EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON

 Hoy, viernes 20 de febrero de 2009 he ido a ver esta película, en el cine Princesa.

La primera idea que quiero destacar dice algo así como que “Tenemos que aceptar que se mueran las personas que más queremos, si no ¿cómo íbamos a comprender lo mucho que las necesitamos?”.

 

No puedo hacer más comentario a esta idea, representa  lo que estoy sintiendo en estos momentos. Es suficiente motivo para que la considera una película subjetivamente excepcional, para que la incluya en este blog y la considere “nuestro cine”.

 

He destacado algunas notas de la web oficial de la película:

 

“Nací en circunstancias inusuales”.

Así comienza “El Curioso Caso de Benjamin Button”, una adaptación de la

historia de los años 20 del siglo pasado escrita por F. Scott Fitzgerald y que trata de un

hombre que nace con ochenta años y va rejuveneciendo con el tiempo: un hombre que,

como cualquiera de nosotros, no puede parar el tiempo. Desde la Nueva Orleans de

finales de la I Guerra Mundial hasta el siglo XXI, en un viaje tan inusual como la vida de

cualquier hombre, esta película cuenta la gran historia de un hombre no tan ordinario y la

gente que va conociendo por el camino, los amores que encuentra y que pierde, las

alegrías de la vida y la tristeza de la muerte, y que perduran más allá del tiempo.

 

Mientras estaba concibiendo y escribiendo el guión, Roth experimentó la muerte

de sus dos padres. “Su fallecimiento fue, evidentemente, muy doloroso para mí, y me dio

una perspectiva distinta de las cosas”, comenta. “Creo que la gente responderá a las

mismas cosas en esta historia que yo”.

 

La película explora la condición humana que existe fuera del tiempo y la edad: las

alegrías de la vida y el amor y la tristeza de las pérdidas. “David y yo queríamos que

pareciera la historia de cualquiera”, afirma Roth. “Es simplemente la vida de un hombre,

eso es lo que tiene de extraordinario y ordinario al mismo tiempo esta película. Y esa

particularidad es la que afecta a todo el mundo”.

 

La propia experiencia de pérdida de Fincher infundió su fascinación con respecto

a la historia. “Mi padre falleció hace cinco años, y recuerdo la experiencia de haber

estado allí cuando se marchó”, recuerda. “Fue increíblemente profundo. Cuando pierdes a

alguien que te ha ayudado de muchas formas, que es tu ‘verdadero Norte’, pierdes la

brújula de tu vida. Ya no tienes que tratar de complacer a nadie, y ya no tienes que

reaccionar contra nadie. En muchos sentidos, te quedas totalmente solo”.

 

http://wwws.warnerbros.es/benjaminbutton/

 

Un amigo me pregunta que si es creíble o no. Por supuesto que la historia es increíble, pero es que este detalle no le quita ni méritos, ni siquiera credibilidad a la película.

 

El otro gran protagonista es el tiempo, reflejado no solo en los cambios fisiológicos y psicológicos experimentados tanto a nivel personal como sociohistórico, sino muy simbólicamente en el reloj de la Central Station

 

“El relojero monsieur Gateau es el ‘culpable’ de todo. Roto por la pérdida de su hijo en la guerra, decide construir un reloj que funciona al revés, con el anhelo de conseguir dar la vuelta al tiempo. Ese reloj se coloca en la estación central de la ciudad en el mismo momento en que Benjamin Button viene al mundo”

 

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/26/cultura/1232963922.html

 

Me emocionó la escena en que monsieur Gateau explica las razones de su reloj ante una audiencia conmovida por los desastres de la guerra mientras la moviola muestra los posibles efectos de la vuelta del tiempo. Un detalle antibélico.

 

Creo que lo coloca en la estación de Mueva Orleáns, pero me recordó nuestro viaje a New York, cuando Manolo me llevó a la Central Station. Y la recorrió con deleite como queriendo empaparse de cada detalle. Las estaciones y el mundo de los trenes en general eran su pasión vital.

 

La escena en que se inunda el almacén en que está abandonado el reloj me ha recordado  la inundación del Titanic, y las pinturas dalinianas, es una imagen muy metafórica, muy simbolista, muy poética.

 

Otro detalle a destacar es el documento de los inicios del ballet contemporáneo. Un arte que desde estos inicios y hasta la actualidad  fueron seguidos con mucho interés y delectación por Manolo.

 

Para mí se merece el Oscar a la mejor película.

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