2000 AÑO NUEVO EN CUBA

VIAJE A CUBA 2000

Inexplicablemente no tengo reseñas del viaje a Cuba, mi deficiente memoria me impide recordar fechas, lugares y nombres de ciudades. Intentaré recopilar algunos recuerdos:

·                    31 de Diciembre: Viajamos en avión a la Habana justo en la Nochevieja, incluso creo que nos dieron las uvas en el avión. A había viajado en un vuelo anterior y habíamos quedado en vernos al llegar, nosotros estábamos en un hotel creo que Meliá, pero él estaba en una casa particular.

·                    Vino a buscarnos al hotel y salimos por la ciudad. A había estado allí varias veces y conocía como funcionaban las cosas en la isla. Nos descubrió las paladares, eran casas particulares donde daban de comer, lo curioso era que mientras esperábamos mesa nos alojaron en la salita de la casa donde los abuelos y nietos estaban viendo la televisión.

·                    Llevábamos varios encargos de amigos, concretamente recuerdo que quedamos en el hotel con una señora, no recuerdo si era familia o amiga de algún amigo nuestro, teníamos que entregarle unas cosas. Nos llamó angustiada desde la recepción porque los empleados del hotel pensaban que era una jinetera, porque una mujer de color sola en un hotel solo podía estar buscando clientes. Bajamos inmediatamente y estuvimos un buen rato sentados hablando con ella, era afable y nos indicó lugares de interés de la ciudad.

·                    Un médico refugiado gay, amigo de A, nos pidió que le lleváramos una cafetera a sus tías, cuando fuimos a verlas nos dio mucha pena, vivían en el bajo de un bloque de tres pisos con un patio interior y hacía unos días se había caído el piso tercero, el patio estaba con casquetes y escombros. Su casa tenía las paredes llenas de grietas y con la pintura caída, ellas nos dijeron que antes pintaban todos los años, pero ahora no tenían dinero para hacerlo, que estaban esperando a que vinieran mejores tiempos. Eran simpáticas y parecían esperanzadas en que su situación mejoraría. Recuerdo que tenían una reproducción de un cuadro de Wilfredo Lam pintada por el doctor amigo nuestro. Al poco tiempo le perdimos la pista, no sé si volvería a Cuba.

·                    ÁRA nos había encargado que le llevásemos algo a una amiga, cuando llegamos a su casa no se encontraba allí, estaba su padre. La casa era una habitación donde se amontonaban sus cosas, el señor nos invitó a sentarnos pero la única silla estaba llena de cosas y en mal estado.  Quedamos después con la hija y estuvimos comiendo en una paladar, la hostelera le miraba y servía con recelo porque era de color y suponía que no tenía dinero para pagar. Creo recordar que era enfermera, nos contó que odiaba la revolución, y que cuando había discursos les pedían a todos los empleados que acudieran a escuchar y aplaudir pero ella siempre se escaqueaba.

·                    Nos habían dicho que lleváramos camisas de sobra porque cuando conociéramos a alguien se las podíamos regalar. Salimos por la noche con las camisas en una bolsa y estábamos comentando entre nosotros que era muy extraño ir con las camisas sin saber a quien dárselas. Enseguida se acercó un joven que nos había oído y nos dijo que a él le vendrían bien las camisas, así que se las dimos.

·                    En otra ocasión estábamos paseando con A y un joven se nos acercó no sé si a pedirnos fuego, A y Manolo comenzaron a entablar conversación con el joven pero de repente apareció un policía y llamó al joven, le pidió la documentación y le dijo que no se acercase a los turistas. No sé si porque suponía que era un chapero o porque creía que estaba mendigando.

·                    En los paseos por la Habana vimos mucha miseria, casas destrozadas, como si acabaran de sufrir un terremoto. Hombres intentando adecentar coches de los años cincuenta.

·                    A nos presentó a un amigo que vivía en pareja con otro chico, fuimos juntos a comer a una paladar. Yo me había comprado un libro sobre santería y como me lo vio me invitó a asistir a  una sesión de santería en la iban a degollar una gallina, por supuesto puse el grito en el cielo y rechacé la oferta. A mi me interesaba el carácter histórico cultural de la unión entre las religiones africanas y el cristianismo, por ejemplo el cambio de atributos de los santos cristianos. Pero nunca ritos sangrientos ni espectáculos de trance en los que no creo en absoluto. Este mismo amigo nos contó que los huevos estaban racionados y yo me sentí culpable porque estaba comiéndome en una semana los huevos que ellos podían consumir en varios meses.

·                    Visitamos un barrio más adecentado con una avenida ajardinada y chalet bien cuidados, era el barrio de las embajadas, allí había algunas escultura interesantes como el busto de Gandhi

·                    Otra curiosidad eran los bicitaxis, unos carritos que eran llevados con pedales por chicos jóvenes. Tomamos dos, en uno iba Alfredo y el otro Manolo y yo, y les pedimos que nos dieran una vuelta por la ciudad. A Manolo le daba angustia porque el chico tenía que hacer mucho esfuerzo al pedalear, se les veía que no estaban especialmente bien alimentados, decía que era denigrante. Yo en cambio opinaba que era un trabajo físico como cualquier otro y que estaba muy bien pagado, porque habíamos fijado el precio de antemano y estábamos decididos a darles buena propina. Además cuando veíamos una cuesta arriba nos bajábamos y subíamos caminando. Después compramos un modelo de madera y aluminio reciclado que vimos en un mercadillo, donde también compré unas claves y Manolo compró un calendario de madera.

·                    Hicimos una excursión en microbús. Fuimos a Matanzas y Trinidad. En Matanzas había un viejo teatro abandonado, paramos a comer en un restaurante con un jardín y un pequeño zoo donde un joven daba un espectáculo vaquero. Dormimos en una pequeña aldea donde recogí las piedras porosas que conservo y que alguna forma parte de una escultura. Recuerdo que tuve un mal sueño donde los habitantes de la aldea eran santeros y se escondían y murmuraban. No lo recuerdo completo pero sé que me desperté en medio de la noche con miedo. En Trinidad estuvimos paseando por la ciudad, donde unas mujeres hacían y vendían en la calle prendas y mantelerías de ganchillo. Nos separamos y entré en una casa donde ví que había una imagen característica de la santería, la señora de la casa al ver mi interés me invitó a entrar en el patio,  donde en otra estancia tenía montado todo un altar con varias imágenes y una orza de la que sacó una piedra diciéndome que era la “madre del agua”. Curiosamente después he recordado muchas veces esta imagen, porque cerca del apartamento de ET que nos cede siempre que vamos a Lisboa, hay una calle que se llama “Mae d´agua”. Fue una excursión agradable con una chica de guía que nos contaba muchos aspectos de la cultura y la historia de Cuba. Pude observar que en los pueblos no se vivía tan mal como en la capital, tenían un cerdo y las construcciones eran casas sólidas y muy amplias, como las viejas casas de los pueblos de España.

·                    En general, pese a no tenerlo documentado este es uno de los viajes de los que más recuerdos tengo.

 

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