Pero no una paz de olvido e ignorancia,
no una palabra de orden y propaganda.
No una paz eterna e inamovible,
ni una palabra que limpie, fije y dé esplendor.
No una paz para votar contra moros, maricas y sudacas,
ni una palabra de quienes siempre quieren censurarla.
No una paz sin historia ni memoria,
ni una palabra de paciencia y resignación.
No una paz inculcada en las escuelas,
ni una palabra para conculcar al profesor.
No una paz,
un pez que triture anzuelos
y se los escupa al pescador.
No una palabra,
un taladro que abra respiraderos de poesía
en los cerebros calcificados
y en los sueños de la razón.
jlo escribió,
20 julio 2009 @ 9:28 am
yo soy Otero tambien! ja…
salu2
pop life