Fecundación inmortal)

Y una llamada a la anarquía liberadora y creadora frente a la opresión.

 

“…De mi batuta en punta la humareda se aleja”

(Longchamps)

Esta es la imagen más erótica que he encontrado en el libro.

 

Aunque he destacado las imágenes de contenido más sociopolítico, en general los versos de Larrea están cargados con imágenes liberadoras del espíritu y de introspección interior. Toda su escritura es libre, exaltadora y autoafirmante.

 

Espero que con este aperitivo se os haya abierto el apetito.

 

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