NOCHE EN BLANCO 2007

Viernes 29 de agosto de 2008

 

He estado en Caixaforum  viendo las exposiciones de Charlie Chaplin y de Musha, he descubierto cosas muy interesantes que la vez que fui con J C y V no tuve tiempo de ver, por ejemplo la foto de la película “Armas al hombro” que sirve de base al cartel que tengo con el texto “Nunca ha habido una guerra buena, ni jamás una paz mala”  (no sé si cito correctamente), y la película de animación de Fernand Leger, así como algunos videos que he visto tranquilamente sentándome.

A la vuelta he pasado por la filmoteca para recoger el programa de Septiembre y he descubierto que el día 13 se celebra de “Noche en Blanco”. Ya he llamado a M para decírselo e intentar quedar para estar juntos esa noche.

 

En la línea de recordar los buenos momentos de nuestra historia reciente voy a intentar describir lo que vivimos en la anterior edición de “La noche en Blanco”

Habíamos ido a ver una exposición en el Círculo de Bellas Artes, no recuerdo sobre quien, pero al salir vimos a gente que preguntaba por las actividades de la noche en blanco y nos enteramos de que iban a permitir subir a la terraza. Nos esperamos hasta que abrieron y subimos, en el último piso había un ascensor y Manolo se quedó esperándolo, yo subí las escaleras a pié, al final Manolo también subió a pié porque el ascensor había tardado mucho en llegar, llegó cansado porque creía que iban a ser mucho menos escalones. Estaban preparando bar y música, pero a nosotros lo que nos fascinó fue la vista, estábamos a los pies de la Atenea y podíamos ver varios edificios de la ciudad iluminados con luces de colores especiales para la celebración, en la calle Alcala y la plaza de Cibeles se acumulaba un montón de personas, no sabíamos qué iban a ver.

Hablamos por el móvil con Pedro y Marilines y les dijimos que quedáramos. Al bajar de la terraza fuimos a ver lo que había en Cibeles, resultó que era una exposición en el cuartel general, decidimos entrar, para mí fue una situación extraña, era la primera vez que entraba en un cuartel y voluntariamente. Había diferentes instalaciones a lo largo de un recorrido entrando por una de las puertas y saliendo por la otra, eran obras con objetos y fotografías, interesantes. Una banda militar estaba tocando, pero pasamos rápidamente, no me gustaba nada la idea de escuchar himnos a una banda militar.

Al salir comenzó a llover y decidimos entrar en el metro y venir a casa, aquí estuvimos tomando algo de cena y mientras tanto cayó un diluvio, pensamos que ya no volveríamos a salir, pero al final escampó y decidimos volver a salir, hablamos con Pedro que estaban en un atasco intentando entrar en Madrid y quedamos en vernos en el Conde Duque.

En el Conde Duque había varias exposiciones y un concierto. Recuerdo a un señor con un carrito que se titulaba algo así como “museo de la historia de Madrid” con fotografías de los bombardeos de la guerra, libros y una maqueta. Recuerdo una pareja haciendo una performance  metidos en unas bolsas de basura, al final con las bolsas hacían unas esculturas y las pintaban con spray y las subastaban. También recuerdo un espacio con una mesa y la cámara donde podías pintar y lo que ibas creando se iba proyectando, yo estuve jugando con unos zapatitos que había cogido de la instalación más grande y deslumbrante, Manolo me hizo alguna foto aunque a mi me habría gustado que hiciera una foto a la proyección. Otra instalación era una discoteca que para funcionar debían generar electricidad los propios espectadores que voluntariamente se movieran en unas bicicletas estáticas, cuando más gente estaba en las bicicletas se encendían muchas luces, había un pinchadiscos que movía el plato de discos con otra bicicleta, todo fascinante.

También había un concierto de piano con proyecciones. Cuando lo estábamos viendo aparecieron Extremera y M.

Pero lo que más nos gustó fue una inmensa instalación con ropa y zapatos, había paneles con ropa haciendo gradaciones de colores, zapatos haciendo caminos, pero también montones de ropa y zapatos con carteles donde invitaban a cogerlos, disfrazarse, llevárselos… Había gente que se metía entre los montones para revolver y escoger algo con lo que disfrazarse o llevarse en una bolsa a casa. Extremera se cogió varias prendas, yo había cogido antes de llegar ellos unos zapatitos, después escogí  un mono de esquiar. Era todo una feria, me encontré con una compañera del colegio incrédula porque no sabía si se podrían llevar las ropas o no. Lo pasamos francamente bien.

 

Después decidimos coger un taxi para ir hasta el Matadero.

Como no dejaban entrar bebidas en el centro, había varios grupos de jóvenes haciendo botellón en la entrada.

Había una exposición que entre otras obras incluía una bicicleta que me recordó la performance de Juan Carlos con el grupo de Patafísicos en honor a la rueda de bicicleta de Duchamp. Vimos una obra de teatro de ambiente necrolófilo, pero tragicómico. También había varias proyecciones sobre palabras.

Pero lo que más nos llamó la atención fue ver a lo largo de toda una pared del centro cultural, una serie de jóvenes orinando. Parecía otra instalación, visualmente era divertido aunque pensamos que después el olor sería insoportable.

Cuando salimos había una gran cantidad de jóvenes queriendo entrar y no se le permitía porque ya había demasiada gente dentro, suponemos que iba a comenzar algún concierto de música juvenil porque incluso algunos estaban saltando la tapia.

Finalmente cogimos el autobús especial de la Noche en Blanco que nos trajo al centro. Recuerdo que en autobús que iba repleto de gente, había un grupo de chicas jóvenes contando chistes eróticos y canciones eróticas del tipo “¡Cuanta ramera, que mira cuanta ramera!” (con música de “Guantanamera”).

Creo recordar que tomamos unos helados en la heladería de Vergara y nos despedimos.

 

Lo pasamos estupendamente bien esa noche y nos recogimos muy tarde especialmente para mí que no gusto de trasnochar, pero también para Manolo que terminó agotado.

He realizado algunas esculturas con los zapatitos pero he tirado alguna y el resto de zapatitos y el mono de esquiar el día que hice limpia en el taller.

Tengo aquí una escultura como recuerdo de aquella noche.

 

En esta edición me gustaría disfrutar como homenaje a la memoria de Manolo.

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