UNA HERIDA NOCTURNA

UNA HERIDA NOCTURNA

 

A la memoria del amigo eterno Manolo Rodriguez Mateos

 

Una lágrima de sangre

recuerda un pétalo

congelado al viento.

 

La savia se desliza 

por los labios sedosos del tiempo.

 

Las palabras sofocan el deseo y el reencuentro

del árbol con el navío magmático

en el puerto fosilizado.

 

Los niños invierten el juego del columpio

y permanecen estáticas como una campana de papel

en el fondo oceánico.

 

Aún en el puerto

el hambre tiene forma insectívora precipitada

sobre el mar de secuoyas y turmalinas.

 

Reflejan el vuelo menstrual del mediodía

en la rabia amazónica.

En torno a las rupturas cerebrales

se abren caminos nocturnos con cortejos de luz.

 

Vida y noche,

angustia y tempestad.

Entretanto el equilibrio es un desierto de arena suspendida.

Se vuelve violento en la presencia gravítica

y migra entre intersticios de territorios abandonados.

 

Miguel de Carvalho.

Figueira da Foz, Julio 2008

 (traducción- versión de g.bruno)

 

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