FUNDACIÓN LÁZARO GALDIANO

Fue uno de los primeros museos de Madrid que me enseñó Manolo, junto con el Cerralvo, probablemente en 1990, año en que nos conocimos.  Fue un impresionante descubrimiento tanto por la colección como por el propio edificio decorado por Eugenio Lucas Villamil y el jardín. Manolo disfrutaba mostrándome tanto las obras pictóricas y escultóricas como las arqueológicas y los objetos, mobiliario, relojes, vajillas, casullas…

 

Hoy, domingo 11 de enero de 2009, he vuelto al museo acordándome mucho de Manolo y como homenaje a su magisterio, ha sido reestructurado y mejorado desde el punto de vista museístico. Yo casi no recordaba nada de lo que habíamos visto en aquella primera visita, lo he recorrido fugazmente porque quería asistir a la manifestación a favor de la Paz en Gaza, pero al mirar los cuadros y sobre todo las pinturas de los techos, me he emocionado mucho, sentía la ausencia de Manolo explicándome, descubriéndome, guiándome, interesándome por cada detalle, por las fechas, por los autores. Y el jardín cubierto aún por la nevada de antesdeayer, es una belleza.

 

He buscado en la página de la Fundación toda la información sobre la historia y las colecciones para reforzar lo visto y recomendar emotivamente su visita:

 

“La Fundación Lázaro Galdiano surge de la generosa donación al Estado Español de todos los bienes del ilustre coleccionista, aceptada el 22 de diciembre de 1947. El legado estaba formado por 13000 obras de arte, el palacio que las albergaba, la sede de su editorial, La España Moderna, y una biblioteca con 20000 volúmenes.

 

Poco después se instituyó una Comisión que se hizo cargo de la administración de la herencia así como de proponer la constitución de una fundación como forma más adecuada para gestionar el importante caudal heredado.

 

Don José Lázaro Galdiano hacia 1895  

 

Instituida como “Fundación benéfico docente de carácter público, con plena autonomía y personalidad jurídica propia e independiente”, la Fundación fue creada por Ley de 17 de julio de 1948 “para atender a la perfecta conservación y máximo rendimiento cultural de las colecciones reunidas por don José Lázaro, perpetuar su nombre y continuar, sin limitación de tiempo, la meritoria tarea a la cual consagró su constante y provechosa actividad”. La dirección de la Fundación recayó en un Protectorado, constituido el 16 de marzo de 1949, presidido por el Jefe del Estado e integrado por los ministros de Asuntos Exteriores, Hacienda y Educación Nacional, así como por los directores de las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia y el presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

 

Además de los fines propios para los que fue constituida, la Fundación decidió desde un principio destinar parte de sus recursos a la mejora, incremento y difusión del Patrimonio Artístico Español mediante la realización de obras de restauración en determinados conjuntos arquitectónicos (el Salón de los Califas de Madinat al-Zahrá, la ermita de San Baudelio de Berlanga en Soria, la Aljafería de Zaragoza o del Palacio Arzobispal de Santiago de Compostela), la concesión de becas de formación a estudiantes o licenciados, así como la edición, desde 1954, de la revista de arte “Goya”. Como reconocimiento a estas labores, le fue concedida en 1957 la Medalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

 

El Museo Lázaro Galdiano abrió sus puertas al público el 27 de enero de 1951 tras haber sido inventariados sus fondos por Emilio Camps Cazorla y adecuado el edificio y sus instalaciones por Fernando Chueca Goitia según el proyecto museológico dictado por José Camón Aznar.

 

Pese a ocupar el mismo espacio de la antigua vivienda, no fue un proyecto que pretendiese recrear la casa como tal, sino ubicar en los espacios conservados la colección según criterios historiográficos y estéticos.

 

El museo se mantuvo sin cambio alguno hasta el pasado mes de enero de 2001, mes en el que cerró sus puertas para acometer las importantes obras de rehabilitación y reorganización museológica y museográfica inauguradas el 13 de febrero de 2004 y que han sido realizadas según los proyectos de los arquitectos Fernando Borrego y Jesús Moreno, respectivamente.

 

El Museo abrió de nuevo sus puertas el pasado 13 de Febrero de 2008 con sus instalaciones renovadas. El horario de visitas es de 10 a 16:30, martes cerrado.

 

Las magníficas obras de arte conservadas en este museo se encuentran dentro de la propia casa y en el ambiente que constituyó en su día el microcosmos de la familia Lázaro y sirvieron de escenario para las tertulias literarias y artísticas de un significativo grupo de españoles de principios de siglo.

 

El edificio es parte importante de este museo y desvela algunos matices sobre los gustos y preferencias estéticas de sus promotores, quienes siguieron de cerca el proceso constructivo del mismo. El proyecto fue encargado a José Urioste en 1903 y fue reformado por los arquitectos Joaquín Kramer y Francisco Borrás, siguiendo precisas indicaciones de Don José Lázaro. Así, de acuerdo con la moda preponderante, Lázaro elige el estilo neorrenacentista para la construcción del edificio e incorpora al mismo elementos clasicistas tomados de Ventura Rodríguez.

 

La decoración pictórica de sus techos fue encomendada a Eugenio Lucas Villamil que llevó a cabo un amplio programa lleno de alusiones mitológicas, literarias y artísticas, constituyendo un verdadero retrato intelectual del promotor. El palacio fue inaugurado en 1909.

 

La colección de armas, con representativos ejemplares de talleres hispanos y del resto de Europa, permite realizar un recorrido histórico y estilístico a través de selectas y singulares creaciones de época medieval, renacentista y moderna, entre las que destaca el Estoque de Don Íñigo López de Mendoza. Así mismo, hay una amplia colección de armaduras que reproducen modelos europeos e hispanos de los siglos XV y XVI.

 

El grueso de la colección de objetos arqueológicos de la Fundación es de procedencia peninsular y está integrado por un destacado conjunto de creaciones que abarcan desde el siglo VII a.C. hasta el X. Es un conjunto variado en cuanto a tipología, cronología y estilo y su nexo de unión está en la indudable belleza de gran parte de sus piezas.

La colección de pequeños bronces se compone por un conjunto de obras fechadas entre los siglos XVI al XIX y realizadas, en su mayor parte, en Italia, aunque también cuenta con obras de procedencia francesa. Fueron adquiridos por Lázaro en las subastas de otras colecciones como la Pierpont Morgan, Rotschild, Edouard Simon, o Spitzer.

Cerámica y porcelanas: Abarcan cronológicamente desde el siglo XV hasta el XIX y en ella encontramos representativas piezas de los centros productores italianos y españoles más importantes como Faenza, Manises, Talavera y Alcora. También forman parte de esta sección porcelanas del siglo XVIII entre las que destacan un plato y un cuenco chinos de época Quianlong y un cuenco de la Compañía de Indias.

Dibujos y estampas: Se trata de la sección más numerosa de las que componen el Museo, 2871 dibujos y 1152 estampas; son obras realizadas en Europa entre los siglos XV al XX y entre ellas destacan la colección de Carderera y las Series de grabados de Goya.

Escultura: Pequeña colección en la que podemos disfrutar de obras realizadas a partir de finales de la Edad Media y primer renacimiento, fundamentalmente de escuela española y de temática religiosa, como tallas de bulto redondo o relieves, así como piezas barrocas o escultura en piedra de los siglos XIX y XX.

Esmaltes: Cuenta esta colección con destacadas obras que permiten mostrar las diferentes técnicas y estilos del trabajo del esmalte en su aplicación al metal desarrolladas entre los siglos XIII al XIX. Son piezas de uso litúrgico realizadas con las técnicas del excavado, tabicado o pintado en las que destacan las realizadas en los famosos talleres de Limoges.

La colección de joyas forma un conjunto único por la cantidad, calidad y variedad de las obras que la componen. Expresión del gusto coleccionista de doña Paula Florido, la colección cuenta con representativas creaciones que abarcan un amplio período, desde el siglo VII a. C., hasta el XIX. En ella destacan, además de un importante grupo de joyas arqueológicas, una nutrida representación de la joyería española y europea de los siglos XVI y XVII.

Marfiles: Formada por un total de 150 piezas que nos muestran la evolución técnica e iconográfica de la eboraria europea, fundamentalmente de origen francés y de carácter religioso, entre las que cabe destacar, principalmente, las imágenes marianas de bulto redondo, arquetas, trípticos o relieves de estilo medieval, así como trabajos de época moderna y contemporánea.

Gran aficionado a la numismática y medallística, con la que precisamente comenzó su colección artística, Don José Lázaro adquirió durante su vida un extraordinario conjunto de medallas y monedas que constituyen una de las secciones más llamativas del museo.

Iluminaciones, pequeño retrato y miniaturas: Se trata de una de las colecciones más importantes de España y entre las más destacadas de Europa y en ella están representadas tanto las diferentes escuelas como los más dotados artistas europeos de los siglos XVI al XIX.

Heterogénea colección de mobiliario de escuela europea en la que destacan las piezas de ebanistería alemana, italiana, flamenca, francesa y española de los siglos XVI al XX.

La colección de pintura del Museo Lázaro, compuesta por más de 750 obras de variada procedencia, es la sección con más peso entre las diversas colecciones del Museo. De carácter fundamentalmente europeo (siglo XV al XIX), en la colección destaca una representativa muestra de la escuela española en la que la figura de Goya brilla con especial intensidad.

Platería: Prestigioso conjunto formado por un total de 379 pieza entre las que destacan, por su calidad, las creaciones de carácter litúrgico y procedencia peninsular así como obras iberoamericanas y del norte de Europa. No resulta menos interesante el conjunto de obras de carácter civil entre las que destaca la famosa copa Aldobrandini.

Relojes: La calidad es la característica dominante de esta pequeña pero valiosa y representativa colección en la que destacan, aparte de las maquinarias, las suntuosas cajas de nobles materiales adornadas con escenas y labores de orfebrería. Variados son sus tipos, de bolsillo, colgantes, de sobremesa o murales, así como su procedencia y época, fundamentalmente obras francesas, suizas, alemanas e inglesas de los siglos XVI al XX.

Textiles: Amplia y variada colección, en cuanto a estilo y época, integrada por alfombras, tapices, indumentaria, ropas litúrgicas, encajes y tejidos realizados en nobles materiales como damasco, brocado, terciopelo, raso o seda adornados, en algunos casos, con bellas aplicaciones bordadas. Son, fundamentalmente, de escuela española, italiana y francesa, aunque también cuenta con ricos tejidos hispanomusulmanes de época medieval.

Vidrio y cristal: Esta colección, integrada por un total de ciento sesenta piezas, atesora obras representativas de los talleres y manufacturas europeas más afamadas, alemanas, francesas, checas, italianas o españolas (fundamentalmente de Valencia y La Granja). También cuenta esta sección con singulares creaciones orientales como la preciada lámpara de mezquita del siglo XIV con decoración esmaltada de ataurique. “

Página de la fundación Lázaro Galdiano: http://www.flg.es/

 

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