2001 MARRUECOS

2001 MARRUECOS

 

No tengo reseñas sobre este viaje, me guiaré someramente por las fotos y por los recuerdos que tengo.

Era  Semana Santa a éste lado del estrecho, ninguna festividad en principio al otro lado. Precisamente uno de los objetivos que nos marcamos en este viaje era huir de las celebraciones religiosas que año tras año nos acosan en estos días.

Fuimos en mi coche, un SEAT Ibiza, 1.2, comprado de segunda mano hacía bastante tiempo, pero que funcionaba de maravilla y nos llevó por todo el país incluyendo el Atlas, sin ningún incidente. Llegamos a Ceuta, donde comimos, dimos un paseo por la ciudad, descubriendo la mezcla de culturas, junto a establecimientos, restaurantes y edificios de arquitectura española, nos encontrábamos con mezquitas y multitud de personas de tez oscura ataviadas con chilabas, incluyendo los típicos vendedores de alfombras que entraban en el restaurante con la alfombra al hombro.

Nos acercamos a la frontera conduciendo Manolo, y descubrimos una inmensa cola de coche de españoles queriendo huir como nosotros. Al final de la cola estaba la aduana. Podíamos ver a grupos de personas harapientas sentadas por los laterales con hatillos, esperando una oportunidad para cruzar a España, algún joven perseguido por un policía porra en mano, un ambiente poco agradable.

La cola no se movía y unos jóvenes se acercaban a los coches con los documentos que se requerían en la mano, se ofrecían para abreviar los trámites. Manolo le preguntó a uno y el chico le pidió nuestros pasaportes. Le dijimos que no. Pero veíamos que otros conductores sí que lo hacían. Manolo se bajó del coche y se acercó a la ventanilla de la aduana con los pasaportes, yo me senté al volante.  Pasaba el tiempo y Manolo no regresaba. Yo estaba muy nervioso con las escenas de persecuciones y los jóvenes rondándonos. Los coches avanzaban y yo iba acercándome hasta que le divisé, me vino a informar de que había varias ventanillas, sellaban en una, te mandaban a la otra, la otra decía que el sello estaba mal, te mandaban otra. Creo que llegaríamos a la aduana como a las 17:00h y saldríamos de allí como a las 21:00, empezaba a oscurecer. Empezamos a temer que no encontraríamos alojamiento, Manolo quería avanzar hasta Tetuán, pero era casi de noche y de repente vimos unas luces muy llamativas al borde de la carretera, era el hotel Kabila, decidimos preguntar y tenían habitación. Fue el mejor hotel del viaje, cada habitación era un pequeño chalet con jardín y aparcamiento particular frente a la puerta, vistas, decoración tradicionalista pero moderna, con todas las comodidades.

A la mañana siguiente, tras disfrutar del desayuno, de las vistas, de la piscina y del jardín salimos hacia Tetuán, estábamos muy cerca.

 

“Tetuán es la capital del Norte de Marruecos

Localizada cerca de las montañas del Rif, está rodeada por un marco incomparable. Los alrededores de Tetuán son muy verdes, un verde fusionado con naranja rodeado de cipreses que contrastan con las viviendas blancas de la zona.
 El centro de la ciudad es una HERMOSA mezcla de pequeñas plazas y calles estrechas tortuosas con paredes blancas, donde se puede disfrutar cada minuto que pasa.
Por las mañanas, usted verá a las mujeres locales, vestidas en colores ostentosos con amplios sombreros de paja, vendiendo su mantequilla en los puestos del mercado… miel, verduras e hierbas se venden a ritmo animado, alborotándose la muchedumbre.
Hassan la Plaza Hassan II es localizada en el corazón de la ciudad donde las viejas partes y las modernas convergen. Esto se parece muchísimo Andalucía con sus fuentes, quioscos y puestos de flores. Es el punto de encuentro habitual.

Tetuán es uno de los principales centros culturales de Marruecos, la ciudad posee innumerables monumentos que datan de siglos atrás. Esta es casa de califas, donde sus majestades representaban la forma de vida, un claro ejemplo de arquitectura hispano-marroquí que fue construido en el siglo XVII y restaurado en 1948. El Palacio continúa con sus caracteres originarios del siglo XVII.
De Tetuán también hay que destacar el colegio de arte marroquí y el colegio de las finas artes, el conservatorio, las plazas pequeñas, la mezquita y por último, reseñar que cada calle de Marruecos está marcada por el gremio comercial. Por ejemplo, la calle de tintoreros linda con los de escopeteros, no lejos de calles de joyeros y tejedores.”

http://maroc.costasur.com/es/tetouan.html

Me voy a ir ayudando de los comentarios encontrados en la página de “maroc.costasur”, porque es realmente lo que veíamos, el verde en el camino antes de llegar, los monumentos, el laberinto de calles. Yo al principio tenía miedo de adentrarme y no encontrar una salida, Manolo en cambio era mucho más lanzado, sin miedo recorrimos plazas, calles, tiendas. Lo mismo en cualquier ciudad del mundo, pero según mi criterio más arriesgado en las ciudades árabes donde el centro popular, turístico y comercial  es una medina tan laberíntica.

El día siguiente viajamos hasta Fez, a mi me gustó porque además de la belleza de sus edificios, me tranquilizó su medina, era una calle recta estrecha y larga. A lo largo de la cual encontramos las mezquitas y otros monumentos además de un continuo comercio a ambos lados.

“Fez es la más antigua y medieval ciudad del Mundo, está considerada como la capital espiritual, religiosa y cultural de Marruecos.

Fue la capital de Marruecos durante 400 años, siendo el centro cultural y universitario de Marruecos.
 La ciudad de Fez es como un museo viviente, con su arquitectura antigua intacta pese al paso del tiempo, y con una vitalidad asombrosa.
Fez es una ciudad que pese al paso de los años se mantiene intacta, mantiene su encanto, su cultura, sus vistas y sus tradiciones, algo que lleva así siglos y siglos, es como un viaje al pasado.
Los mejores sitios para visitar en Fez son la Mezquita de Kairouine,, el centro del aprendizaje islámico desde hace más de 1.000 años, un colegio islámico también, el cuarto de curtidores y el Palacio Real entre otras cuestiones.”

 http://maroc.costasur.com/es/fez.html

A lo largo del viaje solíamos encontrarnos con niños que se nos acercaban y hablándonos en español se nos ofrecían como guías, por supuesto ni queríamos contratar menores ni necesitábamos más guía que el instinto de Manolo que se desenvolvía perfectamente en cualquier ciudad del mundo. Además ya había visitado Marruecos con A y estábamos siguiendo el mismo esquema que en su anterior viaje. En Fez me compré un tradicional sombrero troncocónico rojo, recuerdo que después de que Manolo estuvo regateando media hora con el tendero, encontramos a pocos metros el mismo sombrero más barato.

Manolo compró una bella tabla pirograbada con una mano de Fátima que tenemos en Úbeda.

También compramos la tortuga que llamamos “Fez” y que tenemos en Úbeda, era muy pequeñita, ahora es tres veces más grande, se pasó todo el viaje correteando por el coche comiendo lechuga.

Llegamos a Meknés:

“Meknes fue conocida como la “Versalles de Marruecos”, y es una de las ciudades más imperiales de Marruecos.

Meknes fue fundada en el Siglo XI por los Almoravíes. Inicialmente fue un destacamento militar. En 1672 se convirtió en la capital de Marruecos bajo la batuta del sultán Ismail.
 
El centro de la ciudad es un área de mucha actividad, rodeada por monumentos antiguos y extravagantes palacios. Aquí es donde se fabrican aceites, vinos y cereales entre otras cosas. Se trata de un auténtico supermercado marroquí.

Cerca de Meknes encontramos Volubilis, las ruinas romanas más importantes de Marruecos. Una cita obligada. “

http://maroc.costasur.com/es/Meknes.html

En casi todas las ciudades que visitamos solíamos dejar el coche en la calle, un joven con distintivo de aparcacoches nos pedía una propina y nos lo cuidaba. En la primera ocasión, dejamos el coche junto a muchos otros, no nos fiábamos de que el joven se ocupara más de cinco minutos, sin embargo al volver al final de la tarde nos encontramos que estaba mi coche solo, con el joven que me lo había lavado, le di otra propina por el servicio. En general la gente en las ciudades es simpática y servicial.
Fuimos a visitar las ruinas romanas de Volúbilis:

“A unos 33 km de Meknés se sitúan las mayores y mejor preservadas ruinas romanas de Marruecos. La ciudad llamada Volúbilis fue construida en los siglos II y III en un emplazamiento anterior de los mercaderes cartagineses que habían dejado sus huellas sobre el 150 antes de Cristo.”

http://essaouira.costasur.com/es/volubilis.html

Muy interesante, aunque en realidad es poco lo que queda, recuerdo que Manolo comentó que lo importante era estar pisando un lugar tan histórico, con tanta antigüedad. Nos gustó el arco que se conserva muy bien, alguna entrada con columnas, desde luego los grandes y completos mosaicos y en general la gran extensión de vestigios.

Ifrane:

Ifrane, un aire suizo en Marruecos

Apodado como la pequeña Suiza, la ciudad de Ifrane, es un poblado de montaña que funciona como un centro turístico, y tiene además un inocultable estilo arquitectónico de influencia europea: chalets, montañas con vegetación boscosa y un lago, todo cubierto de nieve en los meses de invierno.

Situado en la zona de las Montañas Atlas, al norte de Marruecos, más precisamente en la zona  media del cordón montañoso, Ifrane tiene apenas unos 12.000 habitantes, siendo un encantador pueblo de montaña a unos 1600 metros de altitud”.

http://viajeaafrica.com/ifrane-un-aire-suizo-en-marruecos/se

En el anterior viaje de Manolo les habían impresionado Ifrane y Azrou. Habían comprado también una tortuga y la llamábamos Ifrane, a veces Manolo la llamaba también Azrou, La teníamos en Úbeda, murió quemada bajo una pira de broza de las podas. La enterré junto al gran pino.

Azrou: Una pequeña pero muy agradable ciudad. En el camino vimos una feria de ganado y agricultura y nos llamó la atención un buen rebaño de los burros. Recuerdo que en un momento en que conducía Manolo, se bajó del coche para preguntar por la salida, un joven árabe me sorprendió introduciendo la cabeza por la ventanilla y comenzó a hablarme en árabe, me soltó una parrafada y se quedó esperando mi respuesta, le dije que era un turista español e hizo un gesto como diciendo “¡qué equivocación tan tonta!”, parece que me había tomado por un lugareño.

En el viaje entre Azrou y Marrakech atravesando el Atlas recuerdo que iba conduciendo yo, Manolo pasó mucho calor, yo siempre he soportado mejor el calor que él. A lo largo de la carretera vimos varios puestos de vendedores ambulantes y me llamaron la atención los sombreros de paja con adornos de lana de colores expuestos en tendederos verticales, era muy colorista y llamativo. Al final me paré en uno de estos puestos y compré uno.

Fuimos a ver las cascadas de Ouzoud:

“Las cascadas de Ouzoud están situadas à 210 Km. al este de Marrakech enclavadas en las montañas del medio Atlas.

El agua cae en caída libre desde más de 100 m de altura y el sitio esta rodeado de una bonita vegetación.
El las cimas se pueden observar los antiguos molinos de granos de los beréberes todavía en funcionamiento, se pueden observar también familias de monos macacos jugando y comiendo en los árboles. “

http://marrakech.costasur.com/es/cascades-d-ouzoude.html?kk=114736

De hecho no llegamos a ver macacos pero Manolo me comentó que en el anterior viaje sí que los habían visto y se acercaban a ellos y otros turistas y les robaban la comida.

Tengo algunas fotos impresionantes de este lugar, afortunadamente en una estamos juntos.

Marrakech:

“Marrakech se conoce también como la “Perla del Sur”. En el momento en el que nos adentramos en esta ciudad, caemos en su embrujo y en su maravilla, quedando prendados por su encanto.

Ir a Marrakech es como realizar un viaje al pasado. Una ciudad que se oculta tras sus murallas rojas, allí usted encontrará un laberinto de bazares, palacios antiguos, jardines pacíficos y la famosa plaza de la ciudad de Marrakech.

Se trata, con seguridad, de una de las plazas con más vida que se haya visto, con un gran contraste entre el día y la noche. Durante el día, cada uno hace su trabajo, y muchos de los ciudadanos deleitan con sus coloridos shows a todos los visitantes, por la noche, la plaza EL Jemaa Fna, que es como se conoce esta plaza de Marrakech, nos muestra un paisaje de gente hablando, charlando, comiendo, bebiendo y disfrutando de todo lo que les rodea. Se trata de la zona más vibrante de la ciudad con total seguridad.”

http://maroc.costasur.com/es/marrakech.html

En la plaza de Jemaa Fna compré un libro escolar del estilo de los que se editaban en España en los años 50. Me gustó por el tipo de ilustración de la época y quería llevarlo al colegio para mis talleres de interculturalidad. Después íba Manolo conduciendo dando una vuelta en coche por la ciudad y un policía nos paró. Le pidió la documentación y resultó que la habíamos dejado en el hotel. El comentario del policía en francés fue demoledor “Así que españoles y sin documentación”, quería que dejáramos el coche y volviéramos a por la documentación, pero de pronto descubrió el libro que yo llevaba en la mano: “Pero si es el libro con el que yo aprendí a leer en la escuela, mira este es el alfabeto árabe como la a, b c…” (Yo no entendí muy bien el francés pero me hice una idea más o menos así). Al final se había emocionado y nos dejó pasar.

La plaza verdaderamente era deliciosa, puestos en el suelo de muy variopinto contenido, recuerdo uno de hierbas aromáticas. Muchos turistas comprendo y paseando. Un artista callejero creo que haciendo malabares con antorchas…

Estuvimos comiendo en un restaurante al aire libre en medio de la plaza, los otros comensales lugareños me pidieron el libro y estuvieron haciendo chistes entre ellos en árabe respecto a las ilustraciones del libro. Se ve que había comprado lo excepcional. Se extrañaban mucho de que tuviera un libro en árabe si yo no sabía árabe.

Fue una velada muy agradable.

El Palacio Dar Mnedhi es el único museo de arte contemporáneo que logramos descrubrir en todo el país, obras de muy buena factura pero siempre con un toque religioso.

A la salida de la ciudad otro policía nos paró, quería ponernos una multa porque según él íbamos muy deprisa, lo había detectado con “el radar”, “¿Pero qué radar?”, le preguntó Manolo incrédulo, evidentemente no existía esa tecnología en el país. Quiso que Manolo le diera un bolígrafo que llevaba en el bolsillo, aunque no valía nada porque era uno de propaganda de La Caixa, Manolo no quería desprenderse de él porque no teníamos otro y lo necesitaba para apuntar las dosis de Sintrón que cada día señalaba en un calendario. Al final descubrió una gorra en el asiento de atrás y se la dimos y nos dejó pasar. Vimos bastantes policías a ambos lados de la carretera parando a coches y camiones, no turísticos. Estaban trabajando mucho, pero se conformaban con poco.

De Marrakech fuimos hasta Ouarzazate,

“Se conoce como el Holliwood de Marruecos. Es el lugar en el que se han rodado numerosas películas, La Joya del Nilo; Cleopatra; Lawrence de Arabia y algunas escenas de Gladiator.

Elegidos por ser un fantástico desierto como paisaje, un viaje a los estudios de Atlas-Film en Ouarzazate, en el sur de Marrakech es necesario para los visitantes de la región.
Puedes ir con un guía para que te lleve por los distintos sets de rodajes, donde todas las estrellas estuvieron un día. “

http://maroc.costasur.com/es/studios-de-film-ouarzazate.html?kk=114736

Encantadores castillos de arena que parecen de juego infantil pero son de tamaño real, bellamente labrados, cuidadosamente conservados. Estuvimos en los estudios donde se conserva algún atrezzo de películas tipo Cleopatra, algún instrumento cinematográfico como grúas de cámara. Interesante. Un hotel precioso, ofertaban viajes en 4por4 con conductor para pasar una noche en una jaima en medio del desierto, pero preferimos la comodísima habitación del hotel.

Por esta zona vimos poblaciones con construcciones exclusivamente de adobe donde se respiraba mucha pobreza, los niños salían a nuestro encuentro descalzos y medio harapientos.

Viajamos hasta El Jadida: Playa y algún edificio antiguo,

Llegamos a  Casablanca,

“La antigua ciudad de Casablanca, tras años de progreso, es hoy en día una ciudad cosmopolita y una importante ciudad de negocios.

Se está convirtiendo en una ciudad industrial, rescatando la tradicionalidad en el recuerdo con una amplia presencia religiosa. Casablanca posee una de las más grandes y espectaculares Mezquitas del mundo, la Mezquita de Hassan II.

La Mezquita de Hassan II ha sido descrita como “incomparable y hermosa”. Sus torres majestuosas sobresalen sobre la línea de la ciudad. Tiene una enorme sala donde oran más de 25.000 personas, y una explanada con capacidad para 80.000 personas. Es una mezcla de arquitectura tradicional marroquí y tecnología y arte moderno.”

 http://maroc.costasur.com/es/casablanca.html

La mezquita no es lo que más nos gustó, sino las avenidas arboladas, las cafeterías, las terrazas, el ambiente europeo.

Rabat:

“Rabat, una ciudad conocida como la Ciudad de los Jardines. Es la capital administrativa de Marruecos.

Es, a la vez, una ciudad moderna y tradicional, una mezcla dinámica de cultura ancestral y moderna. Está rodeada de coloridas laderas y montañas. La ciudad, en si mismo, es elegante, con sus armoniosos jardines, sus comercios de lujo, sus tiendas y sus flores”.

Estuvimos paseando por el puerto, nos fijamos en la falta relimpieza de las calles.

Volvimos dirección Ceuta buscando el hotel Kabila donde estuvimos la primera noche, para pasar allí mismo la última noche del viaje.

 

 

 

 

 

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