1965 VIAJE EN DAUPHINE A SUIZA

1965 VIAJE EN DAUPHINE A SUIZA

El Renault Dauphine (delfina en francés) se presentó en el Salón de Ginebra en 1956. Se fabricó en Francia entre 1956 y 1968. El vehículo presentado poseía un motor tipo Ventoux trasero de 4 cilindros, 845 c.c. y una potencia de 26 CV, y su velocidad final era de 117 Km/h. Era un vehículo creado para la familia, ya que posee 4 puertas, aunque también tuvo logros deportivos de importancia como el rally Monte Carlo.

El Renault Dauphine, es presentado en Marzo de 1956 con una gran espectacularidad simultáneamente en la mayoría de los países de Europa. El proyecto 109 que da origen al Dauphine, es iniciado en 1951, y fue la continuación y la mejora del Renault 4 CV del que hereda su solución “todo atrás”. Dotado de una línea realmente bonita, realizada por Barthaud y Ousset con la colaboración del carrocero italiano Ghia, deriva de su hermano mayor el Fregate, y proporciona una capacidad mayor y un mejor confort que su “padre” el cuatro-cuatro. La saga de los motores traseros sería continuada en 1962 por su sucesor, el Renault 8.

La versión Ondine, aparecida en 1960, fue realizada en un plan más lujoso, pinturas metalizadas, embellecedores, tapicerías, etc. En el plano mecánico la versión, a excepción de las primeras unidades, venía dotada de la caja de cuatro velocidades del Gordini.

El modelo Gordini es una versión pseudo deportiva del modelo normal (Dauphine), retocando la culata, las válvulas y el carburador para aportarle seis caballos suplementarios. Debía su nombre al ingeniero que diseñó la transformación: Amadeo Gordini.

Renault intentó con este modelo el asalto al mercado americano, realizando un esfuerzo comercial para extenderse en los Estados Unidos. A pesar de la buena voluntad, el experimento terminó en fracaso, motivado principalmente por la desconfianza del cliente americano a no disponer de un servicio técnico en las cercanías y depender de la, por entonces, lejana Europa. Sin embargo, a pesar de ello, el Dauphine fue el partícipe de la expansión mundial de Renault, ideada bajo la presidencia de Pierre Dreyfus, y del afianzamiento de La “Régie” como empresa multinacional. Se fabricó bajo licencia en la italiana Alfa Romeo y en la Willys brasileña, además de los montados en Valladolid, Santa Isabel (Argentina)y Bélgica

En 1968 dejó de comercializarse después de haberse realizado 2.120.220 ejemplares

http://es.wikipedia.org/wiki/Renault_Dauphine_y_Gordini

 

El primer coche que tuvieron Manolo y Aranda, ya es historia, al igual que la Lambretta, me he apoyado en la enciclopedia Wikipedia, para introducir este coche en la biografía de Manolo.

 

El primer viaje que hicieron sólo aparece reseñado en el cuadernillo de “Viajes” con la escueta nota: “Suiza, en coche propio: Ginebra- Laussanne.

 

Yo recuerdo que me contó algunas anécdotas relacionadas con los viajes a Suiza, que han sido varios.

Uno de los viajes lo hizo con compañeros del trabajo para realizar un cursillo relacionado con un nuevo cerebro electrónico, fue un viaje incómodo, muchos kilómetros, cinco personas en el coche, conduciendo siempre él, llegar, asistir al cursillo y volverse inmediatamente.

Habitualmente cuando tenían un cursillo fuera de España, él solía salir unos días antes o se quedaba unos días después para visitar la ciudad. Y en ocasiones se le sumaba Aranda.

 

En una ocasión me contó que en una cuesta completamente llena de nieve y hielo, patinó el coche y se fue marcha atrás hasta el otro lado de la calzada donde colisionó con un coche que estaba aparcado.

Las anécdotas relacionadas con la nieve en Suiza son muy habituales. Cuando estuvimos juntos, en 1992, el 14 de Abril decidimos hacer una larga excursión pasando a Italia para ver la ciudad de  Domodossola. Y terminamos en Realp donde dormimos bloqueados por la nieve. Esta fue una excursión muy curiosa, durante todo el camino fuimos viendo que había carteles anunciando que las carreteras estaban cortadas, con el mapa intentábamos regresar a Verbier, además no podíamos creernos que en un país tan organizado como Suiza no hubiera un paso abierto. Y en efecto no lo había, terminamos en un hotelito de montaña donde las camareras estaban maravilladas porque nunca habían visto a unos turistas españoles en esas latitudes. Creo recordar que cenamos muy bien. Fue toda una aventura.

 

Siento no tener más información sobre el viaje en el Dauphine, pero sobre todo me interesaba resaltar que habían comprado este coche y Manolo hablaba de él con mucho cariño.

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