Las leyes de la frontera

Las leyes de la frontera

las leyes

El domingo 10 de febrero de 2013 estuvimos en los Cines Capitol viendo la película Hitchcock

http://floredo.wordpress.com/2013/02/11/hitchcock-2/

pero previamente, tras comprar las entradas, entramos en el VIPS que está junto a dicho cine, compré dos libros.

“Lo que nos pasa por dentro” de Eduardo Punset,

lo-que-nos-pasa-por-dentro

tengo la colección de casi todos los libros de Punset, por lo que leí en la contraportada y en el índice tengo la impresión de que viene a ser un resumen de temas ya tratados en los anteriores. Aún no lo he comenzado a leer.

“Las leyes de la frontera” de Javier Cercas. Curiosamente estuve bastante rato rondándolo y dudando si comprarlo o no, el libro expuesto en la estantería parecía pedirme a gritos que lo comprara, ya sabéis que “los objetos nos dan órdenes”

http://floredo.wordpress.com/2008/12/14/los-objetos-nos-dan-ordenes/

Tomé primero el de Punset y lo pagué, finalmente tuve que volver a por el de Cercas.

Llevo leídas 77 páginas, acabo de descubrirlo al mirarlo para apuntarlo, ¡77!, muchas y muchos ya sabéis mi relación con el 7. En realidad la narración empieza en la página 15.

toda-una-vida

http://forjadordelunas.wordpress.com/2010/02/15/toda-una-vida-poeme-trouve/

El caso es que ya voy comprendiendo porqué el libro me llamaba a gritos. El protagonista, o uno de los protagonistas que van narrando la historia tiene casi mi misma edad:

“A principios de verano del 78. Aquella era una época extraña. O yo la recuerdo así. Hacía tres años que Franco había muerto, pero el país continuaba gobernándose por leyes franquistas y oliendo exactamente a lo mismo que olía el franquismo, a mierda. Por entonces yo tenía dieciséis años…” (páginas 15- 16)

o sea, que nació en 1962 y yo nací en 1963. Hay detalles que parecen pertenecer a mi biografía, por ejemplo:

“Al volante iba un imitador de John Travolta en Fiebre del sábado noche, lo que no tenía nada de raro porque aquel verano las noches estaban llenas de imitadores de John Travolta en Fiebre del sábado noche” (páginas 73- 74)

Y sí, es lo que estáis pensando, yo era uno de esos imitadores. Fiebre del sábado noche y Grease fueron mis películas fetiche durante mi adolescencia. John Travolta fue mi primer icono sexual. He vuelto a ver en repetidas ocasiones estas películas cada vez que las programan en televisión porque forman parte de mi biografía. En los dos viajes que he hecho a New York he visitado el Transit Museum donde se expone una foto de Travolta montado en el metro perteneciente a Fiebre del sábado noche.

john travolta en el transit museum

En fin, la novela está en sus inicios, no es mi historia porque trata de jóvenes delincuentes, consumidores de drogas y frecuentadores de prostíbulos, lo que no tiene nada que ver conmigo. Pero las referencias histórico-ambientales me convierten en casi testigo directo de la acción. Me está enganchando. Tengo poco tiempo para leer, apenas en los viajes de metro de ida y vuelta al colegio.

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