LA TRAGEDIA ALUCINANTE

LA LIBERTAD. Miércoles 26 septiembre de 1928

Año X, Madrid, núm. 2658.

 

LA TRAGEDIA ALUCINANTE

 

¿Habremos reconstruido en el relato periodístico todo el horror de la espeluznante catástrofe del teatro de Novedades? Las narraciones de algunos testigos presenciales han servido de base a la imaginación periodística para procurar dar la sensación del escalofriante suceso. Pero la terrible realidad no ha podido ser trasladada a las columnas de los diarios. El dolor, las angustias, las ansias supremas por la vida, la furia desencadenada del instinto de conservación, la agonía de la niñez candorosa, la locura de las madres, el pavor trágico de las muchachitas en flor, el griterío infernal de centenares de condenados a morir en la imponente hoguera, la horrible expresión de los rostros, no ha podido ser percibida por nadie y, por lo tanto, no ha podido ser expresada.

 

Edmon Locard escribe: “En los acontecimientos anormales, el estado emotivo acompaña a toda sensación violenta; de ahí los relatos varios de las diversas víctimas en las catástrofes: incendios, terremotos, descarrilamientos, batallas, ataques a mano armada. Los hechos más externos, los más esenciales, pueden no ser percibidos, mientras que el sujeto registra detalles enteramente imaginarios” Así, el relato de ese testigo que asegura haber visto dispararse un tiro al desgraciado que presenció la muerte de todos los suyos, bien pudiera encajar en esta zona puramente imaginativa.

 

Locard pone los siguientes ejemplos: Todos aquellos que han participado de la gran guerra han constatado la inexactitud de los relatos hechos por los heridos conducidos a las segundas líneas, en los que a la excitación del combate se unía el horror del peligro y el “shock” del traumatismo. Ellos afirmaban la muerte de todos sus camaradas, que iban apareciendo después. En los accidentes de ferrocarriles, la perturbación emotiva o es menor; se producen verdaderos estados alucinatorios; él dice que ha asistido a la catástrofe de Ancy- le Foranc, en 1918, y un testigo, hombre culto y sin taras psíquicas, refería después de salir del túnel, que había retirado de entre las astillas de su vagón dos cabezas cortadas, y precisamente ese coche no había sufrido daño alguno. En análogas circunstancias se ha visto a un ingeniero tomar carrera desenfrenada a través de los campos, por creer que la locomotora le perseguía. Tales testigos confunden sus alucinaciones con las percepciones exactas, y sostienen como verídicas las versiones menos probables. ¿No recuerda ese pobre apuntador del trágico teatro, que según las informaciones anda medio desnudo y sin oriente por las calles de Madrid, a ese ingeniero despavorido?.

 

No es preciso, dice Locard, que el acontecimiento anormal amenace directamente al testigo. Basta que sea trágico o excepcional para que arrebate al que lo presencie el control perceptivo. Él asistía a una ejecución con otros magistrados; les preguntó después del suplicio de qué color eran los guantes del verdugo; las respuestas fueron: blanco, negro y gris. El verdugo llevaba las manos desnudas.

 

Traduciéndose esta enorme perturbación emotiva en los testigos presenciales de las grandes catástrofes, ningún relato reflejará la realidad. La espantosa escena del incendio queda inédita. El periodista; sobrecogido de terror  y tembloroso de emoción; ha escrito páginas escalofriantes. Pero la realidad, la espantosa realidad, ha sido superior a lo imaginado. El cruel dolor, la agonía horrorosa, el adiós a la vida de esos infortunados queda en la penumbra del insondable drama humano. Sólo nos queda por ello proporcionar el consuelo a la magnitud de la tragedia.

 

Antonio Dubois.

 

Conservo el periódico completo que prácticamente está dedicado en exclusiva al incendio del teatro Novedades.

El titular principal de la portada: “La catástrofe de Novedades. El entierro de algunas de las víctimas constituye una imponente manifestación de duelo. El pueblo exterioriza su dolor. Nuevas noticias e interesantes detalles del siniestro. Aparecen más cadáveres y mueren algunos de los heridos”.

 

TEATRO NOVEDADES

 

Situado en la calle Toledo con vuelta a la calle de las Velas –hoy López Silva-, fue construido en 1857 sobre el solar de un antiguo cuartel de caballería, que posteriormente acogió el Circo Olímpico, un teatro de aficionados y circo ecuestre.

Inaugurado el 13 de septiembre de 1857 con la representación de la obra de Lope de Vega “El mejor alcalde, el Rey” -a la que asistió la reina Isabel II-, se trataba de un teatro de buenas proporciones en su interior (escenario de buena amplitud y capacidad para 1.500 espectadores), aunque con una pésima comunicación con el exterior a base de corredores estrechos y sin salida de emergencia.

Después de una larga andadura de cerca de 70 años, en la que no faltaron conocidos estrenos del género chico, el 23 de septiembre de 1928, mientras se representaba la zarzuela «La mejor del puerto», se produjo un espectacular incendio en el que murieron más de 80 personas. El teatro quedó totalmente destruido y no se volvió a reconstruir.

 

http://www.madridhistorico.com/seccion7_enciclopedia/index_enciclopedia.php?id=T&idinformacion=522&pag=2

 

LA LIBERTAD (DIARIO)

La Libertad fue un periódico de tono progresista, obrerista, socializante, muy popular, ameno y de fácil lectura que fue fundado en 1919 por redactores de El Liberal como consecuencia de una huelga de periódicos. Entre los redactores fundadores se encontraban Zozaya, Oteyza y Répide.

Fue uno de los periódicos que acogió más negativamente a la Dictadura de Primo de Rivera, por su inspirador, Santiago de Alba. En marzo de 1925 cambia de empresa al grupo financiero March, que también se hizo con Informaciones. Mantuvo una postura de oposición a la Dictadura y en 1928 se declaraba republicano. Fue el diario de izquierdas de Juan March, en tanto que Informaciones era el de derechas.[1] March se desprendió del periódico en mayo de 1934, momento a partir del cual el periódico defiende a los políticos del primer bienio y extrema su postura izquierdista, sobre todo a partir del triunfo del Frente Popular.

Mantuvo con El Liberal una seria competencia por ganarse el crédito de los lectores además de una demanda por plagio acusados de copiar las secciones, la maquetación, la distribución de las páginas e intentar aprovecharse de los cauces de distribución[2]

Se apuntó notables éxitos informativos:

http://es.wikipedia.org/wiki/La_Libertad_(diario)

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