OLGA BILLOIR

OLGA BILLOIR

Obra de Olga que tenemos en el comedor

Recordamos que la primera muestra del Grupo 6 se efectuó en 1985 en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de Buenos Aires, con el siguiente título: “Intuiciones, Intenciones, Impresiones”. Fue el comienzo promisorio de un conjunto de artistas integrado por Alicia Díaz Rinaldi, Matilde Marin, Graciela Zar, Zulema Mazza, Mabel Eli y Olga Billoir, grupo que avanzó con decisión la propuesta de trabajar libremente con predominio de la expresión y de una firme exigencia técnica: La del grabado.

Casi inmediatamente, en el mismo año le siguió la presentación en el Museo de Arte Contemporáneo de Asunción, Paraguay, luego en el 86 en el Museo Eduardo Sívori, Centro Cultural Recoleta. Fueron las primeras de una serie sucesiva de muy importantes exposiciones en el país y en el exterior.

Hoy es posible decir que se trata de un grupo histórico. Ha hecho historia de las artes plásticas, de modo particularísimo en el grabado. No sería conveniente, en la actualidad, dejar de reconocer el enorme interés de esta técnica en nuestra experiencia contemporánea, mediante su extrema ductilidad con posibles efectos múltiples. Reteniendo, en si misma, la autonomía de procedimientos de antigua estirpe y muy honrosa trayectoria, el grabado resulta, en nuestros días, fácilmente “contaminante”, propenso a desbordar límites y a introducirse en otras áreas artísticas que, por otra parte, también perdieron la típica “insularidad” estética de otros tiempos. Gracias al clima actual, el grabado puede propiciar mixturas interesantísimas, antes impensadas.

Lo cierto es que el grupo supo introducir su precisa operatividad en el muy amplio circuito del arte con una propuesta innovadora, creativa, fundamentalmente de gran experimentación, tanto en la técnica como en los soportes. Esta asociación de artistas inventó otra imagen del grabado, incluyó las instalaciones y la puesta en forma en contextos alternativos. Creó, de esta manera, el concepto de grabado como objeto, portador de una presencia inédita así como la de los papeles hechos a mano, de grandes formatos. En el año 87 el grupo es invitado especial a la Bienal Internacional de Valparaíso, en el 88 es invitado de Honor, por Mari Carmen Ramírez, a la séptima Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano del Caribe, en el Museo de la Universidad de Puerto Rico. Posteriormente, la Universidad de Salamanca realiza una gran muestra del Grupo y una edición especial de sus grabados.

En todas estas ocasiones puntualizamos la ruptura de conceptos tradicionales, así como cabe anotar la cordial aceptación del público y de la critica ante una evidencia: el grabado forma parte, ahora, de nuestra producción contemporánea junto a otras experiencias de vanguardia.

La creación del Grupo 6 fue un punto firme, abrió camino a nuevas generaciones e impulsó la creación de direcciones renovadas. En 1987 hay un momento de inflexión dentro del Grupo, la artista Mabel Eli se retira e ingresa Oscar Manesi que permanece hasta la disolución de ésta asociación en 1989.

Ellos han operado y trascendido nacional e internacionalmente. Hoy cada una de estas personalidades es reconocida en forma individual ya con vasta trayectoria, muy calificada, con el mismo espíritu innovador que las caracterizó desde el comienzo, con un plus, el de la experiencia adquirida en recorridos irrepetibles y profundamente personales”.

Rosa María Ravera, Curadora

http://o-culto-sitiocultural.blogspot.com/2008/10/inauguracin-muestra-del-grupo-seis.html

Conocimos a Olga a través del Grupo Surrealista de Madrid. Una vez más debo constatar que Aranda había conocido la actividad de este grupo desde sus comienzos,como he podido constatar en su correspondencia con Cesariny, y tras su fallecimiento y el inicio de mi convivencia con Manolo, el grupo contactó con nosotros.

Comencé a colaborar con el grupo en 1992, con la “Exposición Surrealista” que mostramos en “Estudio Áncora”, Olga aún no estaba con nosotros.

Pero ya en 1994, Olga y Jorge Kleiman, otro de nuestros entrañables amigos de Argentina, participaron en “Ensanchamiento del mundo” en la Galería el Progreso.

Y a partir de aquí se fue forjando nuestra amistad. A Manolo siempre le gustó la obra de Olga. Y su personalidad. Como era tan buen conversador solían charlar largo tiempo sobre Argentina, a donde a Manolo le hubiera gustado ir en algún momento y sobre la dictadura.

Recuerdo una anécdota que emotivamente quiero dejar por escrito. Fuimos Manolo, Olga y yo a Zaragoza para asistir a la inauguración de una exposición de West. No recuerdo la fecha. Conducía Manolo, habíamos salido tarde y se nos hizo de noche. El piloto que anuncia que nos quedamos sin gasolina no funcionaba aunque la aguja indicaba que no teníamos, pero Manolo contaba con que aún habría suficiente para llegar. El coche se paró en medio de la autovía. Yo tomé el arcén y empecé a caminar al encuentro de una gasolinera, dejando a Manolo y Olga en el coche. Encontré pronto la gasolinera, compré y al iniciar la vuelta me encuentro con Manolo que llega en un coche de la Guardia Civil que le habían ayudado a llegar, pero… ¡¿Has dejado sola a Olga?!. Manolo no se lo había pensado. La Guardia Civil nos llevó de vuelta al coche y allí estaba Olga encerrada esperándonos.

Desgraciadamente se la llevó un cáncer con el que estuvo luchando mucho tiempo con tratamientos de quicio y radio que le dejaban muy decaída. A veces coincidía que la llamábamos para quedar o charlar un día en que acababa de sufrir un tratamiento y no podía atendernos, estaba deshecha. Sin embargo a los pocos días la volvíamos a llamar y nos atendía con frescura, desparpajo y animosidad.

La recuerdo como una mujer encantadora. Recuerdo que una Nochevieja nos invitó a cenar y tomar las uvas en su casa frente al Retiro, junto a otros amigos , incluido por supuesto Kleiman, lo pasamos muy bien, bailando, charlando divertidos, contando chistes. Me llamaron la atención sus mesas con piernas de mujer empapeladas con papel de periódico.

Tras su fallecimiento en 2002, me reuní con un grupo de alumnas y amigas suyas y como homenaje les regalé este poema:

EN UN AMANECER VERDE

El Sol pugnaba tras un horizonte de bloques enramados,
posiblemente muchos de nosotros aún dormíamos.
Y allí estaba ella,
bella,
Billoir,
sus ojos claros de Luna.

Ayer se fue,
pero no volvió a su Argentina,
tal vez a ninguna parte.
Nos dejó sus muebles imposibles con piernas de mujer empapeladas con noticias,
nos dejó sus planetas imaginarios con manchas metafóricas,
nos dejó sus poemas japoneses de papel artesano.

Ayer se fue,
pero no volvió a su Argentina,
tal vez a ninguna parte.
Nos dejó sus flores en el rocío emocionado de la madrugada,
nos dejó su ventana abierta frente al parque del Buen Retiro,
nos dejó su mirada de papel de aluminio con brotes de soja.

Ayer se fue,
pero no volvió a su Argentina.
Voló al Universo de los verdaderos forjadores de lunas,
los que con sus manos y sus voces son capaces de inventarse otro Universo.
Voló con la libertad de los verdaderos sopladores de semillas,
que las esparcen, volanderas hojas,
entre abonados corazones de poesía.

Ayer se fue ella,
bella,
Billoir,
sus ojos claros de Luna.
Posiblemente muchos de nosotros aún dormíamos, aún dormimos, dormiremos,
mientras el Sol pugnaba tras un horizonte de bloques enramados
en un amanecer verde.

G. Bruno- Septiembre 2002.

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4 comentarios so far »

  1. 1

    Querido Pedro: mil gracias por tus bellos recuerdos y por el conmovedor poema a Olga. Un gran abrazo emocionado Jorge Kleiman.

  2. 2

    Querido Pedro: es mi obligación aclarar un pequeño error en tu reseña: ni Olga ni yo nos fuimos de Argentina huyendo de la dictadura militar. Ambos estábamos totalmente en contra de esa dictadura y nos horrorizaban sus ideas y procedimientos, pero nuestra emigración, que sucedió en momentos diferentes, obedeció a otros motivos. En el caso mío, debido a que al encontrarnos en Buenos Aires en 1986, decidimos ir a vivir juntos en Madrid, donde ella residía ya desde hacía unos doce años. Yo emigré entonces en 1987, época en que Argentina había vuelto a la democracia, gobernada por el Dr. Raúl Alfonsín. Unabrazo grande Jorge Kleiman.

  3. 3

    Natalia said,

    Bruno, no sabía que Olga había fallecido.
    La conocí hace muchos años a través de la Galería La Kábala que llevaba Julieta garcía Ochoa.
    Y en un viaje que hicimos a Lisboa un grupo de pintores de La kábala y yo iba también Olga, ella y yo compartimos habitación e hicimos amistad. Tengo fotos de ella y con ella en ese viaje.
    También hay fotos en vuestra casa una noche en la que también estaban Philip y mis padres.
    natalia

  4. 4

    Dante Alejandro Colombo said,

    Supe de su muerte en 2005, en ocasión de visitar la tumba de su padre, mi querido tío Alberto, en los campos que la vieron nacer, y crecer junto a mi madre: Mones Cazón, Pcia. de Bs. Aires. La última ves que la ví en Belgrano, me dijo : vení a buscar un cuadro cuando quieras!!!!, y eso fue hacia fines del 60….Que habrá sido de sus hijos, Fabia y Rodrigo…..Mi madre, su tia, vivió sus últimos años preguntándose : que será de Olga, nunca más supimos de ella.Cuando estuve en Barcelona en 1979, llevaba su dirección para visitarla, pero el barco en que viajaba ( Eugenio C), sólo se detuvo unas horas….Me hace feliz que la recuerden con cariño!


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