POEMAS DE LUÍS CERNUDA

POEMAS DE LUIS CERNUDA

 

Esta semana del 10 al 15 de noviembre de 2008, he estado releyendo algunos poemas de Cernuda.

Siento que sus palabras expresan, de forma limpia, coherente y dolorosa, lo que siento en estos momentos de angustia, entre la realidad de la ausencia de Manolo y el deseo de mantener viva su memoria.

 

Así, como recitan los versos de Cernuda, mi amor es como “un deseo que no cesa, un grito que se pierde y clama al mundo sordo su verdad implacable”.

Aguardo “en vano ante el umbral de un sueño la ilusa confianza”.

Ahora ya no ignoro “que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe, una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe”. Y mi “angustia se abre paso entre los huesos, remonta por las venas hasta abrirse en la piel”.

Quisiera decirle que le quiero “más allá de la vida”, “más allá del amor”.

Tras 18 años de felicidad he sabido del “color amargo” de la vida que, como el mar, canta “tempestades, estruendos desbocados bajo cielos con sombra, como la sombra misma, como la sombra siempre rencorosa de pájaros estrellas”.

 

XVI (DONDE HABITE EL OLVIDO)

 

No hace al muerto la herida,

hace tan sólo un cuerpo inerte;

Como el hachazo al tronco,

despojado de sones y caricias,

todo triste abandonado al pié de cualquier senda.

 

Bien tangible es la muerte.

Mentira, amor, placer no son la muerte.

La mentira no mata,

aunque su filo clave como puñal alguno;

El amor no envenena,

aunque como un escorpión deje sus besos;

El placer no es naufragio,

aunque vuelto fantasma ahuyente todo olvido.

 

Pero tronco y hachazo,

placer, amor, mentira,

beso, puñal, naufragio,

a la luz del recuerdo son heridas

de labios siempre ávidos;

Un deseo que no cesa,

un grito que se pierde

y clama al mundo sordo su verdad implacable.

 

Voces al fin ahogadas con la voz de la vida,

por las heridas mismas,

igual que un río, escapando;

Un triste río cuyo fluir se lleva

las antiguas caricias,

el antiguo candor, la fe puesta en un cuerpo.

 

No creas nunca, no creas sino en la muerte de todo;

Contempla bien ese tronco que muere,

como tus ojos, como tus deseos, como tu amor;

ruina y miseria que un día se anegan en inmenso olvido;
dejando, burla suprema, una fecha vacía,

huella inútil que la luz deserta.

 

Luís Cernuda 1933

 

EL INTRUSO

 

Como si equivocara el tiempo

su trama de los días,

¿vives acaso los de otro?,

extrañas ya la vida.

 

Lejos de ti, de la conciencia

desacordada, el centro

buscas afuera, entre las cosas

presentes un momento.

 

Así de aquel amigo joven

que fuiste ayer, aguardas

en vano ante el umbral de un sueño

la ilusa confianza.

 

Pero tu faz en el alinde

de algún espejo, vieja

hosca, abstraída, te interrumpe

tal la presencia ajena.

 

Hoy este intruso eres tú mismo,

tú, como el otro antes,

y con el cual sin gusto inicias

costumbre a que se allane.

 

Para llegar al que no eres,

quien no eres te guía,

cuando el amigo es el extraño

y la rosa es la espina.

 

Luís Cernuda. 1949

 

NO DECÍA PALABRAS

 

No decía palabras,

acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,

porque ignoraba que el deseo es una pregunta

cuya respuesta no existe,

una hoja cuya rama no existe,

un mundo cuyo cielo no existe.

 

La angustia se abre paso entre los huesos,

remonta por las venas

hasta abrirse en la piel,

surtidores de sueño

hechos de carne en interrogación vuelta a las nubes.

 

Un roce al paso,

una mirada fugaz entre las sombras,

bastan para que el cuerpo se abra en dos,

ávido de recibir en sí mismo

otro cuerpo que sueñe;

mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,

iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

 

Aunque sólo sea una esperanza,

porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

 

Luis Cernuda.1931

 

TE QUIERO

 

Te quiero.

 

Te lo he dicho con el viento,

jugueteando como animalillo en la arena

o iracundo como órgano tempestuoso:

 

Te lo he dicho con el sol,

que dora desnudos cuerpos juveniles

y sonríe en todas las cosas inocentes;

 

Te lo ha dicho con las nubes,

frentes melancólicas que sostienen el cielo,

tristezas fugitivas;

 

Te lo he dicho con las plantas,

leves criaturas transparentes

que se cubren de rubor repentino;

 

Te lo he dicho con el agua,

vida luminosa que veía un fondo de sombra;

 

Te lo he dicho con el miedo,

te lo he dicho con la alegría,

con el hastío, con las terribles palabras.

 

Pero así no me basta:

Más allá de la vida,

quiero decírtelo con la muerte;

Más allá del amor,

quiero decírtelo con el olvido.

 

Luís Cernuda 1931

 

NO INTENTEMOS EL AMOR NUNCA

 

Aquella noche el mar no tuvo sueño,

cansado de contar, siempre contar, a tantas olas,

quiso vivir hacia lo lejos,

donde supiera alguien de su color amargo.

 

Con una voz insomne decía cosas vagas,

barcos entrelazados dulcemente

en un fondo de noche,

o cuerpos siempre pálidos, con su traje de olvido

viajando hacia nada.

 

Cantaba tempestades, estruendos desbocados

bajo cielos con sombra,

como la sombra misma,

como la sombra siempre

rencorosa de pájaros estrellas.

 

Su voz atravesando luces, lluvia, frío,

alcanzaba ciudades elevadas a nubes,

cielo Sereno, Colorado, Glaciar del Infierno,

todas puras de nieve o de astros caídos

en sus manos de tierra.

 

Mas el mar se cansaba de esperar las ciudades,

allí su amor tan sólo era un pretexto vago

con sonrisa de antaño,

ignorado de todos.

 

Luís Cernuda 1929

 

Textos extraídos del libro “Antología poética, Luís Cernuda”. Introducción y selección de Rafael Santos Torroella, Editorial Plaza y Janés, 1978.

 

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